Jueves 23 de Marzo de 2017
Una agenda
con toda la música



Viernes 24
Sábado 25

Conferencias, cursos,
seminarios y talleres

Convocatorias y concursos
para hacer música

Buscador


FacebookTwitterBlogspot
 

“Il viaggio a Reims” en La Plata : El teatro bien rossiniano
El Teatro Argentino presentó el estreno sudamericano de esta rareza de Rossini en una muy buena versión, con dirección de Sergio Monterisi, puesta de Emilio Sagi y un numeroso elenco encabezado por Paula Almerares, Marisú Pavón y Francisco Brito. Por Javier Villa
 

En el centro, Marisú Pavón (Condesa de Folleville), junto a Ricardo Seguel (Don Produndo), Luis Gaeta (Barón Trombonok) y elenco, en una de las primeras escenas de Il viaggio a Reims, Teatro Argentino, La Plata, 2011

IL VIAGGIO A REIMS, ópera cómica de Gioacchino Rossini. Función del domingo 17 de julio de 2011 en la Sala Alberto Ginastera del Teatro Argentino de la Plata. Dirección musical: Sergio Monterisi. Puesta en escena: Emilio Sagi. Reposición: Elisabetta Courir. Escenografía: Daniel Blanco. Vestuario: Pepa Ojanguren. Iluminación: Rubén Conde. Elenco: Paula Almerares (Corinna), Nidia Palacios (Melibea), Marisú Pavón (Condesa de Folleville), Victoria Gaeta (Sra. Cortese), Francisco Brito (Caballero Belfiore), Alessandro Luciano (Conde de Libenskof), Luis Gaeta (Barón Trombonok), Luciano Miotto (Lord Sidney), Ricardo Seguel (Don Produndo), Leonardo Estévez (Don Álvaro), Nicolás Zechi (Don Prudenzio), Santiago Ballerini (Don Luigino), María del Rocío Giordano (Delia), Lídice Robinson (Maddalena), Andrea Maragno Risoleo (Modestina), Francisco Bugallo (Cefirino), Ricardo Crampton (Antonio), Maximiliano Agatiello (Gelsomino). Orquesta Estable del Teatro Argentino de La Plata.

La genialidad de Gioacchino Rossini le ha posibilitado ubicarse en un sitio de privilegio entre los creadores operísticos de todos los tiempos gracias a su magnífica producción, en la cual dominó con absoluta maestría tanto el género serio como el buffo o cómico. Si bien quizá los títulos más relevantes estén asociados al género buffo —o como él mismo lo denominara dramma giocoso— no hay que dejar de subrayar su trascendente recorrido por la temática seria —Semiramide y Tancredi, entre otras. Con una suma de treinta y nueve títulos en su haber, coronados con la majestuosa Guillermo Tell, Rossini delineó con una impronta única un lenguaje musical inconfundible.

Es aquí donde conviene detenerse y adentrarse en la vocalidad rossiniana. Rossini interpela a sus intérpretes poniéndolos en la exigencia de resolver, entre otras cuestiones, las agilidades vocales más endiabladas, capaces de atravesar todos los registros de una voz, poniéndole quizá particular énfasis al registro medio. Su habilidad no se centraba únicamente en cataratas de escalas, trinos y saltos, sino también en su cualidad melódica  —noblemente inspirada—, capaz de plasmar los más bellos momentos cantabiles. Esta particular lectura sobre el canto que poseía Rossini fue también en gran medida retroalimentada por grandes voces de la época: Giuditta Pasta, María Malibrán, Isabel Colbran —con quien estuviera casado— y Manuel García, entre otros. Y no sólo atravesó la literatura operística sino que también continúo con posterioridad en su período compositivo de obras de música de cámara, donde se pueden apreciar composiciones de alta calidad.

Catorce solistas en el "Gran pezzo concertato" de Il viaggio a Reims,
Teatro Argentino, La Plata, 2011

Si bien en varios de sus títulos más contundentes lo magistral de Rossini estaba secundado en historias sólidas y conducentes, el caso de Il viaggio a Reims escapa de esa esfera selecta. Tal vez por eso haya caído en el olvido. Lo cierto es que el mismo Rossini reutilizó buena parte de esta ópera para El Conde Ory, comedia desopilante en francés que se estrenara con posterioridad. Un nudo conflictivo poco claro, con equipajes que no llegan a destino, amores truncos —jamás correspondidos—, citas irónicas a otras nacionalidades y demasiado protagonismo disperso, no parece ser motivo para que Il viaggio pierda interés. La endeblez argumentativa sólo sería puesta en evidencia con un desempeño vocal y musical poco resuelto.

Valiente emprendimiento del Teatro Argentino de La Plata en ser el coliseo responsable de protagonizar nada menos que el estreno sudamericano de una ópera poco transitada del repertorio rossiniano. Seleccionar un elenco para semejante “rossinianidad” no es asunto menor. La puesta ideada por el español Emilio Sagi contó con frescura, solvencia y un adecuado manejo del espacio. Si bien la escenografía no sufrió modificaciones —una cubierta al aire libre—, se  hizo un inteligente uso de los recursos y de los cambios que se sucedieron a lo largo de la representación a través del vestuario y la iluminación.

Solvente y afiatada resultó la labor de Sergio Monterisi en la conducción de la Orquesta Estable del Teatro Argentino. Se advirtieron pequeños desajustes entre los cantantes y la orquesta en la primera parte que no empañaron un enfoque acertado que logró momentos de notable cuidado en la concertación de tantos solistas en escena.

Paula Almerares (Corinna) en una escena de Il viaggio a Reims,
Teatro Argentino, La Plata, 2011

Ostensible número de protagonistas pensó Rossini para esta aventura franco-italiana en honor a la coronación de Carlos X. La soprano platense Paula Almerares una vez más dio cuenta de la belleza y calidad de su voz interpretando el romántico personaje de Corinna. Su emisión encuentra más tersura y calidez en el registro central, luciéndose de manera más destacable en aquellos pasajes más cantables.

La intempestiva y caprichosa Condesa de Folleville fue asumida por la soprano Marisú Pavón quien desde su primera entrada mostró gran solvencia escénica. En el plano vocal, su desempeño no pudo haber sido mejor: demostró gran afinidad y soltura en la resolución de todos los pasajes virtuosísticos. La Sra. Cortese no encontró en Victoria Gaeta una intérprete que pudiera sacar a relucir el estilo rossiniano con total comodidad: su voz por momentos careció del volumen necesario para proyectarse sobre la orquesta, de todos modos su actitud escénica mostró afabilidad.

El tenor salteño Francisco Brito encarnó a un apasionado Caballero Belfiore. Su lectura a nivel vocal fue decorosa y acertada, aún cuando la incursión de algunos agudos resultara deslucida. Tanto Nidia Palacios como Alessandro Luciano no lograron sortear las dificultades de la partitura con creces. Para muestra sólo basta con hacer referencia al interesantísimo dúo planteado entre Melibea y el Conde de Libenskof en donde aquellas soberbias coloraturas planteadas por Rossini quedaron desdibujadas por resultar poco inteligibles.

Merecido reconocimiento cabe para el bajo-barítono Luciano Miotto: su desempeño trasmitió una grata proximidad con el estilo rossiniano —lucimiento en las agilidades— como así también a nivel actoral. También cabe destacar la labor del chileno Ricardo Seguel quien mostró una muy agradable línea de canto y una comicidad muy propias para este repertorio. El resto del elenco estuvo acertado y muy a la medida del espectáculo en líneas generales.

Escena final de Il viaggio a Reims, Teatro Argentino, La Plata, 2011

Con la comicidad rossiniana aún resonando, así pasó este título poco transitado por la sala principal del Teatro Argentino de La Plata. Hay que congratular el entusiasmo con que se emprendió esta versión de muy buen nivel y que el público ha sabido acoger con tanta calidez.

Javier Villa
Julio 2011


Imágenes gentileza Teatro Argentino de La Plata / Fotografías de Guillermo Genitti
__________
 
Espacio de Opinión y Debate
Estuviste en esta ópera, ¿cuál es tu opinión? ¿Coincidís con este artículo? ¿Qué te pareció? Dejanos tu punto de vista en nuestro blog. Hagamos de
Tiempo de Música un espacio para debatir.

 
Publicado el 22/07/2011
     
WebMind, Soluciones Web Contacto © Copyright 2006/2014 | Todos los derechos reservados