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Ivan Fischer y la Orquesta del Festival Budapest en Turín : Beethoven triunfante
El director húngaro se presentó con su orquesta en un programa dedicado a Ludwig van Beethoven exclusivamente, confirmando su impronta enérgica y brillante. Por Massimo Viazzo (corresponsal en Italia)
 

Ivan Fischer, dirigiendo a la Orquesta del Festival Budapest,
 Auditorio “Giovanni Agnelli” de Turín, Italia, 2010

ORQUESTA DEL FESTIVAL BUDAPEST. Dirección: Ivan Fischer. Solista: Anton Kuerti, piano. Concierto realizado el martes 16 de marzo de 2010 en el Auditorio “Giovanni Agnelli” de Turín, Italia, organizado por la Asociación “Lingotto Musica”. Programa Beethoven: Obertura de Las criaturas de Prometeo, Op. 43 / Concierto N° 4 en Sol mayor para piano y orquesta, Op. 58 / Sinfonía N° 4 en Si bemol mayor, Op. 60.

El Beethoven de Iván Fischer fue enérgico, alegre y brillante. Quien conoce el estilo del director húngaro —que se presentó en concierto en el Auditorio “Giovanni Agnelli” de Turín con su asombrosa criatura que es la Orquesta del Festival Budapest fundada por él mismo hace veintiocho años— no hubiera esperado una lectura suya mesurada y mucho menos relajada.

Fischer afrontó la partitura con desbordante carisma, lucidez en la visión estructural, fantasía en el fraseo e inagotable vigor rítmico, todo sostenido por una refinada técnica directoral que le permitió evitar imperfecciones en los ataques o en los cierres, que estuvieron siempre milimétricamente precisos. Así y desde los primeros compases de la Obertura de Las criaturas de Prometeo —única pieza que permanece en el repertorio actual de la música compuesta para el ballet de Salvatore Viganò— nos dimos cuenta de que el Beethoven de esta velada habló una lengua directa, franca, sin hipocresías o psicologías. Fue un Beethoven inmediato, abierto, de contagiosa luminosidad, nunca frenético y la incesante labor de las partes internas giraron hasta llegar al vértigo.

El pianista Anton Kuerti, junto a la Orquesta del Festival Budapest,
 Auditorio “Giovanni Agnelli” de Turín, Italia, 2010

De esta manera, finalmente se pudo escuchar una Sinfonía N° 4 —frecuentemente considerada como una “hermana” menor— plena de joie de vivre y de exuberancia. También el Concierto en Sol mayor encontró una definición de amplio aliento sinfónico con una Orquesta del Festival Budapest que fue muy dúctil y compacta, y que nunca se limitó al mero acompañamiento. Es difícil sentir un segundo tema del “Allegro moderato” inicial —cuando viene anunciado en la tonalidad de Re menor de la orquesta sola— tan parlante y por momentos tan electrizante. Por el contrario, el desempeño del pianista canadiense Anton Kuerti, de setenta y dos años de edad, fue apreciable por su íntima búsqueda, su hermoso cantabile y delicadeza en el tocar, pero no logró convencer en su aproximación técnica, que, en suma, fue demasiado “digital”.

Massimo Viazzo
Italia, marzo 2010


Imágenes gentileza Asociación “Lingotto Musica” de Turín / Fotografías de Pasquale Juzzolino
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Publicado el 06/04/2010
     
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