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“Don Giovanni” en Milán : Un minimalista musicalmente poco seductor
Subió a escena el tercer título de la temporada de la Scala en el montaje minimalista de Peter Mussbach, con un elenco y una dirección musical desparejas. Por Massimo Viazzo (corresponsal en Italia)
 

 

Escena del primer acto de Don Giovanni, Teatro alla Scala de Milán, 2010

DON GIOVANNI, ópera de Wolfgang Amadeus Mozart. Función del viernes 12 de febrero del 2010 en el Teatro alla Scala de Milán, Italia. Dirección musical: Louis Langreé. Dirección escénica y escenografía: Peter Mussbach. Reposición escénica: Lorenza Cantini. Vestuario: Andrea Schmidt-Futterer. Iluminación: Alexander Koppelmann.  Elenco: Peter Mattei (Don Giovanni), Carmela Remigio (Donna Anna), Roman Polisadov (Comendador), Juan Francisco Gatell Abre (Don Ottavio), Emma Bell (Donna Elvira), Nicola Ulivieri (Leporello), Veronica Cangemi (Zerlina), Mirco Palazzi (Masetto). Coro y Orquesta del Teatro alla Scala de Milán. Director de coro: Bruno Casoni.

La reposición de la producción de Don Giovanni de Peter Mussbach, creada aquí mismo en la Scala hace cuatro temporadas, fue montada para esta ocasión por Lorenza Cantini, quien mostró la vitalidad de esta puesta escénica abstracta y minimalista. Mussbach descontextualizó el acontecimiento proyectando a los personajes —vistiéndolos completamente en blanco y negro— y situándolos en un ámbito atemporal y con una escena pálida, dominada por dos rectángulos móviles que encerraban y se tragaban todo y a todos. La opera adquirió así una universalidad propia que la hizo esencial y definitiva.

Lamentablemente, el elenco vocal no pudo captar plenamente las dinámicas dramatúrgicas concebidas por el director escénico alemán, y se acomodó frecuentemente haciendo movimientos poco convencionales. Sin embargo, es cierto que la labor de Peter Mattei —que realizo un Don Giovanni carismático, seductor y arrogante— pareció perfecta, tanto en la recitación como desde el punto de vista del canto, con una voz aterciopelada, cautivante y muy bien proyectada. También Nicola Ulivieri convenció y su Leporello no pareció ser el habitual sirviente exagerado y afligido con clichés y estereotipos. A su vez, el tenor argentino Juan Francisco Gatell, aunque fraseó con garbo, dio vida a un Don Octavio pálido y de un peso vocal un tanto desvanecido. Completamente hosco fue el Masetto de Mirco Palazzi, en tanto que Roman Polisadov en el papel del Comendador estuvo estentóreo, aunque no siempre muy entonado.

Juan Francisco Gatell (Octavio) y Carmela Remigio (Donna Anna)
en el primer acto de Don Giovanni, Teatro alla Scala de Milán, 2010

Pero las notas dolorosas provinieron sobretodo de la parte femenina de la compañía. Carmela Remigio como Donna Anna estuvo un poco agitada al inicio de la ópera, pero fue mejorando con el transcurso de la función hasta encontrar el justo acento en “Non mi dir”, que suscitó el único aplauso de la velada a escena abierta. Emma Bell como Donna Elvira y la soprano mendocina Verónica Cangemi como Zerlina batallaron frecuentemente con una emisión difícil y dispareja,  lo que les impidió a ambas encontrar una mejor línea musical. Además Bell tuvo graves problemas de entonación durante el Cuarteto del primer acto.

Para finalizar, Louis Langreé dirigió con transparencia, atención al detalle y con cierta finura, pero con un paso teatral frecuentemente letárgico.

Massimo Viazzo
Italia, 2010


Imágenes gentileza Teatro alla Scala, Milán / Fotografías de Marco Brescia
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Publicado el 05/03/2010
     
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