Jueves 23 de Marzo de 2017
Una agenda
con toda la música



Viernes 24
Sábado 25

Conferencias, cursos,
seminarios y talleres

Convocatorias y concursos
para hacer música

Buscador


FacebookTwitterBlogspot
 

Marina Bartoli : La otra cantante barroca
La joven soprano italiana —que comparte el apellido y la curiosidad por el barroco con la famosa Cecilia— habla sobre sus inicios como cantante, sus gustos musicales y su pasión por el repertorio en que se especializa. Por Ramón Jacques
 

De la inagotable producción de talentosas voces líricas, Italia tiene en la soprano Marina Bartoli a una especialista en la interpretación de óperas antiguas y barrocas. Esta radiante intérprete, versada también en la interpretación de música pop, nació en Mantua y se diplomó en la licenciatura en canto en el Conservatorio “Cesare Pollini” de Padua. Desde entonces, ha prestado su nítida y dulce voz, su sensibilidad y belleza, para la interpretación y recuperación de óperas barrocas de Baldasarre Galuppi —La clemenza di Tito y L’inimico delle Donne—, Antonio Vivaldi —L’ incoronazione di Dario, Ottone in Villa y Ercole su'l Termodonte, de ésta última existe un DVD registrado en 2006 en el Festival de Spoleto de Italia, editado por Dynamic—, Giovanni Legrenzi —Il Giustino—, Domenico Scarlatti —La Dirinda—, y Niccolò Piccini —Il finto turco.

Con ese repertorio desconocido, ha actuado en teatros de Italia, Francia, Alemania y Luxemburgo, bajo la dirección de Claudio Scimone, Gustav Leonhardt, Bob Van Asperen, Philippe Herreweghe, Alan Curtis, Thomas Hengelbrock, y junto a orquestas especializadas tales como L’Accademia Bizantina, L’Arte dell’Arco, Delitiae Musicae, L’Orchestra di Padova e del Veneto, Il Complesso Barocco e I Virtuosi delle Muse. Marina Bartoli, más allá de poseer el mismo apellido de la multimediática Cecilia, ha llamado la atención de los medios internacionales como la revista inglesa Opera Now, que la incluyó en su sección “Young Artists, who’s hot” de jóvenes cantantes a tener en cuenta, y la revista alemana Opernwelt, que la nominó como una de las cantantes de ópera más prometedoras en su anuario 2009, una de las distinciones operísticas más prestigiosas en Europa.

1. El nacimiento de una vocación

¿Cómo y cuándo has descubierto que tenías una voz para el canto?
A la edad de tres años cantaba a toda voz, improvisando segundas voces y buscando sobrepasar a mi hermana y a mis primos que venían a cantar en nuestra casa. Mi mamá se divertía enseñándonos canciones y acompañándonos con la guitarra. Recientemente he escuchado una grabación en cassette de mis presentaciones como “prima donna” y me han alegrado mucho. Personalmente descubrí mi voz a los 11 años, cuando, con mi hermana mayor, fui elegida por los profesores de música para cantar frente a toda la escuela “Happy Xmas (war is over)” de John Lennon con motivo del concierto de Navidad del instituto. Desde entonces comencé a dedicarme a la música ligera —de jovencita cantaba canciones folk y pop en un pequeño local de la ciudad— y más tarde a la lírica. 

Vocalmente ¿cómo te definirías hoy?
Soy una soprano lírico-ligera.

A quien no conoce tu voz, ¿qué la harías escuchar?
Me gustaría que escuchasen un aria cantabile y dulce del 1700: un andante amoroso, por ejemplo “Tu virginum corona” del Motete K. 165 o el del Exultate, Jubilate de Mozart. Es en este género de composición en el que sé que puedo dar lo mejor de mí. Para el que aprecia como yo el crossover, le cantaría el aria “Think of me” del musical The Phantom of the Opera de Andrew Lloyd Webber.

¿Cuántos papeles conforman tu repertorio?
Alrededor de veinte personajes, todos pertenecientes a óperas de los siglos XVII y XVIII.

¿Cómo nació tu interés por interpretar este repertorio antiguo o barroco?
Mi interés por el canto barroco —por “barroco” entiendo un período de tiempo my amplio, que abarca todo el siglo XVII y todo el XVIII— es fruto de un simple fulgor. Cuando ingresé en el Conservatorio, mi cultura musical clásica se limitaba exclusivamente a la literatura pianística. Había estudiado, de hecho, el piano clásico por varios años, pero no había alimentado nunca mi interés por el canto lírico, sólo por el ligero. Un día mis profesores del Conservatorio me propusieron interpretar un aria de Handel  —“Ne men con l’ombre” de Serse— y al cantarla fui inmediatamente invadida de un sentido de bienestar y placer: verdaderamente no conocía nada del repertorio en el cual ahora estoy especializada, pero fui al final llevada a eso. Fue un amor visceral, de un todo instintivo, que me indicó claramente que ello era mi mundo musical. Cantar arias de los siglos XVII y XVIII era simplemente lo que me salía con mayor naturaleza, facilidad, y me costaba menos fatiga. Así, rápidamente comencé a escuchar y a leer música antigua con gran voracidad. Siempre he buscado la manera de asistir a todos los cursos en los que fuera posible profundizar en el conocimiento de los procedimientos de su ejecución.

2. De personajes, teatros y músicas

1 | 2 >

Próximo

Publicado originalmente el 07/12/2009

 
Publicado el 16/06/2014
     
WebMind, Soluciones Web Contacto © Copyright 2006/2014 | Todos los derechos reservados