Viernes 21 de Julio de 2017
Una agenda
con toda la música


Viernes 21
Sábado 22
Domingo 23

Conferencias, cursos,
seminarios y talleres

Convocatorias y concursos
para hacer música

Buscador


FacebookTwitterBlogspot
 

Sergio Antonini: Yo, barroco o un orfebre de la música
Antes del estreno de la versión de "La serva padrona" que va a dirigir en el Rojas, TIEMPO DE MÚSICA dialogó con este inquieto músico sobre el "intermezzo" cómico de Pergolesi, y sobre la música y práctica barroca en nuestro país. Por Luciano Marra de la Fuente
 

 

Montar una ópera siempre es un enorme desafío, tanto para un teatro estable o una compañía alternativa. Una sumatoria de factores artísticos, económicos y políticos, incide en que su realización pueda llegar a buen puerto. Ese desafío es aún mayor cuando la obra por montarse es anterior al 1750 si se la quiere hacer correctamente. La búsqueda de un sonido particular tiene su correlato en un trabajo que el espectador no ve: la investigación en documentos (distintas versiones de partituras y libretos, tratados de época) es una de las razones por las cuales la ópera suena de esa manera. El clavecinista y director Sergio Antonini, fundador en 2004 del ensamble La Cetra, vuelve a tomar ese reto, luego de una exitosa experiencia hace dos años al abordar La Senna Festeggiante de Antonio Vivaldi en el Teatro Roma de Avellaneda.

1. Una serva con estilo
 
"A fin del año pasado la gente del Centro Cultural Rojas nos propuso hacer una ópera de cámara", comienza el diálogo Antonini. "Del gran número de óperas bufas o, mejor dicho, intermezzi del Barroco que se nos pasaron por la cabeza fueron varios, pero finalmente opté por La serva padrona, no sólo es la más conocida sino que es eficaz: funciona, es interesante, su autor Giovanni Battista Pergolesi es en sí interesante, y acá nunca se había hecho "alla barroca", con instrumentos barrocos y con una puesta con elementos de época. Para hacer cinco funciones en la calle Corrientes si se hace Livietta e Traccollo [también de Pergolesi, escrita al año siguiente de La serva…] no va a convocar tanto como si fuera La serva padrona. La idea es llegar a la mayor cantidad de gente".

¿Cómo es tu versión? Dijiste que es la primera vez que se da de manera barroca… ¿nos podés explicar un poco más sobre eso?
Obviamente acá La serva padrona se hizo muchísimas veces. Desde que era chico, vengo viendo y escuchandola. Aquí mi criterio es distinto. Si bien a Pergolesi se lo engloba para el lado del Clasicismo en cuanto interpretación, la obra es de 1733, pleno Barroco… Lo que se ha hecho habitualmente es hacer versiones con piano o con orquesta de cuerdas modernas y con criterios de la práctica "clásica" en cuanto a lo interpretativo: los tempi, la forma de declamar, los recitativos y en un montón de cosas más, pero nunca se ha hecho investigando un poco más desde lo Barroco. Lo que siempre se hace es ir del Clasicismo un poquito para atrás, en cambio nosotros vamos desde el Barroco para adelante. Nuestra lectura es desde el Barroco.

¿Esto qué implica?
Implica instrumentos barrocos, originales y réplicas, y, más importante que esto, son las pautas de interpretación. Con la Cetra venimos incursionando hace un tiempo en la Escuela Napolitana [principios del siglo XVIII], es por eso que según el repertorio que abordemos, vamos viendo determinados tratados, fuentes y documentos de época para encararlos. Para La serva padrona, tenés que bucear en los tratados de [Francesco] Geminiani y [Giuseppe] Tartini, en especial los tratados del violín porque en realidad tratados italianos de canto de la época no se conocen. Si bien, por ejemplo, Tartini dice que su tratado -en realidad lo recopiló un alumno- es "para el violín, también para el cantante o para todo el que se interese y tenga la voluntad de estudiar"… Es muy ambiguo, sin embargo los elementos de ornamentación y articulación son parecidos tanto para el violín como para el canto.

En particular ¿cómo va a ser el ensamble instrumental?
El problema que se nos presentó fue el espacio, porque el Rojas no tiene foso. En primer lugar, se me había cruzado la idea de poner a los músicos en la escena, pero la verdad no funcionaba por una cuestión de iluminación en cuanto puesta y por acústica: arriba del escenario "se chupa" mucho el sonido. Entonces lo mejor es tocar desde abajo del escenario. Allí, al ser un espacio reducido, analicé varias cuestiones desde la partitura: ¿cómo escribe Pergolesi? Escribe "a dos voces reales", una melodía con un bajo. Una melodía con terceras, una diafonía paralela, en realidad no son tres voces reales. La viola es lo que algunos consideran "viola superflua": el noventa por ciento está doblando el bajo. Entonces en una formación que tenemos reducido el básico a dos violines y el bajo, si pongo la viola con el cello a dos octavas, desbalanceo todo ya que los dos violines tocan dos cosas distintas. Opté por sacar la viola. Tengo una suposición de que La serva padrona se hizo tan famosa porque fue el "caballito de batalla" de grupos itinerantes. En el caso de la compañía de Bambini que la llevó a París, desatando toda la famosa "Querella de los bufones" en 1752, usaron la orquesta de la Opéra de Paris, pero en los pueblos no creo que hayan usado una orquesta tan grande. No sería extraño que la formación instrumental haya sido reducida por esas compañías, y de hecho funciona. Creo que la viola está escrita para una orquesta grande donde hay más violines. Si uno va a reducir y hacer una versión de cámara, sin viola funciona.

2. Intertextualidades barrocas

3. Caminos, corrientes y apertura

4. Convicciones y elecciones

1 | 2 | 3 | 4  >

Próximo

Publicado originalmente el 16/07/2007

 
Publicado el 16/06/2014
     
WebMind, Soluciones Web Contacto © Copyright 2006/2014 | Todos los derechos reservados