Domingo 29 de Noviembre de 2020
Una agenda
con toda la música






Conferencias, cursos,
seminarios y talleres

Convocatorias y concursos
para hacer música

Buscador


FacebookTwitterBlogspot
 

Graciela Tarchini : En el lugar indicado
El 17 de septiembre se conmemora el Día del Profesor, en su homenaje publicamos esta entrevista —realizada antes de la pandemia— a la destacada pedagoga y compositora argentina, quien habló sobre su intensa actividad en la enseñanza y su método de análisis musical. Por Javier Villa
 

Graciela se presenta con una sonrisa cordial y un cálido tono de voz. A poco de hacer pasar al entrevistador a un lugar de su casa —más precisamente al estudio donde da clases—, se retira momentáneamente. Al regresar lo hace con una bandeja en la que una taza de té y una porción de torta de ricota, muestran la hospitalidad con que inaugura ese acto de recibimiento. Las primeras impresiones acerca de su relato dejan entrever una forma de narrar detallada y minuciosa que manifiesta el palpable lugar que tiene el afecto.

En ese primer tramo de esta entrevista —realizada el año pasado— aparecen distintas referencias afectivas: sus padres, su abuelo paterno, sus hijas, y claro, sus alumnos. Graciela es Graciela Tarchini, probablemente una de las personalidades más destacadas del panorama de la enseñanza musical en Argentina.

1. El inicio de una vocación en la música

El comienzo de la conversación recorre su Santa Fe natal, la ciudad en la que pasó su infancia y en donde comenzó su formación musical primero de la mano de su madre y de su abuelo, y posteriormente prosiguió en la Universidad Nacional del Litoral.

¿Cómo fue el contexto en donde usted tomó contacto con la música?
Mi mamá había estudiado piano y además era una soprano dramática que tenía una voz maravillosa con una potencia increíble. Mi abuelo, su papá, aunque no era músico de profesión, era muy músico, cantaba muy bien. Él también estaba muy ligado a la literatura, recitaba al Quijote y a García Lorca de memoria, solía leerme literatura de gran calidad.  A los tres años y medio mi abuelo me regaló un piano de cola chiquitito de cuatro octavas, lo puso ahí, empezó a cantar y yo comencé a tocar la melodía con acordes. El abuelo se quedó muy extrañado porque nunca nadie me había dado ninguna lección, solamente era la experiencia cotidiana. Entonces le dijo a mi madre que tenía que llevarme a estudiar música porque veía condiciones no muy normales para una niña de mi edad que además no había tenido una práctica sistemática. Él murió poco tiempo después de dejarle este encargo a mi madre, pero no hubo necesidad de que ella me pidiera nada porque cuando en el preescolar me preguntaron qué quería ser de grande yo me dibujé tocando el piano.

¿Cuándo empezó a sentir interés por la enseñanza?
Mi vocación docente fue muy fuerte desde muy chiquitita. Si yo te dijera que vengo enseñando desde mis seis años… ¡te vas a matar de risa! Papá tenía una arrocera y estaba a cargo de todos los peones. Los fines de semana íbamos y hacíamos todo lo que se hacía en el campo. Los hijos más chiquitos de los peones tenían mucha dificultad para ir al colegio porque tenían que ir a caballo. A mí me encantaba sentarlos a todos en el jardín y, si llovía, los llevaba a la galería de nuestra casa. Todo lo que me enseñaban en la escuela se los enseñaba a ellos, y también les enseñaba música. Llevaba mi pianito de cuatro octavas, les enseñaba canciones y los hacía bailar. Alfabeticé a muchísimos chicos en la arrocera de mi padre donde yo era una más. Mi papá era una persona muy generosa, muy comprometido con la realidad, él me enseñó que todos éramos iguales. Desde entonces compartí esa pasión por la enseñanza.

¿Cuáles fueron sus maestros más significativos?
Son mucho los maestros a los que les estoy agradecida. Una fue Dina San Emeterio, a quien recordaré toda la vida. En piano estudié durante mucho tiempo con María Rosa Oubiña de Castro. Ella se preocupaba y me alentaba para que participara en concursos. Hacíamos un repertorio muy difícil. Me decía “cuando tú entras yo me tranquilizo”, me quería mucho y me siguió queriendo hasta su muerte. También estudié con Jorge Zulueta, cuando empezó a viajar a Santa Fe. Él me dio herramientas sobre cómo estudiar y encarar el estudio de una obra, por ejemplo, analizándola antes de tocarla en el piano. Eso facilita muchísimo la lectura y la compresión. Si se tiene clara la semántica de la obra se memoriza sólo aquello que es estructural y después jamás se olvida. Otra persona a la que estoy muy agradecida es a Chelita Martínez Zárate, la guitarrista, que fue una maestra de pedagogía. ¡Era tan buena docente! Como viajaba a Europa traía todas las novedades y traducía los libros del francés al castellano. También le agradezco a Francisco Kröpfel que más que un maestro era un interlocutor. Tenía para conmigo una actitud muy abierta: me prestaba material, me escuchaba cuando le cuestionaba cierto vocabulario que no compartía y le decía qué era lo que yo usaba, cosa que sé que no le permitía a mucha gente. Después él escribió el prólogo de mi libro.

2. Su metodología de análisis musical

Los métodos tradicionales de análisis musical han encontrado algunas limitaciones a la hora de poder dar cuenta sobre la complejidad de los fenómenos sonoro-musicales. Determinados criterios analíticos han podido explicar ciertos aspectos de las obras, pero no han contemplado a todos los parámetros musicales, como por ejemplo la trama textural o la localización espacial de las fuentes sonoras. El método de análisis musical ideado por Graciela Tarchini se cimienta en tres aspectos centrales: la sintaxis, la semántica y la percepción. De esta manera su concepción analítica permite: describir con mayor precisión las características del discurso musical, advertir de qué forma está estructurado, observar cuáles son los elementos que lo conforman, y establecer qué tipo de relaciones jerárquicas se producen. Estos procedimientos brindan una mayor autonomía a la hora de abordar el análisis y pueden aplicarse a músicas de diversos estilos y estéticas. Posiblemente uno de los mayores aportes que proporciona este método, se centra en incorporar a la percepción como una categoría de análisis relevante.

¿Cómo surge su método de análisis?
En la universidad las clases de análisis musical eran tremendas, las de contrapunto también, las de audio… ¡Almodóvar se hubiera hecho un festín! Sin embargo, análisis literario lo daba la gran Dina San Emeterio y en la primera clase trae un poema de García Lorca y lo analiza. ¡Me quedé bizca! Pensaba que si eso era posible en la lengua cómo no iba a ser posible en la música; me obsesionaba la idea de poder transferir el análisis lingüístico a la música. Entonces le pregunté a Dina si tenía un grupo de estudio para ir como oyente. Me aceptó luego de dos clases en donde estuve observando. Así empezó mi búsqueda. Comencé a interiorizarme acerca de la Teoría de la Gestalt, a estudiar lógica, sociología, psicología, porque mi idea siempre fue concretar ese tipo de análisis en un método, no para mí, sino para que hiciera viable la comprensión profunda de las obras y además que hiciera comprender perceptivamente qué se comunicaba a través de la interpretación o de la composición. Fui muy autodidacta a partir de las falencias que encontraba. De ahí en más no paré.

¿Qué dificultades encontró a partir de esa búsqueda?
Una falta de comprensión y una gran resistencia institucional.

Hace un ratito mencionó que las clases eran terribles en la universidad. ¿En qué sentido?
Me incomodaba el maltrato que observaba hacia mis compañeros porque había un profesor cuyo slogan era “se nace, pero no se hace” y la única en el grupo que tenía oído absoluto era yo. Entonces él proponía cosas y yo podía resolverlo, pero los demás no. ¡Me sentía tan mal! Trataba de alentarlos. Estaba muy contrariada en la facultad, por el nivel que había y por el maltrato hacía aquellos que no tenían naturalmente condiciones, porque a mí no me desarrollaron ninguna condición en la facultad.

¿Cuáles considera que son los aportes que el análisis musical le puede brindar a un intérprete?
Conocer a fondo la sintaxis y la semántica de la obra de una manera muy profunda y organizada, permite entender cómo se comportan cada uno de esos aspectos en la percepción del ser humano. El intérprete es un comunicador que tiene que conocer profundamente lo que la obra posee. La obra representa una respuesta de la percepción en términos de tensión-reposo, continuidad-discontinuidad, homogeneidad-heterogeneidad, etc. Lo más importante es saber qué jerarquía tienen las unidades formales más grandes y también las más diminutas. Por ejemplo, en un grupo de cuatro notas puede ser que dos tengan una mayor jerarquía que las otras dos. Cuando tenés en cuenta todo eso al tocar reproducís al 100% lo que el compositor pensó y no lo que te parece que puede andar, lo que escuchaste.

Qué interesante eso, porque le da fundamento a las decisiones que se toman a partir de lo que plantea el compositor en su lenguaje…
Claro y se descubren a través de un método confiable. Yo reviso todo el tiempo mi libro, algunas cosas le he cambiado, otras he agregado. Ahora el formato virtual sirve para ir aggiornandolo. Hay que cuestionarse aquello que creías que era correcto. Yo estudio todos los días, fundamentalmente los sábados y domingos, además del trabajo permanente con los alumnos. Uno analiza una obra cien o doscientas veces junto a ellos y, sin embargo, a la doscientos uno encuentro algo nuevo que a los otros no les dije. Los modos positivos de acción de los compositores son las maneras de promover una obra que puede que te guste o no pero que vos escuchás sin que te presente baches, es decir que te sentís en una actitud positiva desde el punto de vista de la percepción. Entonces no es que uno va a copiar el estilo y la estética, pero esos modos de acción positivo que fueron usados por Bach, Beethoven, Mozart, son universales y eternos, también en la música electroacústica se los puede encontrar; son herramientas que uno tiene en la composición para utilizar con su propia estética y su propio estilo. Cuando algo no funciona, hay que recorrer el repertorio de esos modos de acción positivos para encontrar la manera de salir del atajo con su propio lenguaje.

1 | 2 >                                                                                                                                    Continúa

Compartí esta nota en Facebook

 
Publicado el 19/09/2020
     
WebMind, Soluciones Web Contacto © Copyright 2006/2014 | Todos los derechos reservados