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"Turandot" en el Teatro Colón : El homenaje interminable
La última ópera de Puccini volvió al escenario del Teatro Colón con la producción estrenada en 1993 y repuesta en 2006 para las recordadas funciones en el Luna Park. Por Ernesto Castagnino
 

TURANDOT, ópera en tres actos con música de Giacomo Puccini. Funciones del sábado 29 junio* y viernes 5 de julio de 2019 en el Teatro Colón. Dirección musical: Christian Badea. Idea original, concepción escénica y escenografía: Roberto Oswald (†). Director de escena repositor: Matías Cambiasso. Codirector de escena repositor y diseño de vestuario: Aníbal Lápiz. Repositor de escenografía: Cristian Prego. Iluminación: Rubén Conde. Reparto: Nina Warren / Mónica Ferracani* (Turandot), Arnold Rawls / Enrique Folger* (Calaf), Jaquelina Livieri / Marina Silva (Liù), Lucas Debevec Mayer / James Morris* (Timur), Gabriel Renaud (Emperador Altoum), Sebastián Angulegui (Ping), Iván Maier (Pang), Sergio Spina (Pong), Juan Font (Un mandarín), Gabriel Centeno (El Príncipe de Persia), Analía Sánchez, Cintia Velázquez (Dos doncellas). Orquesta y Coro Estables del Teatro Colón. Director del Coro Estable: Miguel Martínez. Coro de Niños del Teatro Colón. Director: César Bustamante.

Han pasado 26 años del estreno de la deslumbrante producción firmada por Roberto Oswald para aquella recordada Turandot de 1993, repuesta al año siguiente en las inolvidables funciones protagonizadas por Eva Martón y Michael Sylvester. El prestigioso régisseur argentino poseía un especial talento para plasmar magistralmente las escenas de gran espectacularidad, como pudo verse también en su Aida, aunque con un resultado más atractivo en la obra pucciniana. Desde su fallecimiento en 2013, el Teatro Colón viene rindiéndole homenaje, reponiendo algunas de sus recordadas producciones (Tosca en 2016, Aida en 2018), homenaje que, con esta nueva reposición, parece no tener fin. Los homenajes, aunque merecidos, cuando resultan excesivos, pierden su fuerza y se transforman en otra cosa.

La visión escénica de Oswald para la obra póstuma pucciniana sigue, a pesar de los años transcurridos, funcionando orgánicamente y, en esta oportunidad, podría decirse que es casi lo único que ha funcionado. La batuta de Christian Badea no resultó tan convincente como en su Andrea Chénier de 2017 y todo transcurrió en trazos más bien gruesos. Es cierto que en las partituras de Puccini hay momentos en donde debe ‘sonar fuerte’, pero eso nunca puede ir en desmedro de la calidad del sonido. El fortissimo debe sonar potente, pero también debe sonar… bien. Por otro lado, la lentitud del tempo elegido por Badea, además de dejar, por momentos, sin aire a los cantantes, generaba una sensación de pesadez que no le va bien a la obra.

"In questa reggia": la soprano Nina Warren (Turandot), en el acto 2 de Turandot, Teatro Colón, 2019

De los tres elencos contratados, pudimos asistir solo a dos, debido a las cada vez más restrictivas políticas de acreditación a la prensa especializada. De ambos, el elenco argentino contó con una mejor pareja protagónica y en el otro destacó con enorme ventaja sobre el resto la Liù de Jaquelina Livieri. La soprano estadounidense Nina Warren volvió a ponerse en la piel de la princesa de hielo como en 2006. Si ya en aquel momento el resultado no había sido el mejor, trece años después las señales de fatiga en el instrumento vocal se hicieron evidentes. Tiene a su favor un buen fraseo y presencia escénica, pero el timbre no es siempre agradable y al ascender al agudo la aspereza aumenta. De su partenaire, el tenor Arnold Rawls, sólo puede decirse que su actuación no revistió ningún interés: una emisión irregular y una dicción italiana inaceptable hasta en un principiante, torna desconcertante su contratación para este rol. El entusiasta aplauso al finalizar “Nessun dorma” sólo podría atribuirse a la popularidad del aria y la expectativa con que gran parte del público espera ese pasaje, de otro modo resulta inexplicable. Como contracara, la soprano argentina Jaquelina Livieri brilló en las dos decisivas apariciones de su personaje, interpretado, a la vez, con sutileza y pasión. Livieri le dio a su interpretación la fragilidad necesaria para contrastar con la altivez de Turandot, administrando con inteligencia los bellos pianísimos y el legato en las frases.

En el elenco argentino, la pareja protagónica mostró mayor solidez y conexión entre sí. La soprano Mónica Ferracani atravesó la sala con los agudos filosos de su “In questa reggia” y realizó una interpretación genuina y convincente de la princesa china. Enrique Folger fue un impetuoso Calaf, creciendo en el transcurso del drama y desplegando un instrumento de considerable volumen. Marina Silva estuvo correcta como la esclava Liù, con algunas dificultades en sus entradas, que no siempre fueron a tempo. Lucas Debevec Mayer se alternó con James Morris en el rol de Timur, con mejor resultado para el bajo argentino ya que el desgaste vocal del estadounidense es evidente.

"Io so il suo nome": la soprano Jaquelina Livieri (Liù), en el acto 3 de Turandot, Teatro Colón, 2019

Completaban ambos elencos las voces de Gabriel Renaud como el Emperador Altoum, Sebastián Angulegui, Iván Maier y Sergio Spina interpretaron a los tres ministros Ping, Pang y Pong, Juan Font en el rol del Mandarín, Gabriel Centeno como el decapitado príncipe de Persia, Analía Sánchez y Cintia Velázquez como las doncellas de la princesa Turandot.

El aspecto musical resultó en esta oportunidad el menos sólido, con una dirección que no logró mantener siempre unidas a las innumerables fuerzas sonoras que confluyen en esta obra. En su segunda reposición, la puesta escénica del difunto Roberto Oswald demostró cierta vigencia, aunque el hecho de que en las tres últimas programaciones de esta ópera (1993/4, 2006 y 2019) hayamos tenido la misma producción, resulta un tanto excesivo. Si la ópera se hubiera programado con mayor frecuencia —y con otras producciones—, el hecho no merecería mencionarse, pero si debemos esperar otros trece años para que se programe nuevamente, esperemos entonces que una de las más grandes creaciones líricas sea merecedora de una mejor factura musical y de una nueva y diferente visión escénica.

"Non mi toccar straniero!": Mónica Ferracani (Turandot) y Enrique Folger en el acto 3 de Turandot, Teatro Colón, 2019

Ernesto Castagnino
ecastagnino@tiempodemusica.com.ar
Julio 2019

Imágenes gentileza Teatro Colón / Fotografías de Arnaldo Colombaroli y Máximo Parpagnoli
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Publicado el 12/07/2019
     
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