Viernes 24 de Mayo de 2019
Una agenda
con toda la música






Conferencias, cursos,
seminarios y talleres

Convocatorias y concursos
para hacer música

Buscador


FacebookTwitterBlogspot
 

"La forza del destino" en Chile : El mundo es un teatro
Después de más de medio siglo de ausencia, la ópera de Verdi volvió al Municipal de Santiago. Con una puesta equilibrada y una hábil dirección orquestal, fue una buena apertura de temporada. Por Cristóbal Astorga Sepúlveda (corresponsal en Chile)
 

LA FORZA DEL DESTINO, ópera en cuatro actos de Giuseppe Verdi. Funciones del miércoles 17 y jueves 18* de abril de 2019, en el Municipal de Santiago, Ópera Nacional de Chile. Dirección musical: Giuseppe Grazioli / Pedro-Pablo Prudencio*. Dirección de escena: Stefano Vizioli. Escenografía: Nicolás Boni. Vestuario: Monse Catalá. Iluminación: Ricardo Castro. Reparto: Oksana Sekerina / Lilit Soghomonyan* (Leonora), Anna Lapkovskaja / Evelyn Ramírez* (Preziosilla), Paola Rodríguez (Curra), Giancarlo Monsalve / Héctor Sandoval* (Don Álvaro), Gonzalo Araya / Pablo Ortiz* (Trabuco), Vitaliy Bilyy / Ricardo López* (Don Carlos de Vargas), Ricardo Seguel / Patricio Sabaté* (Fray Melitón), Maxim Kuzmin-Karavaev / Taras Berezhansky* (Padre Guardián), Jaime Mondaca (Marqués de Calatrava), Matías Moncada (Alcalde de Hornachuelos / Cirujano). Coro del Municipal de Santiago, director: Jorge Klastornick. Orquesta Filarmónica de Santiago.

“Hay óperas de ideas (malas ideas si se quiere) y óperas de cavatinas, duetos, etc., etc.” Con esta dicotomía, Giuseppe Verdi rehusaba que un teatro italiano ofreciera La forza del destino. A juicio suyo, una opera d’intenzioni (ideas, objetivos) no puede descansar únicamente en el talento musical de sus intérpretes, sino que requiere también de talento dramático, de una puesta en escena, y en suma de un conjunto de elementos que aproximan sus ideas al drama musical. Estrenada en San Petersburgo en 1862 y después en su versión revisada y definitiva en Milán en 1869, Forza ha sido temida por los teatros precisamente por su enorme dificultad artística. Ha sido también temida por varios incidentes nefastos ocurridos durante algunas de sus representaciones, un intento por tratar de justificar su ausencia invocando la superstición: Forza no solo es difícil, sino que tendría mala vibra.

El Municipal de Santiago apostó abrir su temporada 2019 con esta “ópera de ideas”. Convocó para ello a dos elencos y a la visión escénica de Stefano Vizioli. Esta obra de Verdi destaca por romper las unidades espacial y temporal al hacer viajar al espectador desde España a Italia, cubriendo un espacio aproximado de diez años desde el inicio al final de la acción. Vizioli entrega al espectador un anclaje utilizando un escenario único, trabajo detallista de Nicolás Boni, representando lo que podría ser la sala principal de un teatro. A medida que la acción avanza, ese escenario va siendo consumido por el tiempo y por la guerra, una marcada presencia en esta puesta. Así, el acto italiano (el tercero, que transcurre en Velletri) sirvió de plató para una viva representación del ataque de las tropas alemanas y un posterior acopio de los muertos en una carreta, una imagen con sabor a Brueghel y algo alejada de la estética de la puesta. El vestuario de Monse Catalá, sobrio y comedido, y la iluminación de Ricardo Castro, atento a los juegos de perfiles y sombras que el escenario propiciaba, completaron el cuadro. La sugerencia de Vizioli que “[esta ópera] es realmente un teatro de la vida” rescata el viejo tópico del theatrum mundi en su variante de negación de la agencia humana: los individuos somos movidos como hojas por el viento del destino más que por nuestras voluntades propias. Descansa así en una concepción bastante domesticada de lo que puede ser el teatro, y por ende la vida misma: menos un asunto de ensayos, pruebas y exploraciones, y más la asunción de una necesidad. Es una manera elegante de presentar el argumento de Forza.

Maxim Kuzmin-Karavaev (Padre Guardián) y Oksana Sekerina (Leonora) en el final del acto 2, La forza del destino, Municipal de Santiago, 2019

A los quiebres verdianos en la estructura de la obra hay que agregar la marcada presencia de personajes secundarios y del populacho, los cuales cobran un protagonismo inusual en el cierre del acto italiano, un momento de ajetreo casi felliniano. El Coro del Teatro Municipal destacó en sus muy variadas intervenciones, logrando efectos de simpática comicidad en sus interacciones con Fray Melitón. Gonzalo Araya fue un eficiente maese Trabuco, al igual que las Preziosillas (más Esmeraldas que reclutadoras de soldados) de Anna Lapkovskaja y Evelyn Ramírez, muy segura esta última en sus ataques del “Rataplan!”. Fray Melitón puede ser un personaje odioso, pero con Ricardo Seguel y Patricio Sabaté es imposible no empatizar: dos cantantes de generaciones distintas que lucen un precioso timbre y dotes actorales de primer nivel. Seguel confirma además que es no solo uno de nuestros mejores cantantes en roles bufos, sino simplemente uno de nuestros mejores cantantes a secas. Una homoerótica coreografía à la Béjart para la tarantella completó este cuadro.

Si bien Verdi estaba preocupado que todos estos papeles pintorescos fueran servidos por artistas de primer nivel, son otros los personajes que protagonizan la acción. Con una marcada presencia en los primeros actos, Doña Leonora famosamente desaparece de escena a mitad de la obra. Solo en el final todos son reunidos, aunque sea para que el telón caiga sobre una tragedia. La soprano Oksana Sekerina nos visitó el año pasado, cosechando grandes aplausos. El rol de Leonora, sin embargo, es distinto a lo que le habíamos oído y si bien su voz no es la de una soprano spinto, resulta asombroso cómo negoció con elegancia las exigencias del papel. Dotada de un timbre cristalino, la Sra. Sekerina hizo una versión lírica, con hermosos pianos y messa di voce para “Madre, pietosa Vergine” y “Pace, pace mio Dio”, atravesando luminosamente el concertado del acto segundo y cerrando ese acto con una “Vergine degli angeli” que obliga a contener la respiración. En el elenco alternativo, la soprano armenia Lilit Soghomonyan hizo lo que pudo con una voz pequeña y quebradiza, cuya presencia, en particular en los conjuntos, a veces hay que comprobar con binoculares. La Sra. Soghomonyan, cuya afinación va y viene, parece contradecir la idea de la puesta: todo lo que canta (y hay que decir que lo hace) parece gobernado por un principio anarco-libertario que rechaza cualquier destino e imposición, incluso la del compositor.

"A morte andiam!":  Vitaliy Bilyy (Carlos) y Giancarlo Monsalve (Álvaro), acto 3, La forza del destino, Municipal de Santiago, 2019

Debutando en el Municipal, el tenor chileno Giancarlo Monsalve asumió el rol de Don Álvaro, algo alejado de su repertorio, más bien cargado a los papeles dramáticos. Es posible que esas elecciones hayan provocado algún desgaste temprano de su voz, cuyo timbre no es precisamente grato y donde se distinguen casi tres voces distintas que no logran integrarse. Es en la zona del passaggio donde se producen los resultados menos atractivos, con un sonido ahogado. Los agudos, que los tiene, son proyectados con esfuerzo, lo que hace de su Álvaro un personaje excesivamente heroico, algo que él mismo explota con su talante aventurero. El mexicano Héctor Sanvoval, por su parte, tiene un material más discreto, y una actuación estereotipada (hay gestos que parecen sacados de una ópera cómica), cosechando al final de la noche un resultado parejo, aunque convencional.

Vitaliy Bilyy (un conocido del Teatro) fue un Don Carlos de voz robusta que moldea con elegancia cuando la situación lo exige. Tanto en su balada en la posada, como en su aria central, Bilyy se muestra como un cantante solvente en el cual es posible confiar. Ricardo López, en cambio, tiene una voz menos notable, aunque su desempeño en los tres dúos con el tenor fue intenso. Maxim Kuzmin-Karavaev fue un muy buen Padre Guardián, pero su colega Taras Berezhansky en el elenco alternativo se robó la parte gracias a su material de hermoso color, con una voz homogénea y bien proyectada desde el agudo al grave.

Oksana Sekerina (Leonora) y Giancarlo Monsalve (Álvaro), escena final, La forza del destino, Municipal de Santiago, 2019

La dirección orquestal recayó en la batuta de Giuseppe Grazioli. Con varios discos dedicados a la música de Nino Rota en su haber, Grazioli ofreció una lectura de texturas transparentes. La cuerda, desde la obertura, se mostró menos tensa de lo esperado, y su diálogo con otras familias de la orquesta, por ejemplo las maderas, tendía a funcionar como una plataforma para estas últimas. Destacaron con facilidad el famoso obbligato de clarinete al comienzo del aria de Álvaro, pero también los piccolo en las escenas populares y la hermosa melodía de clarinete bajo que guía el trío final. Grazioli utilizó los dos violines en sordina que Verdi exige para la introducción de la escena final del acto segundo, logrando un efecto atmosférico de hermosa factura, lo que en general se condijo con las dinámicas amables de la orquesta que favorecieron el diálogo con las voces, sin descuidar los momentos más agitados. Pedro-Pablo Prudencio recuperó estas decisiones, inyectando algo más de excitación a ciertos pasajes, en particular la obertura, cuyos diferentes temas se escucharon con más perentoriedad bajo su batuta. Fueron buenas funciones, donde la partitura de Giuseppe Verdi se lució después de sesenta años en el escenario capitalino dejando, pese a su mala fama, un saldo positivo.

Cristóbal Astorga Sepúlveda
kastorgas@tiempodemusica.com.ar
Santiago de Chile, abril de 2019

Imágenes gentileza Municipal de Santiago, Ópera Nacional de Chile / Fotografías Marcela González Guillén
Seguinos en
www.twitter.com/TdMargentina y www.facebook.com/tiempodemusica.argentina
__________
 
Espacio de Opinión y Debate
Estuviste en esta ópera, ¿cuál es tu opinión? ¿Coincidís con este artículo? ¿Qué te pareció? Dejanos tu punto de vista en nuestro facebook o nuestro blog. Hagamos de Tiempo de Música un espacio para debatir.

Compartí esta nota en Facebook o en Twitter

 
Publicado el 29/04/2019
     
WebMind, Soluciones Web Contacto © Copyright 2006/2014 | Todos los derechos reservados