Sábado 20 de Julio de 2019
Una agenda
con toda la música






Conferencias, cursos,
seminarios y talleres

Convocatorias y concursos
para hacer música

Buscador


FacebookTwitterBlogspot
 

Silvia Lester, Cristina Vázquez y Alicia de Couve : La gestión desde una mirada de género
Conversamos con la ex directora del Conservatorio “Manuel de Falla”, la decana del DAMuS – UNA y la directora del Conservatorio “Astor Piazzolla” sobre su experiencia al frente de las instituciones de formación musical. Por Javier Villa
 

Las instituciones educativas poseen diferentes espacios de intervención desde donde llevan a cabo su tarea primordial: garantizar las condiciones necesarias para que puedan producirse procesos de enseñanza–aprendizaje que sean significativos para la comunidad. A lo antes mencionado también podría añadirse otro aspecto relevante como es la construcción de las identidades educativas, su consolidación y la manera en que se sintetiza la preservación de sus valores constitutivos junto con la integración de las nuevas tendencias.

La formación musical en Argentina consolidó en el siglo XX un recorrido institucional gracias a prestigiosas casas de estudios de las que egresaron notorias figuras del panorama musical local e internacional. A partir de la tarea grandes maestros y profesores, estas instituciones han contribuido a sostener la preservación del patrimonio musical en sus diferentes estratos: composición, interpretación, y la educación musical. De todos modos es pertinente precisar que la conducción de cualquier institución educativa posee una importancia fundamental ya que es a partir de la gestión desde donde pueden delinearse los proyectos educativos, articular el trabajo entre los docentes, y favorecer la comunicación institucional.

El corriente año 2018 trajo la particularidad de que tres de las más importantes instituciones musicales de Argentina sean dirigidas por mujeres. Este hecho inédito se enmarca dentro de un contexto de visibilización de las temáticas de género, de los avances de los movimientos de mujeres y del fuerte cuestionamiento al sistema patriarcal.

La gestión educativa en la formación musical

Tres mujeres se encuentran. Luego del saludo cordial, una charla comienza a darse de manera espontánea. El conocimiento de tantos años —que se advierte en su manera de relacionarse— genera entre ellas una comunicación fluida y pone de manifiesto una cualidad muy palpable: la empatía. Ellas son Cristina Vázquez, decana del Departamento de Artes Musicales y Sonoras de la UNA, Alicia de Couve, directora del Conservatorio Superior de Música “Astor Piazzolla”, y Silvia Lester, ex directora del Conservatorio Superior de Música “Manuel De Falla”.

Hay un tema que surge y que ocupa la centralidad de esa conversación, y es la reciente jubilación de Silvia a principios de octubre. Las nuevas sensaciones que emergen a partir de esta noticia se funden con la curiosidad de saber cómo es ese momento en el que el retiro de la actividad le da lugar a otras inquietudes. La transición que se da entre un rol que se deja de ejercer y el resurgimiento de intereses más profundos, estimula una conversación que permite la reflexión acerca de lo que implica conjugar la dirección de una institución con la vida personal.

Silvia Lester / Fotografía de Nelson Gutiérrez

¿Qué problemáticas observaron en su etapa como docentes que a posteriori pudieron o intentaron cambiar durante la gestión?

Silvia Lester.— Hay una tendencia democratizadora que ocurrió hace unos cuantos años con mucha intensidad y bajo un proceso que tiene raíces normativas. Es un fruto de la democracia. La participación cada vez más amplia de la juventud. Los estudiantes como un factor nuevo y cada vez más fuerte. Yo lo celebro.

Alicia de Couve.— Que no teníamos antes.

SL.— A nosotras —que somos aproximadamente de la misma generación— no nos llamaba la atención tampoco.

Estaba naturalizado…

SL.— Porque sencillamente respondía a una estructura social, estábamos adaptadas. El arco socio–histórico que vivimos desde que éramos estudiantes hasta que llegamos a la gestión es enorme.

Cristina Vázquez.— ¡Sí!

AdC.— Totalmente.

SL.— En el Falla intenté estimular mucho a los coordinadores de áreas. Su función es crucial porque incluye los requerimientos y las necesidades de los estudiantes y de los profesores, y además está en comunicación con la conducción. Tiene que haber a grandes rasgos —por supuesto con protección de la libertad de cátedra— un lineamiento institucional.

AdC.— Coincido en muchas cosas. Me parece fundamental que los docentes conozcan lo que hace el otro docente en el aula, en su hacer cotidiano, la articulación de los diversos espacios, porque frecuentemente se reiteran contenidos con una mirada y con una bibliografía muy similar.

Esa práctica está más habituada en las escuelas comunes. En general se ve más ese trabajo transversal.

SL.— Hay una cosa que tiene que ver con la estructura laboral del Conservatorio.

AdC.— Sí, pero también con mentalidades.

SL.— Pensá que…

La escasez de los momentos de encuentro, ¿no?

SL.— Son fortuitos y ocasionales. Desgraciadamente no tenemos ni siquiera un ámbito físico donde los profesores puedan reunirse. El tema edilicio es otra historia.

AdC.— Es un capítulo aparte.

SL.— También la participación. Es importante que se establezcan modos de acción y criterios consensuados. Hay profesores que son invitados a participar, muchos lo hacen, otros no.

AdC.— Justamente, el ejercicio del rol docente con una mirada más amplia. No es solamente de aquel o aquella que da clase en su aula, sino que debe intervenir en la elaboración de un plan de estudios, en un concurso para elección de sus pares, que puede ser evaluado y evaluar, sostener sus criterios de evaluación.

Alicia de Couve / Fotografía de Nelson Gutiérrez

SL.— Eso que dice Alicia es importantísimo. Ahora hay evaluaciones permanentes, abiertas, con una comisión evaluadora (de dos especialistas de la materia), no se permite designar a nadie que no esté en un orden de mérito. Hay un análisis exhaustivo de los antecedentes, el coloquio. Son muy completos. Desgraciadamente no hay concursos a modo universitario, para la titularización. Esa es una de las luchas que estamos desarrollando.

¿Vos Cristina cómo lo ves?

CV.— Nuestro caso fue más abrupto por el cambio de concepción institucional, pasar de terciario a universitario. Fue un mundo nuevo que costó mucho. Cuando se abrieron los concursos muchos profesores temían por no tener antecedentes universitarios. Hubo que crear sistemas para que los docentes con título terciario pudieran acceder a un título universitario. Además se abrieron otras áreas que nunca habíamos tenido en el terciario como investigación, producción y extensión. Ser una universidad implicó tener un nuevo sistema de gobierno democrático, abierto, participativo. Todos los claustros tienen algo para decir y son distintas miradas que aportan. Como dice Silvia, fue un cambio de mirada institucional muy positiva.

¿Y en relación a tus aportes de gestión?

CV.— La idea fue abrir la mirada endogámica de la música académica hacia otros géneros como el jazz y el tango. En la Universidad tenemos otra unidad académica que contempla al folclore. Lo tomamos como una posibilidad en las materias optativas, para aquellos alumnos que tuvieran interés en acercarse a la música popular. Otro tema tuvo que ver con el lineamiento pedagógico cerrado y personalizado que le cierra al alumno la posibilidad de conocer otros enfoques interpretativos, metodológicos y técnicos. Entonces trabajamos profundamente en la propuesta de seminarios, workshop, talleres, clases magistrales. Todavía tenemos muchos profesores que les molesta esa mirada más pluralista de la formación de un músico. Hay instrumentos que tienen una apertura mayor, los vientos, percusión…

SL.— Tienen el hábito del trabajo en conjunto.

CV.— Exactamente.

SL.— En los instrumentos solistas te encontrás con estructuras más rígidas.

¿Cuál es su posición respecto del grado de participación en audiciones durante los primeros tramos de la formación?

CV.— Esa es una cosa que tratamos de modificar, que los alumnos tengan la posibilidad —desde que ingresan— de tocar, de cantar, de dirigir. Dentro del nivel en el que se encuentran. La formación también implica eso.

SL.— A la cuestión performática hay que ejercitarla desde el principio porque no todos tienen la misma facilidad para subirse a un escenario. Eso es importantísimo porque se aprende igual que la técnica, el fraseo y el sonido. La música transcurre en el tiempo.

AdC.— Hace poco nuestra Orquesta Escuela del Conservatorio iba a dar un concierto didáctico, entonces le pedí al director que incluyera a los chicos del nivel inicial. ¡Estaban felices! Tienen que contar con esa incentivación, además de foguearlos para la producción, es un incentivo educativo.

CV.— Como dice Silvia no solamente formarse con los elementos técnicos e interpretativos sino también escénicos. Ese proceso hay que acompañarlo en la formación.

La educación musical en la actualidad

Cristina Vázquez / Fotografía de Nelson Gutiérrez

Los procesos educativos no suelen estar por fuera de los acontecimientos socio–políticos. A partir de determinadas políticas públicas las gestiones institucionales tienen que acompañar a los procesos normativos tratando de sostener —y defender según el contexto— a los principios pedagógicos fundantes propios de su actividad.

¿Cómo ven la educación hoy en día?

SL.— Muchas cosas. Lo que uno podría observar es que, impuesto por los tiempos y por el avance de la tecnología, hay una necesidad de resultados rápidos y una falta de paciencia. Estar en YouTube y tener seguidores.

La inmediatez…

SL.— La inmediatez, exactamente. Si hay una disciplina que no te da resultados inmediatos, es la música.

AdC.— Estamos contra corriente.

SL.— Para ser músico hay que formarse en un lenguaje específico que va desde la lectura hasta el fraseo y la interpretación. Es también un trabajo muy profundo sobre el propio cuerpo. El manejo, la habilidad, el entrenamiento que requiere dominar un instrumento no se aprende en un breve plazo.

AdC.— Coincido. Y creo que es importante darle el grado de significatividad a los distintos momentos. No hay que esperar al último año del nivel superior para mostrarse porque todo lo anterior parece que no sirve. ¡Sí que sirve! Tiene que haber una resignificación de los distintos momentos formativos y de las producciones que se hacen durante esa formación.

CV.— Adhiero a los planteos de mis colegas y sumaría otro que es el de la salida laboral. Nosotros ya no tenemos profesorados en el Departamento y nuestro perfil de egresado es el de un artista: compositor, intérprete (director coral u orquestal, cantante o instrumentista). La inserción laboral es difícil en estos casos, entonces tratamos de brindarles otras herramientas: autogestión, crítica musical, investigación y gestión cultural. Esas otras subdisciplinas de la música complementan la posibilidad de que un artista pueda vivir de lo que le gusta hacer. Desde el primer día que vienen los aspirantes a la charla previa a ingresar lo primero que te preguntan es si van a poder vivir de eso. La verdad es que es una pregunta…

…difícil de responder

CV.— Claro. Es muy complejo asegurarles un destino laboral seguro.

SL.— Hay algo que no mencionamos ninguna de las tres que quisiera decir: en nuestro país no son tiempos gratos para todo el campo laboral.

AdC.— Claramente.

SL.— Ni la docencia ni tampoco la producción artística están siendo especialmente favorecidas. Lo que nos pasa a nosotros, les pasa a los demás también. Hay un trasfondo que es una política socioeconómica que no está acompañando sino todo lo contrario.

1 | 2 >                                                                                                                                    Continúa

Compartí esta nota en Facebook o en Twitter

 
Publicado el 26/10/2018
     
WebMind, Soluciones Web Contacto © Copyright 2006/2014 | Todos los derechos reservados