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"Lessons in Love and Violence" en la Royal Opera House : El (des)amor en los tiempos violentos
El estreno de la nueva ópera de George Benjamin y Martin Crimp confirma el talento que poseen para el teatro musical, aquí indagando en las zonas más oscuras de las relaciones humanas. Por Luciano Marra de la Fuente (enviado a Londres)
 

Barbara Hannigan (Isabel), Stéphane Degout (Rey) y Gyula Orendt (Gaveston)
en la primera escena de Lessons in Love and Violence, Royal Opera House, 2018

LESSONS IN LOVE AND VIOLENCE, ópera en dos partes con música de George Benjamin y texto de Martin Crimp. Estreno mundial (10 de mayo de 2018). Función del sábado 26 de mayo de 2018 en la Royal Opera House, Covent Garden de Londres. Encargo y coproducción de la Ópera Nacional de Holanda, Amsterdam, la Ópera del Estado de Hamburgo, la Ópera de Lyon, la Lyric Opera de Chicago, el Gran Teatre del Liceu de Barcelona y el Teatro Real de Madrid. Dirección musical: George Benjamin. Directora de escena: Katie Mitchell. Escenografía y vestuario: Vicki Mortimer. Iluminación: James Farncombe. Director de movimiento y director asociado: Joseph Alford. Elenco: Stéphane Degout (Rey), Gyula Orendt (Gaveston/El Desconocido), Barbara Hannigan (Isabel), Peter Hoare (Mortimer), Samuel Boden (Niño, luego Joven Rey), Ocean Barrington-Cook (Niña), Jennifer France (Testigo 1 / Cantante 1 / Mujer 1), Krisztina Szabó (Testigo 2 / Cantante 2 / Mujer 2), Andri Björn Róbertsson (Testigo 3 / Loco). Orquesta de la Royal Opera House.

“Con una escena, pues, de un ser humano / quebrado y quebrado por la aplicación racional de la justicia humana / nuestro entretenimiento comienza”, canta el Joven Rey y su pequeña hermana apunta con un revólver a la cabeza del instigador Mortimer, mientras el nervio orquestal cesa súbitamente con un blackout total en la escena final de Lessons in Love and Violence, la nueva ópera de George Benjamin y Martin Crimp. El sonido de la bala no suena, pero el inmenso silencio que se genera luego del nerviosismo intenso que tiene toda la escena genera un shock emocional muy fuerte.

Esa es una de las sensaciones que quedan luego de los noventa minutos de esta nueva obra estrenada en la Royal Opera House, Covent Garden de Londres, a comienzos de mayo pasado, producto de un encargo de nada menos que siete teatros de ópera, un número que demuestra el enorme interés que generó la nueva creación de los autores de Written on Skin, tal vez la ópera más exitosa de los últimos años. Como ésta, Lessons in Love and Violence se basa en una historia verídica medieval, la del Rey Eduardo II, y que fue llevada a escena por el dramaturgo isabelino Christopher Marlowe (1594). Crimp elabora su propia versión, tomando algunos elementos históricos y apelando a un lenguaje bastante contemporáneo, si bien esta vez deja de lado el estilo de auto-relato que utilizó tanto en Written on Skin como en Into the Little Hill, su primer libreto de ópera en conjunto con Benjamin.

El Rey —no se aclara cuál de todos es— ama a Gaveston, pero también a su esposa Isabel y sus hijos. Su jefe militar y consejero, Mortimer, en la primera escena le advierte que entablar relaciones por amor, no importa si es varón o mujer, es veneno: las relaciones deben basarse en el cálculo político. Además está gastando dinero en música y poesía por su amante, mientras el pueblo se muere de hambre. A sugerencia de Gaveston, el Rey destierra a Mortimer, lo que provoca en éste un plan de conspiración junto a la Reina, para destituirlo y asesinar a su amante.

Segunda escena de Lessons in Love and Violence, Royal Opera House, 2018

A lo largo de las siete escenas, divididas en dos partes, ese plan se traducirá en situaciones que servirán de lecciones a cada uno de los personajes: Isabel decide apoyar a Mortimer cuando escucha a gente del pueblo hablar de su pobreza, entendiendo que Gaveston es uno de los responsables de esa decadencia; el Rey, en medio de su divertimento musical, se da cuenta que no conserva su autoridad al ver que nadie arresta a Mortimer cuando lo ordena y es al propio Gaveston a quien se llevan; Isabel trata de reconquistar a su marido, pero se da cuenta que él ha perdido no sólo su juicio político, sino su sanidad mental al enterarse que Gaveston fue asesinado; Mortimer instruye al hijo del Rey a ejercer su autoridad con violencia ante un Loco que proclama el trono; Mortimer otra vez emplea su dialéctica para convencer al Rey a que ceda el trono a su hijo, y lo logra. Finalmente, el Joven Rey pone en práctica las tácticas de intriga aprendidas de Mortimer y su madre, matando en un acto público al conspirador.

Esta espiral descendente se hace aún más cruda con la caracterización de cada uno de los personajes. Todos son sombríos, sin aspectos positivos y su manera de expresarse, ya sea en palabras como en acciones, va en ese sentido. Lo que uno esperaría en la relación amorosa entre los dos varones, por ejemplo, se ve opacada por las frases inclementes del diálogo que entablan en el tercer cuadro. “Soy una navaja humana: ten cuidado o te cortaré el cuello”, le dice Gaveston al Rey, y más adelante: “El amor es una prisión: quiero ver la luz del día”.  Es muy difícil empatizar con cada uno de los personajes, tal vez el único que queda relegado sea el propio Rey, primero en su afán por privilegiar las relaciones interpersonales y luego en su desvarío.

Sobre ese terreno oscuro, emerge la esplendorosa música de George Benjamin que ostenta un pulso teatral preciso más una belleza única en su tratamiento vocal y sutil orquestación. Si en Written on Skin dominaba la sonoridad de las voces agudas (Agnès-soprano y El niño-contratenor) sobre las graves (El Protector-barítono), en Lessons in Love and Violence se invierte esa situación y las voces del Rey y Gaveston/El Desconocido a cargo de barítonos adquieren un mayor protagonismo. Los dos dúos de estos personajes, más allá de la crudeza de su lenguaje, son de un lirismo extremo, en especial el encuentro final del Rey con el Desconocido.

En esta escena, por ejemplo, el rasguido violento del arpa con el pizzicato de los contrabajos genera una atmósfera muy particular, luego de la introducción expansiva de las cuerdas. Estos dos elementos se combinan primero en el diálogo dramático del Rey con Mortimer y después cuando ingresa el Desconocido, con unos pequeños toques repetidos del cimbalón, un instrumento que le da un color especial a toda la partitura. El diálogo del Rey con el Desconocido (que piensa que es Gaveston) combina una vocalidad preciosista con una delicada combinación de instrumentos, a la manera de una pieza de cámara: la percusión con cierto aire oriental, el contracanto del clarinete bajo en las partes del Desconocido, el desarrollo de los motivos repetidos de las cuerdas y trompetas cuando interviene el Rey. Se crea así un sublime crescendo dramático que alcanza su clímax —y el de la obra— cuando el Rey canta “Quémame. Hazme vivir. Ámame”.

Barbara Hannigan (Isabel), Stéphane Degout (Rey) y Ocean Barrington-Cook (Niña)
en la cuarta escena de Lessons in Love and Violence, Royal Opera House, 2018

La directora escénica Katie Mitchell —también responsable de la puesta original de Written on Skin— propuso visualizar esa espiral decadente de la obra al rotar en cada cuadro una misma habitación donde los elementos centrales de amor y poder eran una cama y una corona en una vitrina: en la cama podían pasar las escenas más violentas o las más intimistas, mientras que la corona iba y venía como elemento de seducción y atracción para todos los personajes. El derrumbe de las relaciones humanas se reflejaba en el desgaste físico del ambiente, muy bien diseñado por Vicki Mortimer e iluminado por James Farncombe: desde lo lujoso con una pintura de Francis Bacon, una vistosa pecera y delicadas arañas hasta el desmantelamiento del lugar con cuadros rotos, estatuas rotas y solo lamparitas colgantes. Las tensiones dramáticas entre los personajes fueron bien intensas, si bien a veces la presencia de los hijos de los reyes como testigos de todas las escenas —otra manera de aprender estas lecciones de amor y violencia— era un poco disruptiva, principalmente en las escenas más íntimas.

El elenco responsable de este estreno mundial fue perfecto en todo sentido. Stéphane Degout exploró las contradicciones del Rey desde lo vocal y actoral, consiguiendo interpretar los momentos líricos y los dramáticos, de manera excepcional. A su lado, el joven barítono rumano Gyula Orendt, en su doble personificación de Gaveston y el Desconocido, pudo transmitir la fuerza misteriosa y seductora propia de ambos personajes, con una línea vocal segura y un desenvolvimiento escénico efectivo.

El personaje de Isabel es más bien apático y sus partes están siempre bordando la crispación o la sorpresa ante las situaciones dramáticas; tal vez el único momento de distensión y belleza vocal sea cuando intenta reconquistar al Rey en la cuarta escena. Todos estos vericuetos del personaje —sin duda un verdadero desafío para interpretarlos— fueron excelentemente encarnados por esta estupenda artista que es la soprano Barbara Hannigan, poseedora de una hermosísima voz y un impactante desempeño actoral.

El tenor Peter Hoare tiene ese timbre de voz perfecto para el instigador Mortimer, siempre seguro en todo su registro, con un buen decir y seguridad escénica, en tanto que Samuel Boden brindó una belleza vocal a la inocencia del Niño, que luego adquirió fuertes tintes dramáticos en la escena final. Completaron el elenco la actriz Ocean Barrington-Cook como la Niña, la soprano Jennifer France y la mezzosoprano Krisztina Szabó como Testigos, Cantantes y Mujeres, y el bajo-barítono Andri Björn Róbertsson como Testigo 3 y una excelente personificación del Loco.

Peter Hoare (Mortimer), Samuel Boden (Niño), Barbara Hannigan (Isabel) y Ocean Barrington-Cook (Niña) en la quinta escena de Lessons in Love and Violence, Royal Opera House, 2018

La Orquesta de la Royal Opera House, dirigida por el propio compositor, fue un personaje más en este drama musical: desde sus intervenciones camarísticas, muchas veces en contrapunto con las voces, hasta los bloques de sonidos potentes utilizados en determinadas situaciones dramáticas, pero especialmente por la claridad de los colores instrumentales de los que Benjamin dotó a la partitura.

El estreno de Lessons in Love and Violence de George Benjamin y Martin Crimp muestra tanto el talento para el teatro musical de sus autores, como la vigencia que aún posee el género operístico en el panorama creativo actual, sobre todo al poner en escena un drama oscuro de (des)amor, violencia y poder que bien se relaciona con la situación social y política mundial en el que estamos sumergidos. Es capaz de generar interrogantes, reacciones, pensamientos y sensaciones que, aunque haya caído el telón, nos siguen repercutiendo.

Luciano Marra de la Fuente
editor@tiempodemusica.com.ar
Julio 2018

Para agendar
Luego de las funciones en Londres, Lessons in Love and Violence tuvo su primera reposición la semana pasada en la Ópera Nacional de Holanda, Amsterdam. Continuará su recorrido por la Ópera del Estado de Hamburgo en abril de 2019, la Ópera de Lyon en mayo de 2019, la Lyric Opera de Chicago en septiembre/octubre 2020, el Gran Teatre del Liceu de Barcelona en marzo de 2021 y el Teatro Real de Madrid en abril/mayo de 2021.

Imágenes gentileza Royal Opera House / Fotografías de Stephen Cummiskey
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Publicado el 07/07/2018
     
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