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"El murciélago" en el Teatro Avenida : Todo es culpa del champán
Como apertura de su temporada 2018, la agrupación Juventus Lyrica presentó una producción de la opereta más popular de Johann Strauss en una versión muy disfrutable. Por Ernesto Castagnino
 

Ernesto Bauer (Falke), Mirko Thomas (Eisenstein), Laura Penchi (Adele), Lucía Alonso (Ida) y Monserrat Maldonado (Rosalinde) en el acto segundo de El murciélago, Juventus Lyrica, Teatro Avenida, 2018

EL MURCIÉLAGO (Die Fledermaus), opereta en tres actos de Johann Strauss (hijo). Función del viernes 11 de mayo de 2018 en el Teatro Avenida, organizada por Juventus Lyrica. Dirección musical: Hernán Sánchez Arteaga. Dirección escénica y escenografía: Ana D’Anna. Vestuario: María Jaunarena. Iluminación: Gonzalo Córdova. Reparto: Monserrat Maldonado (Rosalinde), Laura Penchi (Adele), Rocío Arbizu (Orlofsky), Mirko Thomas (Eisenstein), Santiago Martínez (Alfred), Ernesto Bauer (Falke), Gabriel Carasso (Frank), Patricio Olivera (Blind), Carlos Kaspar (Frosch), Lucía Alonso (Ida). Artistas invitados: Soledad de la Rosa, soprano; Justo Pastor Rodríguez, tenor; Serdar Geldymuradov, violín y Matías Galíndez, piano. Coro de Juventus Lyrica, director: Hernán Sánchez Arteaga. Orquesta.

Probablemente, las melodías del austríaco Johann Strauss se cuenten entre las más populares, si bien la capacidad de tararear o silbar sus valses sea inversamente proporcional al conocimiento que se tiene del nombre o el origen de la pieza canturreada. A lo largo de una función de cualquiera de sus operetas, las exclamaciones en sordina del público, al comenzar los compases de un vals conocido, muestran la satisfacción de descubrir el origen de algo familiar, del que se ignoraba su fuente y, por qué no, hasta su autor.

En 1874, luego de sus dos primeras incursiones en la música teatral sin demasiada repercusión, Strauss estrenó en Viena su tercera opereta, aquella que lo consagraría como uno de los mayores exponentes del género. El murciélago es una comedia de enredos, en la que la fidelidad conyugal —temática preferida de la comedia burguesa desde sus orígenes— se pone a prueba con el fin de demostrar, una vez más, la hipocresía de la moral sexual y sus dictámenes.

Rocío Arbizu (Orlofsky), Mirko Thomas (Eisenstein), Laura Penchi (Adele), Ernesto Bauer (Falke) y Lucía Alonso (Ida) en el acto segundo de El murciélago, Juventus Lyrica, Teatro Avenida, 2018

El Dr. Falke busca vengarse de su amigo Eisenstein quien, cuatro años atrás, le jugó una broma pesada al dejarlo dormido en la plaza céntrica luego de una borrachera con un disfraz de murciélago. Falke idea una sofisticada revancha que involucra al amigo, su esposa Rosalinde, su pretendiente Alfred, la criada Adele y su hermana Ida, el jefe de la prisión en la que Eisenstein debe cumplir arresto por ofender a un funcionario y el enigmático príncipe Orlofsky. Es precisamente en la casa de este último que se ofrece la fiesta a la que todos —excepto Alfred que fue encerrado en la prisión al hacerse pasar por Eisenstein— concurren enmascarados, simulando ser otra persona. Allí se producirán los enredos, develados por Falke al día siguiente, perdonándose entre todos sus inofensivos “tropiezos”. Cada uno alega haber participado de la farsa voluntariamente y, como ocurre siempre que se quiere salir de una situación incómoda, todos culpan al champán de la confusión para intentar restablecer el ‘delicado’ equilibrio.

La obra consta de dieciséis números cerrados, intercalados por diálogos hablados, en los que el director escénico puede incorporar —como ocurrió en esta oportunidad— morcilleos alusivos a temas de actualidad o cuestiones locales que el público reconozca fácilmente y aporten comicidad. Las melodías son ligeras y pegadizas, basadas en polcas, valses, csárdás y otras populares danzas de salón que, con su rítmica irresistible, invitan al espectador a seguir el compás con el pie. Ana D’Anna propuso un divertido espectáculo enmarcado por una escenografía sintética y de líneas simples, un vistoso vestuario ideado por María Jaunarena y la prolija iluminación de Gonzalo Córdova. La acción, ambientada en las primeras décadas del siglo XX con estilo art déco, resultó fluida y natural, considerando la dificultad que entraña para cantantes hispanoparlantes hacer verosímiles los diálogos y parlamentos en idioma alemán. El recurso más utilizado por D’Anna fue el de las coreografías en los números de conjunto, lo que siempre suma atractivo y da movimiento a la escena, aunque el casi constante valseo de los intérpretes, mientras cantaban sus partes, terminó resultando un poco previsible por lo reiterado.

Lucía Alonso (Ida), Laura Penchi (Adele) y Gabriel Carasso (Frank) en el acto tercero de El murciélago, Juventus Lyrica, Teatro Avenida, 2018

El elenco tuvo en las voces femeninas su mayor fortaleza, encabezado por la radiante Rosalinde de Montserrat Maldonado, cuyo timbre lírico se impuso en “Klänge der Heimat” (Sonidos de mi patria), en tanto la soprano Laura Penchi compuso un excelente retrato de la joven Adele, generosa en la coloratura y desenfadada en la interpretación. Por su parte, la mezzosoprano Rocío Arbizu dominó la escena con un Orlofsky de impecable vocalidad.

En el sector masculino sobresalió la voz juvenil de Santiago Martínez quien, como el insufrible Alfred, acentuó el estereotipo del tenor pomposo agregando en sus diálogos, como se hace a menudo, comienzos de arias célebres alusivas la situación. El siempre eficaz Ernesto Bauer compuso un buen Falke mientras que a Mirko Thomas se lo vio por momentos luchando con la tessitura de Eisenstein. Completaban el elenco Gabriel Carasso como Frank, Patricio Olivera como Blind, Lucia Alonso como Ida y Carlos Kaspar como Frosch. El Coro de Juventus Lyrica, como acostumbra, realizó un meritorio trabajo en las escenas concertantes.

Elenco en el final de El murciélago, Juventus Lyrica, Teatro Avenida, 2018

Una larga tradición incorpora en la escena de la fiesta del acto segundo, un número variable de invitados estelares que, como era habitual en esos eventos, actúan como “contratados” por el príncipe Orlofsky para entretener a sus invitados. En esta oportunidad fueron convocados el violinista Serdar Geldymuradov quien, junto al pianista Matías Galíndez ejecutaron una bella versión de “Ave Maria” de Astor Piazzolla, luego fue el turno del tenor paraguayo Justo Pastor Rodríguez con “E lucevan le stelle” de la ópera Tosca de Giacomo Puccini, cerrando la soprano Soledad de la Rosa —caracterizada como una cantante negra— con un góspel tradicional.

La dirección musical de Hernán Sánchez Arteaga desbordó en teatralidad, creando una atmósfera ligera, con ese joie de vivre indispensable en el género. La batuta de Sánchez Arteaga creó un flujo ininterrumpido de melodías enhebradas con gracia, a través de los diálogos hablados, conformando un arco continuo y cohesionado, recompensado al final con el sonoro aplauso del público.

Un alegre comienzo de temporada para Juventus Lyrica, con una de las más famosas operetas vienesas en una versión disfrutable y burbujeante como el champán.

Ernesto Castagnino
ecastagnino@tiempodemusica.com.ar
Mayo 2018

Para agendar
Quedan dos funciones más de El murciélago por Juventus Lyrica en el Teatro Avenida, hoy jueves 17 y el sábado 19 de mayo. Localidades en venta en el teatro o a través de www.plateanet.com/Obras/el-murcielago. Más info: www.juventuslyrica.org.ar

Imágenes gentileza Juventus Lyrica / Fotografías de Liliana Morsia
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Publicado el 17/05/2018
     
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