Lunes 16 de Julio de 2018
Una agenda
con toda la música






Conferencias, cursos,
seminarios y talleres

Convocatorias y concursos
para hacer música

Buscador


FacebookTwitterBlogspot
 

"La italiana en Argel" en el Teatro Colón : En busca de la chispa rossiniana
La divertida comedia de Rossini fue el segundo título de la temporada lírica del Teatro Colón. Con una dirección musical errática y una propuesta escénica poco inspirada, lo más destacable resultó el desempeño del bajo argentino Nahuel Di Pierro en el rol titular. Por Ernesto Castagnino
 

Nancy Fabiola Herrera (Isabella) y Nahuel Di Pierro (Mustafá) en el primer acto de L’italiana in Algeri, Teatro Colón, 2018

L’ITALIANA IN ALGERI, ópera en dos actos de Gioacchino Rossini. Función del viernes 4 de mayo de 2018 en el Teatro Colón. En coproducción con la Quincena Musical de San Sebastián y el Festival San Lorenzo del Escorial (Madrid, España). Dirección musical: Antonello Allemandi. Dirección escénica: Joan Anton Rechi. Escenografía: Claudio Hanczyc. Vestuario: Mercé Paloma. Iluminación: Sebastián Marrero. Elenco: Nahuel Di Pierro (Mustafá), Nancy Fabiola Herrera (Isabella), Xabier Anduaga (Lindoro), Damon Ploumis (Taddeo), Oriana Favaro (Elvira), Mariana Rewerski (Zulma), Luis Gaeta (Haly). Orquesta y Coro Estables del Teatro Colón. Director de coro: Miguel Martínez.

Stendhal calificaba, en su célebre biografía de Gioacchino Rossini, a L’italiana in Algeri como “la perfección del género bufo”. Dos siglos después de su estreno en Venecia, resulta difícil no estar de acuerdo con el novelista francés. La perfecta combinación de elementos cómicos y sentimentales en un ritmo frenético crea una “locura organizada” (folie organisée), en palabras de Stendhal, que no decae hasta el último compás y hace de esta obra uno de los puntos más altos del género bufo. Inspirado en las “turquerías” del siglo XVIII, el libreto de Angelo Anelli se centra en el personaje femenino, Isabella, una italiana valerosa y decidida que, a pesar de caer cautiva del Bey Mustafá, no se amedrenta y elabora un plan para seducirlo y escapar. Este ímpetu es lo que hace al rol de Isabella tan atractivo: los lloriqueos y la cobardía quedarán del lado masculino, porque tanto Lindoro como Taddeo, sus dos pretendientes, tiemblan de miedo cada vez que aparece el captor, mientras ella les espeta “observen como una mujer les enseña a ser fuertes”.

Esta nueva producción del Teatro Colón, en coproducción con dos entidades españolas, resultó algo decepcionante al no conseguir trasladar a un planteo escénico consistente la locura rossiniana. Lo que en los papeles podía resultar atractivo, en su realización se transformó en una serie de recursos repetidos hasta el cansancio, coreografías remanidas y momentos de caos escénico que poco tenían que ver con esa “locura organizada” que tanto admiraba Stendhal. Una pobre escenografía intentaba revivir un teatro de variedades en el que Elvira y Zulma eran las primeras figuras, en tanto los eunucos del serrallo, devenidos un grupo de coristas barbudas, perseguían a los protagonistas por el escenario casi todo el tiempo sin ninguna razón aparente más que la de agotar el recurso a los quince minutos de comenzada la función.

Xabier Anduaga (Lindoro), Nahuel Di Pierro (Mustafá), Oriana Favaro (Elvira), Nancy Fabiola Herrera (Isabella) y Damon Ploumis (Taddeo) en una escena del segundo acto de L’italiana in Algeri, Teatro Colón, 2018

La dirección musical, a cargo de Antonello Allemandi, no tuvo mejor suerte en la noche del estreno, mostrando algunas dificultades en coordinar la orquesta y el escenario, lo que sugiere, dada la trayectoria y experiencia del director italiano, escasez de ensayos. La stretta que cierra el acto primero “Va sossopra il mio cervello” (La cabeza me da vueltas), verdadera muestra del genio rossiniano y momento de enorme complejidad concertante con la frenética superposición de onomatopeyas, no alcanzó el nivel de articulación y emparejamiento que se esperaba de la batuta del director italiano. No obstante, Allemandi brindó algunos bellos momentos musicales, como la brillante obertura o introducción de la cavatina “Per lui che adoro” con un solo de flauta memorable. El Coro Estable del Teatro Colón, requerido en esta ocasión solo en su sección masculina, tuvo un desempeño excelente en las escenas concertantes.

Los pilares más sólidos de esta producción fueron algunas voces del elenco, particularmente la del protagonista masculino, Nahuel Di Pierro, que encarnó un Mustafá inolvidable. Este bajo argentino, que en 2014 protagonizó aquel imborrable Don Giovanni con producción de Buenos Aires Lirica, utiliza sus medios con inteligencia y posee un talento actoral poco común. Como se hace evidente al leer sus reflexiones, Di Pierro ha estudiado en profundidad las obras que encara, y eso es precisamente lo que diferencia a un cantante —que se limita a dominar solo los aspectos técnicos del rol— de un intérprete que, además de lo anterior, se interesa en dilucidar la psicología del personaje, el contexto histórico de la obra, las particularidades del estilo. Desde su primera aparición con el andantino “Delle donne l’arroganza”, con sus endiabladas coloraturas (de las que no esquivó ninguna), todos los ingredientes del estilo rossiniano estuvieron presentes. Con una proyección vocal de impulso viril, Di Pierro dominó la escena en cada una de sus intervenciones, componiendo un Mustafá simpático, sin afectaciones y con admirable dominio de los secretos del canto rossiniano.

La mezzosoprano Nancy Fabiola Herrera fue una Isabella sólo correcta: el timbre es cálido y el volumen suficiente, pero hubiera sido deseable una mayor homogeneidad en el registro. Su Isabella tuvo la frescura, si bien no la sensualidad que hace delirar al turco. El joven tenor vasco Xabier Anduaga tiene todas las cualidades para convertirse en un gran tenor rossiniano: un timbre tenoril ligero y ágil, sobreagudos estratosféricos y elegante lirismo. Encaró su difícil aria de entrada “Languir per una bella” con suficientes medios, pero conforme avanzaba la noche su voz iba perdiendo algo de brillo y cuerpo, llegando al final con algunos signos de fatiga. Problemas que esperamos se irán superando conforme se afiance su técnica y no se exija más de lo razonable.

Escena final de L’italiana in Algeri, Teatro Colón, 2018

Francamente olvidable el Taddeo de Damon Ploumis, una voz más adecuada para roles de carácter, mientras que Luis Gaeta realizó una verdadera creación en su rol de Haly y su aria di sorbetto “Le femmine d’Italia” resultó un momento muy disfrutable de la velada. Completaban el elenco Oriana Favaro como Elvira y Mariana Rewerski como Zulma.

En síntesis, una producción a la que le faltó un concepto claro, algo de chispa rossiniana y, presumiblemente, mayor tiempo de ensayos, mantenida a flote por la presencia escénica y vocal del bajo protagonista y por algunos momentos de la mezzosoprano española y el tenor vasco.

Ernesto Castagnino
ecastagnino@tiempodemusica.com.ar
Mayo 2018

Para agendar
Hoy, viernes 11 de mayo, se realizará la última función de L'italiana in Algeri en el Teatro Colón. Localidades en venta en la Boletería del Teatro, Tucumán 1171, o a través de www.teatrocolon.org.ar También esta función se podrá ver en vivo ingresando a www.teatrocolon.org.ar/es/en-vivo

Imágenes gentileza Teatro Colón / Fotografías de Arnaldo Colombaroli y Máximo Parpagnoli
Seguinos en
www.twitter.com/TdMargentina y www.facebook.com/tiempodemusica.argentina

__________
 
Espacio de Opinión y Debate
Estuviste en esta obra, ¿cuál es tu opinión? ¿Coincidís con este artículo? ¿Qué te pareció? Dejanos tu punto de vista en nuestro facebook o nuestro blog. Hagamos de
Tiempo de Música un espacio para debatir.

Compartí esta nota en Facebook o en Twitter

 
Publicado el 11/05/2018
     
WebMind, Soluciones Web Contacto © Copyright 2006/2014 | Todos los derechos reservados