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Bernarda Fink y la Camerata Salzburg en el Teatro Colón : Cantar y tocar "cantando"
El prestigioso ensamble austríaco junto a la mezzosoprano argentina inauguraron la temporada del Mozarteum Argentino, ofreciendo un memorable concierto a partir de cuatro obras estilísticamente bien diferentes. Por Ernesto Castagnino
 

BERNARDA FINK, mezzosoprano y la CAMERATA SALZBURG. Concierto del lunes 16 de abril de 2018 en el Teatro Colón, organizado por Mozarteum Argentino. Arvo Pärt: Fratres. Antonín Dvorák: Canciones bíblicas, Op. 99 (arreglo de Patricio Cueto). Johann Sebastian Bach: Aria “Schlummert ein, ihr matten Augen”. Franz Schubert: Sinfonía N° 3.

Cuatro obras. Una del siglo XVIII, dos del siglo XIX y una del siglo XX. Dos vocales y dos instrumentales. Cuatro obras estilísticamente diferentes pero unidas por el hilo invisible del canto. Porque en Fratres de Arvo Pärt y la Sinfonía N° 3 de Franz Schubert, aunque la voz humana no esté presente, por un lado, las combinaciones armónicas que provienen de la exploración en el canto gregoriano y la polifonía temprana caracterizan la obra del compositor estonio y, por el otro, los motivos de danzas populares que se entretejen en los cuatro movimientos del tercer cometido sinfónico schubertiano, revelan la presencia del estilo cantabile en su composición instrumental. El programa elegido muestra que no sólo la voz humana es capaz de cantar —y en esta oportunidad vaya si lo fue— sino que también un violín o un clarinete pueden tocar “cantando”.

Con la sala a oscuras y el escenario en penumbras las primeras notas de Fratres emergieron de los violines de la Camerata Salzburg. La música profundamente contemplativa de Arvo Pärt envolvió a cada uno de los asistentes con ese extraño y en apariencia contradictorio efecto de ‘estático-fluido’ que posee su estilo. La búsqueda de Pärt es la de un sonido que trascienda las cualidades tímbricas del instrumento, por eso Fratres podría ser interpretada por cualquier combinación instrumental imaginable, como camino hacia lo esencial en la música. La versión para cuerdas y percusión, elegida en esta oportunidad, logró crear esa atmósfera sobrenatural, con un arco que comienza con las cuerdas en pianissimo, crece en intensidad y luego decrece hasta terminar en el mismo pianissimo, dejando la extraña sensación de un tiempo detenido o, como lo describe Paul Hillier en su estudio sobre el compositor estonio, “un solo momento expandido en el tiempo”.

Bernarda Fink y la Camerata Salzburg en el Teatro Colón, Mozarteum Argentino, 2018

Con esa atmósfera, la cantante Bernarda Fink brindó su primera y más extensa actuación de la velada: las diez canciones que componen el ciclo Canciones bíblicas del checo Antonín Dvorak, que ocupan alrededor de veinticinco minutos. La canción de cámara no parece tener secretos para esta mezzosoprano argentina residente en Austria hace décadas, como quedó demostrado en el tratamiento de cada una de las canciones sobre textos de la Biblia en lengua checa. Sirviéndose inteligentemente de una paleta vocal de estupendos y variados colores, transmitió el mensaje de intensa espiritualidad, haciendo de cada canción una pequeña miniatura con brillo propio a la vez que eslabón de una cadena, apreciada al final en toda su belleza. La dramática súplica de la octava canción “Popatřiž na mne a smiluj se nade mnou” (Mírame Señor y ten piedad de mí) en la sombría tonalidad de Do menor, con la repetición angustiosa de los últimos versos de cada estrofa, fue el punto más alto por la carga de dramatismo conseguido, sin recurrir a golpes de efecto sino a una infinidad de claroscuros y matices vocales. Algo que sólo sabe hacer, como decíamos más arriba, quien conoce y domina el género de la canción de la cámara.

La segunda parte del concierto se abrió con el aria “Schlummert ein, ihr matten Augen” (Dormid ahora, cansados ojos) de la Cantata Ich habe genug de Johann Sebastian Bach. Aquí encontramos a Fink en otro de sus elementos, la música barroca, por la cual es conocida internacionalmente. “La música de Bach la entendí enseguida: fue como esos amores a primera vista”, comenta la mezzo argentina en la entrevista que le realizó Luciano Marra de la Fuente antes del concierto y, al escucharla en esta pieza, esas palabras cobraron verdadero sentido. El control vocal, la elegancia y refinamiento con el que vertía cada frase, la belleza de los calderones, la compenetración con la música era tan profunda que fue imposible no abandonarse y dejarse llevar de la mano por la experimentada cantante en esta extraordinaria meditación sobre la muerte.

En el último tramo del concierto el ensamble salzburgués brindó una gran versión de la Sinfonía N° 3 de Franz Schubert, obra todavía muy influenciada por la tradición sinfónica vienesa liderada por Mozart y Haydn que, recién a partir de la Séptima Sinfonía, dará paso a un camino diferente y a una voz propia en el campo sinfónico. Las cuerdas de la Camerata Salzburg dieron rienda a las expansivas melodías mientras el clarinete, la flauta y el oboe, solos o combinados, desarrollaban los temas, a veces simples e ingenuos como canciones populares o folclóricas, culminando en la vigorosa tarantella del cuarto movimiento. El sonido de la pequeña orquesta es claro y ligero, por momentos tal vez demasiado ligero, con un notable equilibrio y capacidad de comunicación.

Aplausos finales para la Camerata Salzburg en el Teatro Colón, Mozarteum Argentino, 2018

El único bis ofrecido fue el movimiento final de la Sinfonía N° 35 "Haffner" de Wolfgang Amadeus Mozart —obra que formaba parte del programa del concierto que darían al día siguiente en la misma sala—, un compositor que, no hace falta decirlo, corre por las venas de este ensamble. El estimulante concierto de apertura de la temporada de Mozarteum Argentino reunió a una talentosa cantante argentina y un ensamble instrumental de gran prestigio, interpretando obras de diferentes estilos y épocas, pero unidas por un elemento musical común: la cualidad de lo cantabile.

Ernesto Castagnino
ecastagnino@tiempodemusica.com.ar
Abril 2018

Imágenes gentileza Mozarteum Argentino / Fotografías de Liliana Morsia
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Publicado el 20/04/2018
     
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