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"Ba-ta-clan" en el Teatro Picadero : A la búsqueda de la chispa offenbachiana
Buenos Aires Lírica se adentró en la comicidad y en la burbujeante teatralidad de esta opereta de Jacques Offenbach como cierre de su temporada 2017. Por Javier Villa
 

Josué Miranda (Fé-ni-han) y los conspiradores en una escena de Ba-ta-clan, Buenos Aires Lírica, Teatro Picadero, 2017

BA-TA-CLAN, opereta de Jacques Offenbach. Función del lunes 30 de octubre de 2017 en el Teatro Picadero, organizada por Buenos Aires Lirica. Dirección musical e instrumentación: Juan Casasbellas. Dirección escénica: Ignacio González Cano. Escenografía: Matías Otálora. Vestuario: Denise Massari y Mercedes Nastri. Iluminación: Ricardo Sica. Elenco: Josué Miranda (Fé-ni-han), Agustín Gómez (Ké-ki-ka-ko), Sergio Carlevaris (Ko-ko-ri-ko), Ximena Farías (Fé-an-nich-ton), Natalia Albero, Jorgelina Manauta, Sergio Vittadini y Juan Feico (Conspiradores). Ensamble instrumental.

Probablemente para el gran público el nombre de Jacques Offenbach está asociado a su obra escénica más importante: Los cuentos de Hoffmann; sin embargo este compositor francés de origen alemán, tuvo una importantísima labor en la opereta, uno de los géneros teatrales más difíciles dada su complejidad artística.

Aunque todavía para ciertos sectores la opereta es un género “menor” —probablemente porque se considera a lo ligero como algo carente de contenido— es una de las prácticas del teatro musical que reviste mayor compromiso expresivo. Pensemos en las habilidades que tiene que desplegar un artista lírico: actuar, bailar, cantar, manejar el uso de la voz hablada, entre otras cuestiones. Con una serie de notorias producciones en este tipo de repertorio, Offenbach ha sido uno de los creadores que más ha jerarquizado a la opereta dándole una frescura, comicidad y manejo de la ironía únicos.

Buenos Aires Lirica emprendió la valorable tarea de abordar Ba-ta-clan con un resultado en ocasiones sumamente atractivo. Esta chinoserie musicale que pone en juego elementos políticos satirizados y ciertos clichés del mundillo de la lírica, contó con una versión que intercaló diálogos en castellano. La dirección musical a cargo de Juan Casasbellas necesitó en algunos tramos una mayor precisión rítmica y un mayor vigor en la realización de las articulaciones, ya que por momentos el conjunto orquestal sonó un tanto carente de empuje y de arrojo. Del mismo modo se evidenció, en el inicio de la representación, algunas notorias vacilaciones en la afinación. En los pasajes más calmos, el conjunto orquestal sonó mucho más ajustado y con mayor efectividad para garantizar el sostén del acompañamiento.

Sergio Carlevaris (Ko-ko-ri-ko) y Josué Miranda (Fé-ni-han) en una escena de Ba-ta-clan, Buenos Aires Lírica, Teatro Picadero, 2017

A partir de las consideraciones relacionadas con las habilidades que debe desplegar un cantante a la hora afrontar este tipo de repertorio, el elenco convocado para esta versión de Ba-ta-clan presentó luces y sombras, tanto desde el plano vocal como desde el interpretativo. La soprano Ximena Farías mostró desenvolvimiento y picardía en su interpretación. Desde el punto de vista vocal su interpretación no logró —salvo en algunos pasajes— un resultado óptimo para este tipo de repertorio. Se echó en falta una mayor limpieza en la realización de los pasajes de coloratura y sobre todo una mayor liviandad en toda la emisión de su voz, que hubiera estado más en consonancia con su acertado desenvolvimiento actoral. El romántico y superfluo personaje de Ké-ki-ka-ko fue interpretado por Agustín Gómez. Este joven tenor puso de manifiesto una palpable afinidad con lo escénico a lo largo de toda la representación. En relación con lo vocal su emisión sonó algo forzada, particularmente en el registro agudo. Cabe destacar también el uso del falsete que realizó para imitar el sonido de la trompeta, en pasajes veloces y con una articulación rápida y precisa.

El caricaturesco emperador Fe-ni-han encontró en el tenor Josué Miranda una chispa y un visible histrionismo muy apropiado para el personaje. Su lectura desde el aspecto vocal fue correcta ya que la parte de Fe-ni-han no ofrece notorios pasajes de lucimiento. El barítono Sergio Carlevaris realizó una muy buena interpretación del ambicioso Ko-ko-ri-ko. El aplomo de su interpretación —que radica en la experiencia escénica que posee— tuvo momentos sumamente destacados. Fue quien manejó mejor su voz hablada, cuestión de gran relevancia para este tipo de repertorio. En relación con el canto su voz posee consistencia y sonoridad, pero se advierte cierta exageración en la emisión que lo aleja del camino de la homogeneidad vocal que venía transitando hace algunos años. El resto del elenco se desempeñó de modo adecuado a las exigencias de la partitura.

El aporte de la puesta en escena a cargo de Ignacio González Cano realizó un buen uso de los elementos escenográficos como así también de la diagramación espacial. De ese modo pudo capitalizar la acción en pos de mantener el interés del público, tanto en los números de conjunto como en los individuales. Asimismo se observó en ocasiones un tipo de marcación coreográfica que no pudo ser realizada con total solvencia por algunos cantantes, dada quizá la falta de experiencia en este tipo de obras. Sin embargo esa situación no empañó al buen criterio seleccionado que brindó un acertado resultado global. El juego de iluminación como así también del vestuario estuvieron acorde a la propuesta general de la régie y también al espíritu offenbachiano, que se respiró a lo largo de la representación. Tal vez las dimensiones de la sala del Picadero limitaron en cierta medida las posibilidades que podría haber tenido la visión total de la interpretación, aunque ese detalle fue correctamente considerado en la visión escénica de González Cano.

Ximena Farías (Fé-an-nich-ton), Josué Miranda (Fé-ni-han) y Agustín Gómez (Ké-ki-ka-ko) en Ba-ta-clan, Buenos Aires Lírica, Teatro Picadero, 2017

La pericia a la hora de interpretar determinados repertorios está directamente relacionada con el recorrido que se transite en ese sentido. El palpable entusiasmo de estos jóvenes artistas, sumado a la concepción general escénica, dio como resultado una promisoria interpretación. Sería interesante que esta iniciativa de Buenos Aires Lirica pueda ser retomada en un futuro cercano para seguir ofreciendo notables ejemplos de este particular género lírico que, como en esta versión de Ba-ta-clan, ha tenido muy buena aceptación por parte del público local.

Javier Villa
Noviembre 2017

Para agendar
Aún quedan dos funciones de Ba-ta-clan por Buenos Aires Lírica los lunes 13 y 20 de noviembre a las 20.00 en el Teatro Picadero, Pasaje Santos Discépolo 1857. Localidades en venta en la Boletería del Teatro y a través de Plateanet.com Sub35 Promo 2x1 cupos limitados: beneficio único para menores de 35 años, presentando DNI en la Boletería del Teatro.
Más info: www.balirica.org.ar

Imágenes gentileza Buenos Aires Lírica / Fotografías de Liliana Morsia
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Publicado el 10/11/2017
     
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