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Ermonela Jaho : Una cantante del siglo XXI
Antes de su debut en la Argentina, la soprano albanesa que conquista todos los teatros del mundo habla sobre su carrera y el personaje protagónico de “La traviata” que interpretará a partir del 12 de septiembre en el Teatro Colón. Por Luciano Marra de la Fuente
 

Si uno ve una de las actuaciones de Ermonela Jaho que circulan en video, lo que sorprende en una primera impresión es la pasión con que encara cada personaje, tanto desde lo vocal como de lo corporal. Pareciera que su personalidad se adaptara comprometidamente con lo que le toca interpretar. A partir del martes 12 de septiembre tendremos la oportunidad de vivenciar eso en su debut en el Teatro Colón con La traviata, una ópera que hace diez años la lanzó a la fama mundial cuando reemplazó de imprevisto a Anna Netrebko en el Covent Garden de Londres. También fue esa ópera la que a sus catorce años la decidió ser cantante de ópera.

“Mi interés por la música comenzó muy temprano. No puedo recordar exactamente un día específico, pero definitivamente fue alrededor de los seis años”, así comienza la entrevista Ermonela, recordando sobre sus inicios. “Intenté con el violín e incluso con la gimnasia hasta que me di cuenta que me gustaba más cantar. A partir de ese momento siempre me interesó la música en general hasta mi adolescencia, cuando me enamoré de la música clásica y la ópera”.

Recuerda también cuando Katia Ricciarelli fue a Albania para becar a cantantes para su Academia en Mantova, y así fue cómo con diecinueve años Ermonela llegó a Italia, pero como mezzosoprano. De esa etapa cuenta: “Aprendí a respetar las palabras y frases, y también aprendí a construir el registro alto por primera vez. Aprendí también a conocer mejor mi voz y me di cuenta de que aunque tenía un matiz oscuro, después de todo yo era soprano: ese fue un gran paso para alcanzar mi pleno potencial como cantante. […] A lo largo de los años he asistido a clases magistrales con tantos maestros como pude y he tratado de aprender algo de cada uno de ellos. Todavía hoy trabajo con mi entrenadora vocal Catherine Green cuando necesito un oído en el que pueda confiar para ayudar a cambiar mi voz y técnica para el papel que esté por venir. En mi opinión, la técnica del canto es un rompecabezas que cada cantante necesita armar con paciencia y atención”.

Ha ganado varios concursos de canto (Puccini en Milán 1997, Spontini en Ancona 1998, Zandonai en Rovereto 1999) y comenzó su carrera profesional en Italia. ¿Podría recordar esos años? En ese momento ¿tenía a algún cantante como modelo?
Recuerdo mucho el trabajo duro y la pasión. Tanto es así que cuando miro hacia atrás me pregunto de dónde encontré el coraje y la energía. Amo absolutamente esta profesión y todas esas competencias me ayudaron a afirmarme en que debía persistir. Callas siempre ha sido un modelo para mí en mis primeros años y siempre sentí una conexión con la forma en que se acerca a un papel y la profundidad que intenta sacar de sus personajes.

Ermonela Jaho como Violetta Valery en una producción de la Ópera de Bilbao, 2012 / Foto de E. Moreno Esquivel

¿Cómo definiría su voz?
Soy una soprano lírica. Siempre tuve el toque de los Balcanes en ella, que me ayuda a transmitir mis sentimientos aún mejor. Ha habido algo especial en esas voces y creo que tiene algo que ver con la historia de la región. Situada entre fuertes influencias culturales del este y el oeste, siempre ha luchado por mantener su identidad y de alguna manera esta lucha ha influenciado a las voces, al igual que las uvas de una región llevan su sabor al vino que proviene de esa zona.

En enero se cumplirán diez años desde aquel día en que tuvo que reemplazar a Anna Netrebko en las funciones totalmente vendidas de La traviata en el Covent Garden. ¿Cómo juzga esta década en su carrera?
Mi compañero de vida siempre me dice: “Siempre has cantado de esta manera, solo que la gente nunca se dio cuenta”. Las oportunidades vienen en momentos en los que uno no tiene control. Mientras estés lista para ellos, estarás bien. La década ha sido grandiosa y me ha ayudado a crecer como artista y ser humano. Trabajar con grandes colegas, directores, orquestas y mantener una mente abierta me ha ayudado enormemente. Con los años he conocido a cantantes que han estado en el mismo lugar donde los conocí y también otros colegas que han ido mejorando cada año. Creo que un verdadero profesional debe compararse con uno mismo. Es la única manera de saber con certeza si usted está progresando o retrocediendo.

¿Cómo fue evolucionando su interpretación de Violetta Valery en todo este tiempo?
Ha evolucionado enormemente. Todavía escucho a veces fragmentos de producciones de diez años atrás o más, y aún me alegro de que la pasión estuviera allí desde el primer día. Hoy puedo esculpir el sonido mejor y alcanzar otras profundidades. Mi plétora de herramientas es mucho más rica y puedo lograr mucho más matices que antes. No tengo miedo de jugar con el sonido en el borde de la expresión. La primera vez algunos oyentes puristas pensarán que este sonido no es tan limpio, pero al final comprenderán la razón por la cual lo uso. He aprendido a usar todas las herramientas a mi disposición para hacer mi canto y mi actuación más expresivos, y sigo perfeccionando estas habilidades todos los días.

¿Cómo concilia su pensamiento sobre el personaje con el del director musical y el de escena en tan diferentes producciones?
Primero trato de encontrar las cosas comunes y después de haberlas identificado, construyo sobre ellas. A pesar de que se pueden encontrar ideas muy diferentes en una producción o un director, todos tienen un objetivo: transmitir la historia tan verdadera como sea posible y construir puentes entre el público y la música. El punto de vista puede ser diferente, pero siempre se está mirando al mismo punto.

¿Qué expectativas tiene sobre su debut en el Teatro Colón?
Las expectativas siempre nos preparan para la angustia y el dolor. No tengo más expectativas que trabajar tan duro como sea posible para construir la química con cada artista de allí, para que podamos tocar los corazones del público argentino. Sé que el teatro es hermoso y llego a un país que inventó el tango apasionado. ¿Qué más puedo pedir?

Ermonela Jaho, como protagonista de Madama Butterfly, en junio pasado en una producción de Mario Gas, Teatro Real de Madrid, 2017 / Foto de Javier del Real

Pareciera que (salvo Suor Angelica a fin de año en Munich) en 2017 es un año exclusivamente a interpretar dos de sus emblemáticos papeles: Cio Cio San en Londres, Washington, Madrid, New York y Paris; y Violetta Valery en Sidney y Buenos Aires. ¿Cómo hace una artista para encontrar nuevas facetas en un rol que interpreta tantas veces?
Me es imposible interpretar un papel de la misma manera. Créanme, en la misma producción cada actuación es diferente. Esto no es sólo mi percepción, algunos fans que siguen todas mis actuaciones, me dicen eso. No lo hago a propósito, pero es inevitable ya que cada día me despierto y encuentro el tipo de estado de ánimo en el que estoy y trato de partir de eso. Si estoy llena de energía y no me ha pasado nada durante el día para cambiarla, la actuación será más en esa línea. Si algo me molesta o me ocurre algo, la actuación será más en esa otra línea. En realidad me gusta de esta manera, ya que mantiene las cosas frescas e interesantes.

Ha interpretado Antonia, Desdémona, Manon Lescaut, Suor Angelica… ¿Hay algún otro personaje que le guste y que aún no lo haya cantado?
Tosca es algo que he estado contemplando pero que no me he decidido aún, también Adriana Lecouvreur e Iris. Hay tanta música hermosa por ahí que se ha olvidado o que los cantantes no le han hecho justicia. Siempre intento de mantener una mente abierta hacia el nuevo repertorio y la música.

El año pasado salió la primera ópera completa que ha grabado (Zazá de Leoncavallo para el sello Opera Rara) y tiene en su haber dos DVD (La traviata en Verona y Suor Angelica en Londres). ¿Tiene algún otro proyecto discográfico o de video?
Hay algunos planes que no puedo divulgar todavía, pero para mencionar algunos Opera Rara grabará una nueva edición de Le Villi de Puccini el año próximo y algunos lanzamientos de grabaciones en vivo de producciones próximas en Londres, Munich y París.

¿Cómo es la carrera de una cantante del siglo XXI donde YouTube y otras plataformas de streaming han reemplazado a la grabación de discos?
Es muy cierto que las grabaciones han perdido su poder, pero con la capacidad de ver actuaciones en vivo y en directo desde cualquier parte del mundo se ha abierto una nueva era. Realmente lo prefiero mejor de esta manera. Cuando uno graba en un estudio, siempre se pierde algo de la energía del público. Mis actuaciones son más reales cuando puedo intercambiar sentimientos con los oyentes. De alguna manera nos ayudamos mutuamente a ser más humanos...

 

"Addio del passato", escena del tercer acto de La traviata por Ermonela Jaho en el Festival de las Chorégies d'Orange, producción de Louis Désiré y dirección musical de Daniele Rustioni, 2016

¿En qué dirección piensa que va a desarrollarse su carrera en los próximos años?
Esta pregunta siempre me recuerda la expresión “La gente hace planes, Dios se ríe...”. El canto es una carrera que es muy delicada y llena de incógnitas. La presión es mucho más dura de lo que solía ser porque las producciones son mucho más estrictas y las tensiones económicas en los teatros hacen que el trabajo sea muy exigente y menos indulgente. Voy a tratar de seguir lo que he comenzado. Me identifico mucho con el verismo y la música verdiana, pero nunca debo ignorar mi verdadera naturaleza que es bel canto. Siempre hay una lucha por mantener este equilibrio, pero haré todo lo posible. El resto no está en nuestras manos...

Entrevista de Luciano Marra de la Fuente
editor@tiempodemusica.com.ar
Septiembre 2017

Este artículo fue publicado originalmente en la revista Cantabile N° 90, septiembre/octubre 2017.

Para agendar
El Teatro Colón presenta La traviata a partir del martes 12 de septiembre y en cinco funciones más el jueves 14, el viernes 15, el sábado 16, el domingo 17 y martes 19. Con dirección musical de Evelino Pidò, se presentará una producción de la Ópera de Roma concebida por el legendario director escénico Franco Zeffirelli, repuesta por Stefano Trespidi. Ermonela Jaho (Violetta), Saimir Pirgu (Alfredo) y Fabián Veloz (Germont) encabezarán el elenco de las funciones del 12, 15, 17 y 19, en tanto que Jaquelina Livieri (Violetta), Darío Schmunck (Alfredo) y Leonardo López Linares (Germont) actuarán el 14 y 16 de septiembre. Participan la Orquesta y Coro Estables del Teatro Colón. Las localidades se encuentran a la venta en la Boletería del Teatro Colón, Tucumán 1171, de lunes a sábado de 10.00 a 20.00 y los domingos de 10.00 a 17.00. También se pueden adquirir vía telefónica al 5254-9100 o por internet ingresando en www.teatrocolon.org.ar Entradas desde $140. La función del domingo 17 de septiembre se podrá ver en vivo en la pantalla gigante de la Plaza Vaticano al lado del edificio del Teatro Colón y también vía streaming en www.teatrocolon.org.ar

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Publicado el 11/09/2017
     
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