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"Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny" en el Teatro Colón : Un mundo inmundo
La genial ópera de Kurt Weill con libreto de Bertolt Brecht volvió al Colón, tras quince años de ausencia, de la mano de David Syrus en la dirección musical y Marcelo Lombardero en la dirección escénica. Por Ernesto Castagnino
 

 Nicola Beller Carbone (Jenny) en el centro de una escena del primer acto de Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny, Teatro Colón, 2017

ASCENSO Y CAÍDA DE LA CIUDAD DE MAHAGONNY (Auftstieg und fall der Stadt Mahagonny), ópera en tres actos de Kurt Weill. Nueva presentación escénica, coproducida por el Teatro Colón, el Municipal de Santiago de Chile y el Teatro Mayor de Bogotá. Funciones del viernes 25 y sábado 26* de agosto de 2017 en el Teatro Colón. Dirección musical: David Syrus. Dirección escénica: Marcelo Lombardero. Escenografía: Diego Siliano. Vestuario: Luciana Gutman. Iluminación: José Luis Fiorruccio. Coreografía: Ignacio González Cano. Elenco: Iris Vermilion / Alejandra Malvino* (Leokadja Begbick), Nicola Beller Carbone / Victoria Gaeta* (Jenny), Nikolai Schukoff / Gustavo López Manzitti* (Jim Mahoney), Pedro Espinoza / Fernando Chalabe* (Fatty), Hernán Iturralde / Luis Gaeta* (Moses), Gonzalo Araya Pereira / Duilio Smiriglia* (Jack), Luciano Garay / Alejandro Spies* (Bill), Iván García / Román Modzelewski* (Joe), Laura Pisani / María José Dulin*, Mariana Carnovali / Ana Sampedro*, Alejandra Tortosa / Eleonora Sancho*, Virginia Correa Dupuy / Vanesa Tomas*, Rocío Arbizu / María Luisa Merino Ronda*, Lídice Robinson / Trinidad Goyeneche* (Seis muchachas de Mahagonny), Pablo Pollitzer (Toby Higgins). Orquesta y Coro Estables del Teatro Colón. Director del Coro Estable: Miguel Martínez.

El término más usado en referencia a la obra de Kurt Weill y Bertolt Brecht es “decadencia”. No creo, sin embargo, que el músico y el dramaturgo tuvieran en mente al crear esta ópera la intención de mostrar que la sociedad capitalista esté en decadencia, es decir, que haya perdido su fuerza, vigor o gloria iniciales para encaminarse a su ocaso. “Mahagonny existe porque todo está podrido”, repiten en distintos momentos los personajes y el coro, dando cuenta que el ascenso, la construcción de esa ciudad no supone ninguna gloria, porque sus cimientos se levantan sobre la podredumbre y la maldad. Darle a eso el título de “decadencia”, entibia el mensaje brechtiano quitándole su feroz urgencia. Con lo decadente podemos convivir, acostumbrarnos e incluso disfrutarlo… pero la podredumbre es otra cosa, señala lo insoportable de la civilización, lo inhumano en lo humano. Y sobre eso Brecht quiere abrirnos los ojos.

“¡Nadie puede ayudar a nadie!”, exclaman los ciudadanos de Mahagonny antes de caer el telón, mensaje desesperanzado y desesperanzador sobre una sociedad sostenida en el consumo como única fuente de placer. No hay titubeos ni ambigüedades en el texto brechtiano, el dramaturgo quiere que su mensaje sea una cachetada al espectador, sacándolo de su modorra y mostrándole crudamente los efectos deshumanizadores del capitalismo: la servidumbre, la masificación, el consumo, el individualismo. “He comido y no sacié mi hambre, he bebido y quedé sediento, quise comprar felicidad con dinero”, serán las últimas palabras de Jim Mahoney antes de ser ejecutado por no pagar unas botellas de whisky.

Nikolai Schukoff (Jim Mahoney) en el centro de la última escena del primer acto de Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny, Teatro Colón, 2017

Casi que no podría imaginarse este material dramático en mejores manos que las de Marcelo Lombardero, un director de escena con ideas claras y convicciones, artífice de un teatro que se quiere reflexión acerca de nosotros mismos y no mero pasatiempo. Ya en su excelente puesta de Mahagonny Songspiel —una suerte de hermana menor de esta ópera— en la Usina del Arte en 2014, se evidenció su afinidad con el universo weilliano y brechtiano, un teatro político de fuerte cuestionamiento al orden establecido. El régisseur argentino sabe que el mensaje de esta obra es tan directo y explícito que su potencia aumenta cuando el escenario se convierte en su vehículo sin sobreinterpretaciones ni intelectualismos.

Un marco visual atractivo y sofisticado, con la escenografía del talentoso Diego Siliano que combinaba proyecciones y espacios tridimensionales, el detallista vestuario de Luciana Gutman y la efectiva iluminación de José Luis Fiorruccio, sirvió para contar la cruda historia de los fundadores y habitantes de esta ciudad adonde se llega pensando que todos los deseos se harán realidad, pero se termina en la silla eléctrica por no poseer dinero. Una pasarela que rodeaba el foso de la orquesta y la entrada de algunos personajes por la platea, creaba en el espectador una sensación de cercanía, borrando los límites entre el espacio escénico y el público.

Dos momentos sirven para ilustrar la precisión y sofisticación del planteo visual: la secuencia inicial, una proyección de la fuga de Moses, Begbick y Fatty se ensambla magistralmente con el choque del auto que aparece ante nuestros ojos humeando y con la rueda girando en el aire, o en la escena novena del primer acto con la pianista drag queen —brillante Iván Rutkauskas— tocando en escena mientras la silueta a contraluz de una bailarina gira en una sinuosa danza de caño. Finalmente, en la escena del juicio de Jim Mahoney, Lombardero dio nuevamente en la tecla: el tribunal se transforma en un set televisivo y la acusación se lleva a cabo mientras las coristas despliegan sus coreografías, una mordaz metáfora de inquietante actualidad. La ficción creada por los medios —también al comienzo, Fatty y Moses invitan a la ciudad del placer desde una pantalla con el fondo trucado de una playa tropical cuando ellos están en un estudio de grabación y Mahagonny se encuentra en medio del desierto— es una interesante y casi obligada referencia si debemos repensar las relaciones entre deseo, consumo y masa en la sociedad actual.

"Los tribunales de Mahagonny no son peores que otros tribunales", escena del tercer acto de Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny, Teatro Colón, 2017

Al ser una obra de conjunto más que de individualidades, la clave es reunir un equipo de cantantes actores expresivos (más allá del virtuosismo vocal), compenetrados con el texto y capaces de tomar riesgos, lo que en esta oportunidad se dio afortunadamente en ambos elencos. Los tres bandidos fundadores de Mahagonny —Begbick, Fatty y Moses— tuvieron en Iris Vermillion, Pedro Espinoza y Hernán Iturralde tres intérpretes ideales con incisivo fraseo y gran presencia escénica, mientras que Nikolai Schukoff fue un Jim Mahoney conmovedor, de extraordinaria entrega y musicalidad. Algo menos de interés generó la soprano alemana Nicola Beller Carbone —a la que recordamos por su brillante protagónico en Pepita Jiménez en 2012— un tanto distanciada como Jenny. Excelentes Gonzalo Araya Pereira, Luciano Garay e Iván García, como los compañeros de Jim Mahoney que llegan a la ciudad desde Alaska. En el otro elenco, igualmente sólido, cabe destacar la segura y sensual Jenny de María Victoria Gaeta.

El británico David Syrus, que remplazó al anunciado Facundo Agudin, fue el encargado de la dirección musical de esta producción, como lo fue en su estreno en 2016 en el Municipal de Santiago de Chile. Con gran vigor dramático y pleno dominio de la compleja concertación de una obra eminentemente coral, Syrus desplegó toda la fuerza y agitación que encierra la partitura de Kurt Weill. La enorme variedad tímbrica con algunos solos memorables —como los del banjo y el acordeón que introducen el cuadro de la gula—, el ritmo palpitante, los nerviosos tempi, los colores melancólicos, todos los ingredientes, en fin, del genio de Weill se combinaron con un resultado inmejorable. La excelente actuación del Coro Estable y las atractivas coreografías que Ignacio González Cano ideó para bailarines y figurantes, completaron esta gran versión de una de las óperas más “incómodas” del repertorio.

Ernesto Castagnino
ecastagnino@tiempodemusica.com.ar
Septiembre 2017

Imágenes gentileza Teatro Colón / Fotografías de Arnaldo Colombaroli
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Publicado el 06/09/2017
     
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