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“Egmont” y “Sueño de una noche de verano” en el Teatro Avenida : La música literaria
Buenos Aires Lírica ofreció las músicas de Beethoven y Mendelssohn para los dramas de Goethe y Shakespeare, con una puesta en espacio, buscando recuperar el sentido de su composición para la escena. Por Ernesto Castagnino
 

Egmont, Buenos Aires Lírica, Teatro Avenida, 2017

EGMONT, música incidental de Ludwig van Beethoven para la tragedia de Johann W. von Goethe / SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO*, música incidental de Felix Mendelssohn para la comedia de William Shakespeare. Función del jueves 8 de junio de 2017 en el Teatro Avenida, organizada por Buenos Aires Lírica. Dirección musical: Pedro-Pablo Prudencio. Puesta en espacio: Alfredo Martín. Escenografía e iluminación: Héctor Calmet. Elenco: Daniel Tabernig (Clärchen / Elfo I*), Laura Sangiorgio (Elfo II*), James Murray, Alexia Moyano* (Narradores). Coro de Buenos Aires Lírica, dirección: Juan Casasbellas. Orquesta.

El género de la música incidental tiene una larga tradición que podría remontarse a la tragedia griega. Hoy se sabe que, en la antigüedad, las representaciones se realizaban con instrumentos y un declamado semejante a lo que hoy denominaríamos sprechgesang (canto hablado). Dicha tradición se mantiene hasta nuestros días en puestas escénicas de obras clásicas o contemporáneas que incorporan música en vivo como parte del montaje. Grandes compositores han creado música para el teatro de prosa: oberturas, intermedios entre dos actos, arias, coros, danzas o simplemente música que acompaña determinadas escenas de acción. Algunos de esos fragmentos musicales trascendieron la propia obra y se popularizaron, como la marcha nupcial que Felix Mendelssohn compuso para Sueño de una noche de verano y que solemos escuchar en la mayoría de las ceremonias de casamiento.

Edvard Grieg con Ibsen, Manuel de Falla con Calderón de la Barca, Arthur Honegger con André Gide, Francis Poulenc con Jean Cocteau o Molière, Prokofiev con Pushkin, y casi todos ellos —y muchos más— con Sófocles, Esquilo y Shakespeare, han dejado hermosas partituras inspiradas en obras escénicas, que en nuestros días pueden apreciarse en salas de conciertos, desprovistas de su ropaje teatral. Del mismo modo que al oír la banda sonora de una película en concierto, la música creada para acompañar imágenes y acciones se transforma en una suerte de “suite” o “poema sinfónico” que contiene algunas pinceladas ilustrativas de los personajes, sus avatares y los climas generales de la trama. Como una solución intermedia entre el montaje de la obra original con la música incidental y la ejecución en forma de concierto, Buenos Aires Lírica propuso una puesta en espacio y una narración que, desarrollando el hilo argumental, unía los fragmentos musicales en un todo.

 James Murray y Alexia Moyano en Sueño de una noche de verano, Buenos Aires Lírica, Teatro Avenida, 2017

El primer paso para ello fue crear versiones de los textos originales, tarea que recayó en Mercedes Marmorek para Egmont y en Alfredo Martín para Sueño de una noche de verano. En el primer caso, tratándose de una obra del más puro heroísmo romántico, la voz de James Murray intentó crear el crescendo de la lucha épica de Egmont, símbolo de la libertad, en tanto Daniela Tabernig dio voz a la joven Clärchen, enamorada del héroe, cantando las dos arias de soprano que Beethoven compuso para el drama de Goethe. En el caso de la comedia shakespeariana, para la que Mendelssohn compuso música incidental en 1842, Alfredo Martín recreó algunos diálogos y monólogos de los personajes en las voces de James Murray y Alexia Moyano, junto a las arias y coros de los elfos. Un recurso eficaz para situar al espectador en una trama que tiene sus complejidades (mucho más en la obra de Shakespeare), si bien no puede igualar la intensidad de una interpretación cabal de la obra. El texto adquiría, en algunos tramos, un tono algo escolar que el entusiasmo declamatorio de los narradores no hacía más que subrayar.

Egmont, escrita por Johann W. von Goethe en 1788, narra la tragedia del Conde de Egmont, un patriota flamenco que se enfrentó a la corona española y fue decapitado. En 1809 el Teatro de la Corte de Viena encargó a Ludwig van Beethoven una serie de números musicales para acompañar la reposición del drama de Goethe. El dramaturgo alemán se sirvió de la figura del héroe flamenco para ensalzar el ideal romántico de la libertad, ideal compartido por el compositor que creó una partitura plagada de momentos grandiosamente sinfónicos con acentos trágicos (la muerte de la amada Clärchen), marciales (las batallas con el duque de Alba) y triunfales (el sacrificio del héroe por la libertad de su pueblo) que completan el propósito celebratorio de ese ideal.

Con la música compuesta por Felix Mendelssohn en 1839 para una producción de la bien conocida comedia de William Shakespeare en Potsdam, nos encontramos con otro tópico favorito del romanticismo: lo mágico. Unos cuarenta y cinco minutos de música conducen al oyente en un viaje nocturno por el bosque encantado, escoltado por unos traviesos elfos encarnados en dos voces solistas y un coro femenino.

Daniel Tabernig y Laura Sangiorgio, junto a las cantantes del Coro de Buenos Aires Lírica,
en Sueño de una noche de verano, Buenos Aires Lírica, Teatro Avenida, 2017

La dirección de Pedro-Pablo Prudencio fue todo lo dramática que podía desearse en música pensada para la escena. Más allá del carácter fragmentario de las secciones musicales, el director chileno consiguió crear un arco dramático de suficiente impacto. Daniela Tabernig brindó los momentos más intensos de la velada con las dos arias de Clärchen en Egmont y la canción del Elfo en Sueño de una noche de verano. Su expresiva voz de soprano lírica y su timbre esmaltado proporcionaron los acentos de la joven enamorada, primero embargada de entusiasmo por las hazañas de su amado y más tarde llena de dolor cuando él ha sido condenado a muerte. En la pieza de Mendelssohn, entrelazó su voz con la de Laura Sangiorgio —también impecable— para dar vida, junto a las cantantes del Coro de Buenos Aires Lírica, a la corte de elfos que acompañan a Titania y Oberon en los divertidos enredos amorosos de dos jóvenes parejas.

Una excelente oportunidad para encontrarse con las partituras de música incidental de dos gigantes del romanticismo musical inspirada en dos gigantes de la literatura que, en versiones semi escenificadas, permitieron contextualizar la atmósfera dramática para la que fueron creadas.

Ernesto Castagnino
ecastagnino@tiempodemusica.com.ar
Julio 2017

Imágenes gentileza Buenos Aires Lírica / Fotos de Liliana Morsia
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Publicado el 03/07/2017
     
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