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La Orquesta del Teatro Regio Torino en el Teatro Coliseo : Relecturas apasionadas
En el ciclo Nuova Harmonia, el grupo de cuerdas italiano, con dirección del violinista Sergey Galaktionov, interpretó un programa en el que se destacó la versión de Max Richter sobre “Las cuatro estaciones” de Antonio Vivaldi. Por Luciano Marra de la Fuente
 

La Orquesta del Teatro Regio Torino con Sergey Galaktionov como solista y director, Nuova Harmonia, Teatro Coliseo 2017

ORQUESTA DEL TEATRO REGIO TORINO. Dirección: Sergey Galaktionov, violín. Concierto del martes 6 de junio de 2017 en el Teatro Coliseo, organizado por Nuova Harmonia. Max Richter / Antonio Vivaldi: Las cuatro estaciones. Tchaikovsky: Sexteto en Re menor para cuerdas, Op. 70, “Souvernir de Florencia”.

“¡Esto no es Vivaldi!”, protestaba un espectador a mi lado cuando finalizó la primera parte del concierto ofrecido a comienzos de junio por el grupo de cuerdas de la Orquesta del Teatro Regio Torino para el ciclo Nuova Harmonia en el Teatro Coliseo. Habían pasado Las cuatro estaciones de Antonio Vivaldi recompuestas en 2012 por Max Richter, en una de las interpretaciones más intensas escuchadas en lo que va de este año en nuestra ciudad. Es que el conjunto italiano además de poseer un sentido de ensamble justo, afinación precisa y extrema musicalidad, transmite una fuerte impronta en cada obra que interpreta.

Eso se pudo comprobar en los motivos repetidos y propulsivos que empleó Max Richter —compositor nacido en 1966 en Alemania, pero criado y formado en Inglaterra— para su relectura de Las cuatro estaciones, esos famosos cuatro conciertos de Vivaldi publicados en Il cimento dell’armonia e dell’invenzione, Op. 8 (1725). Del ciclo Recomposed de Deutsche Grammophon, iniciado en 2005, esta aproximación de Richter es la más innovadora. En los otros discos de la serie, DJs y productores tomaron registros del archivo del tradicional sello discográfico y lo remixaron, a la manera habitual de la música electrónica dance, en cambio el compositor inglés hizo una intervención particular sobre el material original: sólo un cuarto de la obra está basado en la partitura barroca, el resto fue compuesto de cero para ser interpretado en una sala de concierto.

Cofundador del ensamble Piano Circus, Richter estudió en Italia con Luciano Berio. No es casual esta combinación: desde el grupo de seis pianos durante diez años interpretó obras minimalistas o post-minimalistas de Philip Glass, Steve Reich, Arvo Part, Brian Eno o Julia Wolfe, que lo han influido en su producción como compositor, al igual que el tratamiento de los materiales que debe de haber adquirido del emblemático compositor italiano. En su relectura de Vivaldi hay mucho de eso al tratar algunos de los motivos de cada concierto como si fueran un collage con su propia impronta estética, evidenciando los puntos de contacto que posee con la obra del barroco.

Si uno recorre sus álbumes previos a este proyecto, uno puede encontrar acompañamientos propulsivos y repetitivos, líneas melódicas en el estilo de cantilena, yuxtaposición de diferentes materiales sonoros (acústicos o electrónicos), atmósferas sonoras a partir de notas suspendidas en el tiempo y la altura, pero sobre todo una predilección casi obsesiva por el sonido de las cuerdas, y en especial el violín, todas características que se pueden escuchar de cierta manera en el compositor barroco.

La Orquesta del Teatro Regio Torino con Sergey Galaktionov como solista y director, Nuova Harmonia, Teatro Coliseo 2017

Así, por ejemplo, en el comienzo de “Primavera 1” —si no mal recuerdo en la interpretación de los turineses no se interpretó la breve introducción grabada “Primavera 0”—  el motivo del primer episodio del “Allegro” vivaldiano se multiplicaba en los diferentes atriles de los violines, mientras las violas, violoncellos, contrabajos y el arpa creaban un sostén armónico oscuro típico de las composiciones de Richter, contraponiendo la virtuosa actividad al bello estatismo sonoro, aquí muy bien lograda por los italianos.

El sonido del violín solista y director Sergey Galaktionov fue lo suficiente vehemente en los Allegros, quizá restándole un poco la precisión en el temple, sin embargo logró unos momentos subyugantes en los expresivos Adagios, como por ejemplo en “Verano 2” —muy bien secundado por el primer cello— o en “Invierno 2”, donde, sobre el colchón de las cuerdas en armónicos, el solista logró el punto expresivo más alto de toda su interpretación con esa bellísima cantilena vivaldiana. En ese sentido el clavecinista, protagonista de “Otoño 2”, fue también sonoro y expresivo, en tanto que las partes concertantes del tutti con el solista fueron de un virtuosismo admirable.

En el “Invierno 3” conclusivo, se hizo otra vez evidente la conjunción de motivos vivaldianos con las constantes sonoras richterianas, logrando ese efecto de extrañamiento que uno siente al escuchar esta obra: uno puede identificar elementos bien conocidos en un nuevo contexto sonoro a la manera que uno lo hace en las obras de Berio o en algunas pinturas de comienzo el siglo XX. ¿Esto no es Vivaldi?… y lo es, pero a la vez no. Los músicos de la Orquesta del Teatro Regio Torino, dirigidos por Galaktionov como concertino, lograron que con su excepcional interpretación el escuchar esta obra haya sido una experiencia inolvidable.

Impulsos desbordantes

La segunda parte del programa estuvo dedicada al Sexteto para cuerdas, Op. 70, “Souvenir de Florencia” (1890) de Piotr Ilitch Tchaikovsky —arreglado para orquesta de cuerdas—, ahora con Galaktionov desde el podio del director. Ya desde el “Allegro con spirito” inicial se pudo vislumbrar en qué tono iría su interpretación. Con preciso ensamble, la apasionada línea melódica del compositor ruso se escuchó con el nervio sobrecargado de dramatismo. Hubo mayor sutileza en las melodías cantábiles de ese movimiento y del siguiente expresivo “Adagio cantabile e con moto”, aunque siempre se tendió a una amplia sonoridad, quizá un poco desbordada. Aquí el cello solista nuevamente se destacó por su bello sonido en una línea expresiva melódica, y hacia el final del movimiento se encontró una delicadeza en el tutti que no había aparecido anteriormente.

La Orquesta del Teatro Regio Torino con Sergey Galaktionov como solista y director, Nuova Harmonia, Teatro Coliseo 2017

En el “Allegretto moderato” se impuso otra vez el ímpetu sonoro, la presteza y el ajuste en las frases con motivos eslavos, con repetidos ataques del tutti que hicieron recordar a ese ajuste que ya había aparecido en Vivaldi/Richter. En el “Allegro con brio e vivace”, después de un comienzo ligero, apareció una frase realizada con nobleza de sonido por el tutti y así fue creciendo en velocidad y volumen hasta llegar a una conclusión sonora, casi desbordante y bien contundente.

La energía que transmitieron los músicos turinenses en ese final provocó muchos aplausos del público, por lo cual interpretaron dos obras fuera de programa: el “Romance” de la suite de la música para la película El tábano (1955) de Dmitri Shostakovich, donde tuvieron protagonismo Galaktionov otra con vez con su instrumento en conjunto con los primeros violines, logrando un sonido noble y un final muy sutil; y finalmente Oblivion de Astor Piazzolla —una pieza también compuesta para un film, Enrico IV (1984) de Marco Bellocchio—, aquí interpretada en un arreglo para violín solista y orquesta, muy delicada por Galaktionov, aunque con las dosis necesarias de arrebato para darle carácter nostálgico a la pieza.

Fue una excelente manera de cerrar este variado recorrido que las cuerdas de la Orquesta del Teatro Regio Torino realizaron en su presentación en el ciclo Nuova Harmonia del Teatro Coliseo. Su manera visceral de interpretar todas las obras que abordaron logró que este concierto fuera impactante, sobre todo en la primera parte al presentar esa asombrosa relectura de Vivaldi por Max Richter. Esperemos que ésta sea la primera de muchas interpretaciones de sus obras: sería muy interesante que alguna mente sagaz para programar pudiera gestionar, por ejemplo, el estreno local de Sleep (2015), su inmensa obra de ocho horas durante la vigilia y que se está interpretando en diferentes capitales del mundo. Las cuatro estaciones aquí interpretadas seguramente despertaron el apetito por más, aunque sí/no sea Vivaldi.

Luciano Marra de la Fuente
editor@tiempodemusica.com.ar
Junio 2017

Para agendar
La próxima propuesta del ciclo Nuova Harmonia será el próximo lunes 26 de junio en el Teatro Coliseo con la presentación de la Orquesta Sinfónica del Estado de Estambul. Con dirección de Milan Turkovic y la actuación solista del destacadísimo violinista Vadim Repin, interpretarán la suite orquestal Telli Turna de Nevit Kodalli, el Concierto para violín y orquesta N° 1 de Max Bruch y la Sinfonía N° 8 de Antonin Dvorák. Las localidades ya se encuentran a la venta en la Boletería del Teatro, Marcelo T. de Alvear 1125, de martes a domingos de 12.00 a 20.00, por teléfono al 4816-3789 o en www.teatrocoliseo.org.ar Entradas desde $450.

Imágenes gentileza Nuova Harmonia / Fotografías de Enrico Fantoni
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Publicado el 19/06/2017
     
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