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La Orquesta de Cámara de Múnich, junto a Veronika Eberle, en el Teatro Colón : Paseo austríaco
El Mozarteum Argentino abrió su temporada con la brillante actuación de este ensamble que interpretó a Mozart, Schubert y Kreisler. También debutó la destacada violinista Veronika Eberle. Por Luciano Marra de la Fuente
 

La Orquesta de Cámara de Múnich en el Teatro Colón, Mozarteum Argentino, 2017

ORQUESTA DE CÁMARA DE MÚNICH y VERONIKA EBERLE, violín. Concierto del miércoles 26 de abril de 2017 en el Teatro Colón, organizado por el Mozarteum Argentino. Mozart: Sinfonía N° 33 en Si bemol mayor, K. 319 / Concierto para violín y orquesta N° 5 en La mayor, K. 219. Kreisler: Schön Rosmarin / Liebeslied / Liebesfreud. Schubert: Sinfonía N° 5 en Si bemol mayor, D. 485.

El sentido de ensamble y la exactitud en los ataques de la Orquesta de Cámara de Munich, en el “Allegro assai”, primer movimiento de la Sinfonía N° 33 de Wolfgang Amadeus Mozart, fueron un buen presagio de lo que llegó a ser este concierto inicial de la 65ª temporada del Mozarteum Argentino. La formación alemana de veintisiete integrantes se ajustó perfectamente a la sonoridad que uno podría creer que tuvo en su estreno hacia 1779 con la orquesta de la Corte de Salzburgo. La claridad en la articulación de los adornos, la sutileza en los matices dinámicos y el haber encontrado el carácter liviano de esta obra fueron una constante en el resto de los movimientos, al igual que la destacada participación de las maderas, sonoras y precisas.

No es la primera vez que la Orquesta de Cámara de Munich visita nuestro país, siempre dentro de la programación del tradicional ciclo de conciertos. Su temprano debut fue en 1960 en el Museo de Arte Decorativo, y luego volvió en junio de 2011 y abril de 2014 en el Teatro Colón, estas dos veces con renombrados solistas: la soprano Christiane Oelze y el trompetista Hakan Hardenberger. En esta oportunidad los acompañó Veronika Eberle, una joven violinista alemana que saltó a la fama cuando con sus dieciséis años fue convocada por Simon Rattle a interpretar el Concierto de Beethoven en el Festival de Pascuas de Salzburgo en 2006. Su actuación aquí en el Colón, sin dudas, generó expectativas que mayormente satisfizo. 

El ataque seguro, sin vibrato aunque bien sonoro, luego de un pronunciado silencio en la entrada del movimiento inicial del Concierto N° 5, K. 219 (1775) de Mozart fue imponente en el instrumento de Eberle, sobre todo por el tono muy pausado y tranquilo que le dio a ese “Adagio”, en verdadero contraste con el tono que la orquesta le había dado al “Allegro aperto” de la breve introducción, rápido y ligero. Luego, cuando la solista se unió con el tutti en buen ensamble durante el transcurrir del movimiento ágil, tal vez no logró la perfección en el sonido como en el inicio, imponiéndose más el carácter que la prolijidad en las notas.

Veronika Eberle junto a la Orquesta de Cámara de Múnich, Mozarteum Argentino, Teatro Colón, 2017

El movimiento central, “Adagio”, fue uno de los momentos más logrados de la interpretación de Eberle, por mostrar seguridad, plenitud y diversos matices en el sonido, y encontrar el carácter introspectivo de la bella melodía cantabile mozartiana. El “Rondó” final encontró a la solista y a la orquesta en una cómplice comunión, donde ese carácter tan intempestivo de Eberle también se traslució en la agrupación orquestal. Le sentó bien el aire rapsódico que ella le impuso al “episodio turco”, con un estupendo manejo en el contraste de los matices dinámicos y esos raptos de energía con el tutti. La vuelta al tema inicial fue en un tono demasiado tranquilo, no tan brioso como lo anterior, pero sin dudas encontrando una manera muy delicada de concluir este célebre concierto.

La segunda parte del programa comenzó como si fueran los bises que Eberle no había brindado luego de Mozart. Fue con tres obras compuestas por el famoso violinista vienés Fritz Kreisler, editadas en 1905 como Antiguas melodías vienesas e interpretadas por el propio músico en sus recitales como bises. Aquí fue un momento para que Eberle extendiera esa increíble musicalidad que había logrado en los adagios mozartianos. Con un delicado acompañamiento de la orquesta, el sonido central del violín solista en Schön Rosmarin se escuchó pleno y suave, en tanto que Liebeslied mostró lo mejor que puede lograr esta joven violinista con un manejo del vibrato justo, un carácter lírico sentido y un asombroso fraseo. El rapto de fuerza con el tutti en el comienzo del célebre Liebesfreud mostró otra vez ese carácter enérgico de Eberle, pero luego volvió a cautivar con la suavidad en los episodios más tranquilos de la pieza. Fue una manera apropiada para finalizar la actuación de esta instrumentista alemana.

El programa concluyó con la interpretación de la Sinfonía N° 5 (1816) de Franz Schubert, un momento de puro lucimiento para la Orquesta de Cámara de Munich. El tono en cómo sonaron los acordes iniciales de las maderas y el avance de las cuerdas durante el “Allegro” hizo evidente la herencia de Mozart en esta sinfonía temprana escrita a los diecinueve años del compositor. El tono oscuro y meditabundo del “Andante con moto” mostró esas texturas claras, con contrapuntos camarísticos entre las diferentes secciones, en una realización muy bella por parte de la orquesta.

La Orquesta de Cámara de Múnich en el Teatro Colón, Mozarteum Argentino, 2017

El ímpetu del tutti del “Menuetto” fue vibrante, adquiriendo hacia el final de la primera sección un severo dramatismo, en tanto que el Trío central tuvo un aire pastoral bien tranquilo con la actuación destacada nuevamente de las maderas. El “Allegro vivace” final mostró tanto una pulcra trasparencia en las texturas en los episodios más tranquilos, como también ese dramatismo que había asomado antes, en los geniales estallidos del tutti: el ajuste y la musicalidad que posee esta orquesta pudo adaptarse perfectamente a esos intensos contrastes.

Con este final, los aplausos del público se precipitaron fuertemente, a lo que la Orquesta de Cámara de Munich respondió volviendo a tocar el tercer movimiento de la sinfonía de Schubert. Fue un buen cierre para este concierto que brindó un paseo por la música de compositores austríacos clásicos y románticos, a cargo de un brillante ensamble instrumental, en este adecuado inicio de la 65ª temporada del Mozarteum Argentino.

Luciano Marra de la Fuente
editor@tiempodemusica.com.ar
Mayo 2017

Para agendar
Los próximos conciertos del Mozarteum Argentino serán el lunes 8 y martes 9 de mayo con la actuación de la Orquesta Barroca de Venecia y la participación solista de la mezzosoprano Romina Basso. Interpretarán un programa enteramente dedicado a Antonio Vivaldi, con arias, sinfonías y conciertos. Localidades en venta en la Boletería del Teatro Colón, Tucumán 1181, de 10.00 a 20.00.
Más info: www.mozarteumargentino.org

Imágenes gentileza Mozarteum Argentino / Fotografías de Liliana Morsia
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Publicado originalmente el 05/05/2017

 
Publicado el 07/05/2017
     
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