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Marcelo Birman : Hacia un “Atelier Monteverdi”
El director musical, fundador de la Compañía de las Luces, reflexiona sobre la ópera “L’incoronazione di Poppea” ante su próxima reposición el jueves 20 de abril en el Teatro Coliseo por Buenos Aires Lírica y Nuova Harmonia. Por Luciano Marra de la Fuente
 

En la Argentina se lo conoce a Marcelo Birman como un referente del barroco francés por el impecable trabajo que viene realizando desde 1999 con su agrupación musical, la Compañía de las Luces. En esta oportunidad ha sido convocado con su grupo para interpretar una de las óperas venecianas más representativas del barroco italiano, L’incoronazione di Poppea de Claudio Monteverdi, que se dará a partir del jueves 20 de abril en el Teatro Coliseo como comienzo de las temporadas 2017 de Buenos Aires Lírica y Nuova Harmonia, asociaciones que se han unido para este enorme esfuerzo.

Sobre ese paso del barroco francés al italiano, Birman reflexiona: “Creo que hay un punto en común que tiene que ver con trabajar con fuentes lejanas y diversas, tratar de interpretar manuscritos. Todo el trabajo que hicimos con la Compañía de las Luces con la ópera francesa nos vinculó mucho con las fuentes, pero también con la interpretación de las mismas y el entender que el historicismo puede verse desde la historia del devenir histórico y estético de un hecho cultural. En este caso será Poppea”.

“Tenemos dos manuscritos que son posteriores a la obra”, continúa explicando Birman, “y el análisis de cada uno hace pensar que habría una fuente común entre ambos, probablemente una que tendría Francesco Cavalli. Sabemos que en Venecia dos de los actos los copió su esposa, es un texto donde hay anotaciones y lleno de cortes. En la partitura de Nápoles no tiene absolutamente nada: pareciera más un manuscrito para archivar y conservar. Me apasiona lo que es del momento, de quién toma la obra y sus decisiones, de una fuente que no conocemos, y esas decisiones que comenzaron con ese grupo de trabajo. Evidentemente yo estoy más acostumbrado a un repertorio donde el compositor era el rey absoluto de su composición, donde además estaba todo reglamentado…”

“Cuando Monteverdi pensó Orfeo”, sigue recapacitando, “lo hizo de manera fastuosa para la corte de los Gonzaga, con instrumentación grande y rica, y así lo dejó indicado. Muy distinto es Poppea: aunque no haya indicaciones ni un registro de cómo fuera esa representación, podemos inferirlo. Lo que más me gusta es ver cómo los demás piensan eso: hay una historia después de los manuscritos de 1650 y 1651, de Venecia y Nápoles respectivamente, pero hasta el siglo XX no existió nada”.

Y allí Birman hace un repaso muy erudito por las diferentes versiones que aparecieron en ese siglo, desde la de Vicent d’Indy de 1905 —“una versión muy wagneriana”— basada en el manuscrito de Venecia, la de Gian Francesco Malipiero editada por Ricordi en la década de 1930 cuando se descubre el manuscrito de Nápoles y que combina ambas partituras —“incluso hoy en día se la consulta como primera fuente”— o la de Raymond Leppard.

Marcelo Birman, junto a integrantes de la Compañía de las Luces, cantantes y Marcelo Lombardero, en un ensayo de L’incoronazione di Poppea en el Teatro Coliseo, 2017

“Nikolaus Harnoncourt fue el primer hito en cuanto a ir a los registros originales, además de hacer algo muy rico en la instrumentación”, sigue el recorrido Birman, “Tomó grandes decisiones con respecto a lo más formal de la obra que es el tratamiento de los recitativos, pero también de los ritornelli y las sinfonías. En el ‘cómo decir la obra’, distingue lo que es un recitativo, una mezza aria y un aria. Cuando hay un aria y no hay un accompagnato, él lo desarrolla, así que hay una intervención grande en la partitura. Después de Harnoncourt, Alan Curtis es otro mojón porque hace su edición que es fundamental porque intervino en el mundo armónico: su versión está cifrada. Acá entran otro tipo de decisiones, no sólo del contorno melódico y la instrumentación, sino en el plano armónico que es primordial para esta obra: es el plano que le da profundidad, tanto a la dramaturgia como a la palabra”.

La charla continúa con la visión de Birman sobre las versiones de René Jacobs, Gabriel Garrido y las más recientes de Rinaldo Alessandrini y Claudio Cavina. A partir de ahí surge la pregunta ineludible de cómo él se para ante estas versiones y cómo será la suya hoy en 2017. “Con tanto antecedente”, piensa, “es lógico que por donde te metas te van a pegar… (risas) Si uno dice ‘vamos a hacer Poppea en el Teatro Coliseo’ que es enorme, habría que usar una gran orquesta. Son decisiones que en algún momento hay que tomarlas porque hay que hacerlo. Es fundamentalmente un trabajo de dramaturgia, de retórica con el texto”.

“Nosotros planteamos con [el director de escena] Marcelo [Lombardero] un trabajo que no es dividido”, continúa explicando. “Normalmente en una ópera el cantante trabaja primero con un repertorista, luego va a ensayos escénicos y a ensayos musicales donde hace otra cosa de lo que hizo en los anteriores… Lo que decidimos es montar juntos el trabajo dramatúrgico con el continuo. Decidimos trabajar con un continuo nutrido de especialistas y músicos que improvisan. Ese es el corazón. Vamos a tener cuatro teorbas, dos arpas, dos claves, órgano y, en el centro, viola da gamba, violoncello y contrabajo, que hacen a todo ese colorido que va desde el sonido más sutil de la siesta de Poppea hasta el trabajo de cada personaje y cada afecto. Ese trabajo es en equipo con la Compañía de las Luces, donde cada integrante, desde Manuel de Olaso en la asistencia de dirección y continuo, y al interior de cada fila, son especialistas en el barroco y muchos dedicados especialmente al seicento”.

“Nosotros hacemos esta obra con el nombre de Monteverdi, pero era un atelier como hacía Rafael: él hacía el diseño y atrás iban un montón a pintar”, continúa Birman. “Sabemos que en Poppea un copiloto grande fue Cavalli, de hecho el famoso dúo final no es de Monteverdi. Lo que sugieren los musicólogos es que es de Francesco Sacrati o Benedetto Ferrari, aún sin dilucidar. Lo mismo pasa en algunos recursos que el propio Monteverdi a lo largo de la obra no hubiera utilizado tanto, como el ‘ritmo lombardo’ que para él no era tan común. Otras cosas de escritura son claramente suyas: cómo anotaba las semi breves, todas esas cosas que mantenía él pero sus contemporáneos no. Muchos dicen que la paternidad es del 60% de Monteverdi, pero eso no importa, era un concepto de trabajo de atelier. Lo que importa es si nuestro público se emociona con la obra y qué significado tiene hoy en día”.

Marcelo Birman y Marcelo Lombardero en un ensayo de L’incoronazione di Poppea en el Teatro Coliseo, 2017

Volviendo al colorido orquestal de su versión, Birman expresa: “Queremos tener un espectáculo que desde lo auditivo sea llamativo, estimulante, contemporáneo. Vamos a tener vientos, bronces también: Monteverdi trabajaba con trombones pero en la Catedral de San Marco. Nosotros lo vamos a usar, por ejemplo, en la escena de Séneca. En general la visión de Séneca está envuelta por el sonido del órgano, aquí queremos dejar eso pero también mostrar que Séneca era complaciente con el poder y que no era un maestrito estoico y sumiso, era bastante influyente. Por eso jugamos un poco con ese colorido más terso, más provocativo. Como en toda esa sección no hay sinfonías, tomamos un madrigal de Monteverdi para hacer una sinfonía final. Aparte de esa instrumentación, agregamos algunas sinfonías en otras partes, recurriendo a obras contemporáneas de Cavalli”.

“En el devenir estético de esta obra hay muchas decisiones tomadas”, concluye Birman. “Es apasionante recorrerlas y tomar una decisión actual que tiene que ver con esos antecedentes, con los criterios históricos y sobre todo con la realidad musical nuestra, nuestro público y dónde se hace la obra. Lo que claramente buscamos con Marcelo es llegar a nuevos públicos por lo que algunos cortes, el agregado de sinfonías y básicamente la intención dramática tienen el propósito de cautivar tanto a quienes frecuentan el género como a los nuevos”.

Entrevista de Luciano Marra de la Fuente
editor@tiempodemusica.com.ar
Abril 2017

Fotografías de Alejandro Held / Esta entrevista se publicó originalmente en la revista Cantabile, N° 87, marzo/abril 2017.

Para agendar
Buenos Aires Lírica y Nuova Harmonia presentarán L’incoronazione di Poppea en  tres funciones: el jueves 20, el sábado 22 y el domingo 23 de abril en el Teatro Coliseo. Con dirección musical de Marcelo Birman, la dirección de escena será de Marcelo Lombardero y elenco encabezado por Cecilia Pastawski (Poppea), Santiago Bürgi (Nerone), Luisa Francesconi (Ottavia), Martín Oro (Ottone), Iván García (Seneca), Gloria Rojas (Arnalta) y Victoria Gaeta (Drusila/Fortuna). Participará la Compañía de las Luces —orquesta de instrumentos originales—. Localidades en venta en la boletería del Teatro Coliseo, Marcelo T. de Alvear 1125, y a través de Ticketek.com.ar Más info: www.balirica.org.ar / www.teatrocoliseo.org.ar

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Publicado el 17/04/2017
     
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