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Joyce DiDonato en el Teatro Colón : Una noche de pleno disfrute
En su tercera visita a Buenos Aires —siempre convocada por Mozarteum Argentino— la mezzosoprano estadounidense brindó un estupendo recital con un programa variado y original. Por Ernesto Castagnino
 

Joyce DiDonato, junto a Craig Terry, en el Teatro Colón, Mozarteum Argentino, 2016

Recital de JOYCE DIDONATO, mezzosoprano. Junto a Craig Terry, piano. Concierto realizado el martes 19 de abril de 2016 en el Teatro Colón, organizado por el Mozarteum Argentino. Obras de Rossini, Ravel, Luna, Granados, Handel, Giordani, Pergolesi y Rosa.

Los recitales de Joyce DiDonato nunca son rutinarios. Como en sus anteriores conciertos de 2012 y 2014, la mezzosoprano —dueña de una voz de importante extensión y gran agilidad— propuso un programa variado que incluyó los compositores habituales de su repertorio —Rossini, Handel— junto a otros menos transitados, pero por eso mismo muy apreciados.

En esta oportunidad las dos secciones terminaron con arias de Gioacchino Rossini en las que la voz y el carácter de la cantante están a sus anchas: “Bel raggio lusinghier” de Semiramide y “Tanti affetti in tal momento” de La donna del lago, ambas óperas serias del compositor de Pesaro que DiDonato interpretó con impecable técnica belcantista. Con emisión natural y sin esquivar ninguna de las virtuosas coloraturas, extrajo también el material dramático de cada una de las escenas. La extensión de su registro le permite actualmente abordar páginas para soprano como esta aria de Semiramide o el ciclo de canciones de Ravel que comentaremos a continuación.

Entre las piezas más inesperadas, DiDonato ofreció impetuosas versiones de un aria de la zarzuela El niño judío de Pablo Luna y de las Tres tonadillas de Enrique Granados, con conocimiento del estilo y buena dicción española. Otro alto en el viaje que propuso la cantante fue el salón parisino donde Maurice Ravel se encontró con los poemas simbolistas acerca de la princesa Scheherezade, dando lugar al ciclo de canciones del mismo nombre. Un fraseo expresivo y colores vocales apropiados para la atmósfera exótica y algo décadent de esas ensoñaciones orientales, permitieron disfrutar todo el espesor y densidad de estas creaciones ravelianas. También el pianista Craig Terry pudo lucirse en esta partitura de interesantes matices, donde tienen lugar tanto los arrebatos emotivos como las sugestivas notas que se pierden en un sutil pianissimo.

El momento más alto de la velada se alcanzó con una de las mejores versiones que me ha tocado escuchar de la conocida aria “Lascia ch’io pianga” de la ópera Rinaldo de George Frideric Handel. La belleza del sonido vocal unido a un exquisito legato y a unas medias voces sobrenaturales, permitieron recordar que se trata, efectivamente, de un aria di portamento, es decir, aquella donde importa más la colocación y el sostenimiento del sonido que el volumen o la agilidad.

Joyce DiDonato, junto a Craig Terry, en el Teatro Colón, Mozarteum Argentino, 2016

En la segunda parte del recital tuvo lugar la sección más original de la velada con tres de las Arias antiguas —recopilación de piezas que se usan frecuentemente para el estudio de la técnica vocal— “intervenidas” con arreglos de piano de inspiración jazzística. “Caro mio ben” de Giuseppe Giordani, “Se tu m’ami” de Giovanni Battista Pergolesi y “Star vicino” atribuida a Salvator Rosa, desfilaron por la garganta de la cantante nacida en Kansas al ritmo sincopado del pianista Craig Terry que tuvo sin duda aquí su momento de mayor lucimiento. La travesura resultó divertida, pero la fusión de la melodía barroca con el swing —que tiene su tradición— funciona más cuando como oyentes asistimos a un producto nuevo y no a la sumatoria de dos elementos heterogéneos.

El recorrido que propuso DiDonato en esta oportunidad fue sólido y variado, mostrándonos nuevas facetas de una intérprete a la que la escena local le debe aún el debut en una ópera. Con su cautivante presencia, la contagiosa alegría que transmite al cantar y un especial talento para crear y manejar climas —aun contrastantes—, la mezzosoprano logra una comunión con el público poco común y asegura una noche de pleno disfrute.

Para finalizar, la cantante brindó tres bises, dos de los cuales fueron un homenaje a Judy Garland con dos de sus éxitos: “I love a piano” de Irving Berlin y “Over the Rainbow” de Harold Arlen. La primera en un estilo desenfadado y juguetón y la segunda con los acentos melancólicos adecuados. El otro bis —segundo en el orden— fue el Lied “Morgen” de Richard Strauss, uno de los más bellos del compositor alemán, con el que Joyce se despidió —esperemos que por poco tiempo— del público argentino, que le retribuyó con una calurosa ovación.

Ernesto Castagnino
ecastagnino@tiempodemusica.com.ar
Abril 2016


Imágenes gentileza Mozarteum Argentino / Fotografías de Liliana Morsia
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Publicado el 27/04/2016
     
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