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Mercedes Marmorek : Cuentos, metáforas y silencios
Entrevista a la joven directora que será la responsable de la puesta en escena del estreno argentino de la ópera “Rusalka” de Antonín Dvorák, ofrecido por Buenos Aires Lírica desde el viernes 2 de octubre en el Teatro Avenida. Por Luciano Marra de la Fuente
 

Para concluir su actual temporada, Buenos Aires Lírica eligió poner en escena Rusalka de Antonin Dvorák, que, desde su estreno en 1901 en Praga, nunca se ha interpretado en nuestro país, más allá de poseer una de las arias más bellas y conocidas de todos los tiempos, la “Canción a la luna”. Para su puesta en escena, BAL vuelve a confiar en la joven directora de escena Mercedes Marmorek. Previo al comienzo de los ensayos, dialogamos con ella para hablar de su formación, su oficio y sobre cuáles son los desafíos de esta obra emblemática dentro de la producción de su autor.

Licenciada en Letras, Mercedes Marmorek trabajó alrededor de diez años como asistente de varios directores, entre ellos con Marcelo Lombardero —“un referente local ineludible”, acota ella— y “trabajé mucho con Pablo Maritano, referente ineludible también, que además es mi amigo”. Con Der Freischütz (2011) realizó su primera puesta en escena, a la que le siguieron Evgeny Onegin (2012) y Roméo et Juliette (2014). “Acá se da por sentado que si sos asistente es porque querés ser puestista”, reflexiona ella. “Yo no lo di por sentado del todo… Me interesa el arte en general, buscar una manera de expresión para mí: de manera paralela hago actuación, teatro y escritura. Fue una cuestión de animarse”.

Después de tus primeras experiencias, pareciera que diste un salto el año pasado con Roméo et Juliette, una producción más compleja y en la que pusiste una voz propia. Ahora con Rusalka ¿cuál es el desafío?
Rusalka tiene problemáticas desde varios puntos de vista. Tiene la “ventaja” de que nadie la conoce, con lo cual nadie espera nada en particular. Por esto mismo (más un idioma prácticamente inaccesible), la desventaja es que el espectador está bastante perdido, incluso el sobretitulado es de poca ayuda. El argumento es tan ambiguo, misterioso y esotérico que presenta la dificultad de qué historia contarle al público. Está esta música bellísima y lo enigmático de la historia de un cuento de hadas, que alguno recordará que aparentemente está inspirada en La sirenita de Andersen. Rusalka está inspirada en él en una parte, pero en otra no. Ella no es una sirena, es un espíritu de las aguas del folclore eslavo. El primer acto es debajo del agua, hacia el final le regalan unas piernas que usa en el segundo y en el tercero es un fuego fatuo: se complica bastante si uno opta por ser literal. Después de investigar, hay una cantidad de capas simbólicas que permiten varias interpretaciones… Podés ir a la magia y a “pasemos un rato fantástico”, pero considero que para lograr un espectáculo de ese tipo se necesitan condiciones especiales de producción. Yo decidí, en el dilema de ir hacia lo fantástico o hacia lo político, elegir encarar algo más político y darle una interpretación concreta para contar la historia.

Una escena de Roméo et Juliette en la producción escénica de Mercedes Marmorek,
Buenos Aires Lírica, Teatro Avenida, 2014 / Fotografía de Liliana Morsia

¿Y por dónde va tu interpretación?
El tema de la sirena es un tema favorito del siglo XIX: la sirena es la femme fatale que tienta con su sexualidad y canto, ahogando a los hombres. Es un gran tema del siglo XIX: es el de la mujer que empieza a pedir derechos y el miedo a los cambios sociales que podrían llevar, así como el miedo milenario al misterioso poder de la sexualidad femenina.  En las múltiples leyendas, a diferencia de Andersen, esta Rusalka era una mujer mortal que fue amada por un hombre siempre de mayor alcurnia social, y es despechada. Esto se relaciona, según algunos estudios, sobre todo de la Rusia feudal, con un tema no dicho que es social: cómo los señores de los latifundios se aprovechaban de las campesinas, las dejaban embarazadas y deshonradas, y el único recurso que tenían era el suicidio. Rusalka es una mujer despechada por su amante y que se ahoga en las aguas, y se convierte en espíritu de las aguas. Investigando encontré un libro, What it means to be human de una historiadora cultural, Joanna Bourke, que hizo un estudio fascinante y justamente hace la pregunta de Rusalka: ¿qué significa ser humano? Porque el problema es que ella quiere ser humana y no lo es. ¿Qué es lo que debería ser para serlo? Este libro de Bourke empieza con una carta que escribe una “inglesa seria” al The Times en 1870, que se pregunta “¿Son las mujeres animales?” ¿Quiénes son seres humanos? ¿Hay seres que son más humanos que otros? Para Aristóteles lo que distingue al ser humano es el uso del lenguaje. Los mudos eran considerados idiotas (“apenas humanos”) hasta muy entrado el siglo XX. No es casualidad que Rusalka sea muda en el segundo acto…

Para ser humana, pierde la voz…
El problema es que ella nunca lo logra ser, nadie la considera así. También podés leer la parte política de la obra cuando Dvorák la escribió, y sobre todo en el libreto de Jaroslav Kvapil está explícita esa idea. Es una obra en checo (lo cual no es menor) con su folclore y personajes que para un checo son criaturas bastante conocidas. Hay un Príncipe y una Princesa Extranjera que usan un lenguaje formal, diferente al de Rusalka y al mundo fantástico: claramente hay un tema de la jerarquía social. Si pensás en el Príncipe como un austrohúngaro (el poder de la época) es impensable que se case con una checa cuando su par es la Princesa Extranjera, por más que tenga esa pasión sexual. En el relato está claro qué espacio físico ocupa cada personaje: Rusalka es del agua y no puede no ser del agua, Ježibaba tiene que hacer unos pases mágicos para que pueda salir de ahí. Las ninfas del principio no son rusalky, son ninfas del bosque, de la tierra. El juego que tienen al comienzo con Vodník es que no puede salir del agua y que ellas no pueden entrar. Rusalka quiere ir a un espacio que no le corresponde, el Palacio, y el Príncipe transgrede la prohibición de ir al bosque no una, sino dos veces. La idea de espacio para mí habla de un contexto social: no podés ir a uno que no te corresponde. Siguiendo con la prohibición de seguir la pasión sexual en Occidente, el peligro de estas sirenas y rusalky es el peligro social del Principe: él tiene que morir porque no puede seguir su deseo y tiene que cumplir el mandato de casarse con una par igual. Los seres que no nacen en la clase que ostenta el poder social, económico y cultural han tenido (y siguen teniendo) que luchar por conseguir el estatus de “seres humanos”.

Mercedes Marmorek en uno de los primeros ensayos de Rusalka, Buenos Aires Lírica, 2015

¿Y cómo traducís estos conceptos visualmente?
Es imprescindible crear estos dos espacios absolutamente diferentes, el de los seres mágicos y el de los humanos. En ese contexto, los humanos son los austríacos y los checos no tienen ese estatus. También podés pensar si una mujer es totalmente humana o no. En esta producción esos espacios están ambientados en la época de la creación de la ópera, alrededor del 1900: estéticamente tanto el primer acto como el tercero lo identifico como un espacio checo, y en el segundo hay referencias a Francisco José. Para mí cualquier metáfora de un amor prohibido entre un ser de una clase poderosa y otro de una clase bajo su dominio podría haber servido, el tema es encontrar cuál de todas. Esa es la que más me cierra, desde ahí entiendo qué tengo que decir como directora. Es una obra totalmente ambigua, pero ese es el verdadero desafío: cómo elegir un camino dentro de los muchos posibles con un alto grado de claridad para contarla, sin eludir lo bello, sugestivo y sugerente de la cuestión, sin perder la magia de la obra.

Entrevista de Luciano Marra de la Fuente
editor@tiempodemusica.com.ar
Septiembre 2015


Esta entrevista se publicó originalmente en la revista Cantabile N° 80, septiembre-octubre 2015.

Para agendar
Buenos Aires Lírica presentará el estreno argentino de Rusalka a partir del próximo viernes 2 de octubre en el Teatro Avenida y ofrecerá otras tres funciones más que se llevarán a cabo el domingo 4, jueves 8 y sábado 10. La dirección musical estará a cargo de Carlos Vieu, la dirección escénica de Mercedes Marmorek, escenografía de Luciana Fornasari, vestuario de Lucía Marmorek e iluminación de Alejandro Le Roux. El elenco estará encabezado por Daniela Tabernig (Rusalka), Eric Herrero (El Príncipe), Elisabeth Canis (Ježibaba), Marina Silva (Princesa extranjera) y Homero Pérez-Miranda (Vodník). Participa el Coro Buenos Aires Lírica, dirigido por Juan Casasbellas, y orquesta. Localidades en venta en la boletería del teatro y a través de Platenet.com Entradas desde $120 a 1050.
Más info: www.balirica.org.ar

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Espacio de Opinión y Debate
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Publicado originalmente el 29/09/2015

 
Publicado el 04/02/2016
     
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