Viernes 20 de Octubre de 2017
Una agenda
con toda la música


Viernes 20
Sábado 21


Conferencias, cursos,
seminarios y talleres

Convocatorias y concursos
para hacer música

Buscador


FacebookTwitterBlogspot
 

“Ultramarina” en Hasta Trilce : Largas sombras dolorosas
Teatro Musical Contemporáneo estrenó, luego del exitoso “Bromas y lamentos” del año pasado, la primera ópera del compositor Pablo Mainetti en el escenario de Hasta Trilce. Por Ernesto Castagnino
 

Rocío Arbizu, Trini Goyeneche y Victoria Gaeta (Tres mujeres) y Norberto Marcos (Rematador) en la segunda escena de Ultramarina, Teatro Musical Contemporáneo, Hasta Trilce, 2014

ULTRAMARINA, ópera de cámara con música de Pablo Mainetti y libreto de Edgardo Cozarinsky. Estreno mundial. Función del sábado 26 de abril de 2014 en Hasta Trilce, organizada por Teatro Musical Contemporáneo. Dirección musical: Andrés Juncos. Dirección escénica y dramaturgia: Marcelo Lombardero. Escenografía y vestuario: Noelia González Svóboda. Iluminación: Horacio Efron. Elenco: Victoria Gaeta (Mujer 1 / Suzanne / Zsuzsa), Santiago Bürgi (Samuel), Norberto Marcos (Rematador / Rabino / Patrón), Myriam Toker (Perla), Trini Goyeneche (Mujer 2 / Yvette), Rocío Arbizu (Mujer 3 / Marcelle), Marta Cullerés (Madame Sapho), Diego Cosin (Cliente 1 / Zinitsky) y Miguel Ángel Moraga (Cliente 2 / Zeitblum). Ensamble instrumental.

“El cabaret porteño es un baile público: una sala, mesas donde beber y una orquesta. Jóvenes de las altas clases, sus queridas, curiosos y algunas muchachas ‘de la vida’ que acuden solas, son los clientes del cabaret. El tango, casi exclusivo allí, y la orquesta típica, instalan, entre la champaña y los smokings, el alma del arrabal. Los músicos cantan ciertos tangos, gritan, golpean las maderas de los instrumentos, gesticulan. Las siluetas de los danzantes se tuercen, se enredan, se paralizan. Y el bandoneón, con sus notas bajas y oscuras, subraya de largas sombras dolorosas los tangos”.

Así describía en 1919 Manuel Gálvez el ambiente del cabaret porteño donde se desarrolla gran parte de su novela Nacha Regules. En este mismo ambiente transcurre la ópera Ultramarina, segunda propuesta de Teatro Musical Contemporáneo (TMC) liderado por Marcelo Lombardero, autor también de la dirección escénica. Un barco que transporta prostitutas desde Europa del este, un prostíbulo de Bahía Blanca, la calle Corrientes —“pero del otro lado de Pueyrredón”, aclara el protagonista—, son los distintos espacios por donde transcurre esta historia acerca del tráfico de mujeres a principios de siglo XX por la red mafiosa Zwi Migdal.

En una decena de escenas, Edgardo Cozarinsky, libretista de la ópera pero también autor de El rufián moldavo, la novela que le dio origen, narra la historia de Zsuzsa —o Suzanne como es rebautizada al llegar a Buenos Aires— y Samuel. Ambos se conocen en el prostíbulo donde trabajan reunidos por el sonido del bandoneón que él toca a pesar de la reprimenda familiar y que a ella le recuerdan los sonidos de su infancia en algún pueblo de Polonia. Como en las letras de tango, el amor entre Samuel y Suzanne no alcanza para detener la enfermedad que la consume y, una vez solo, él buscará consuelo en una cantante. Nada podrá evitar el trágico final cuando ambos intentan enfrentar cara a cara a la mafia para salir de su influencia.

La música de Pablo Mainetti encontró a la vez la profundidad y el dinamismo para narrar musicalmente una historia, creando para cada escena una atmósfera sonora con la que se alcanzan momentos de gran intensidad dramática. Como el mismo compositor explicó detalladamente en la entrevista que concedió a Tiempo de Música días antes del estreno [ver Pablo Mainetti : El bandoneón, la ópera, el tango], su exploración no fue en el sentido de generar rupturas o planteos de vanguardia sino en el de servir musicalmente a una historia. Por esa razón el tratamiento vocal es cuidadoso intentando que el texto sea siempre inteligible.

Con un ensamble de 12 instrumentos (cuerdas, vientos, percusión, piano y bandoneón) dirigido con precisión por Andrés Juncos, el universo sonoro de Ultramarina acompaña siempre a los personajes por ese mundo sórdido y cruel donde las mujeres son mercancía que se subasta, desde su viaje en barco hasta el desenlace final. Las diferentes situaciones dramáticas están enlazadas por interludios musicales conformando una estructura fragmentaria que resta algo de efecto teatral en el sentido de un crescendo: la tragedia está presente desde los primeros acordes mientras esos cuerpos vencidos por el hambre ven acercarse el fin de su viaje a una tierra que imaginan llena de lujos.

Santiago Bürgi (Samuel) y Victoria Gaeta (Suzanne) en una escena
de Ultramarina, Teatro Musical Contemporáneo, Hasta Trilce, 2014

Marcelo Lombardero nunca es imparcial respecto del conflicto que plantea la obra sobre la que trabaja —pienso por ejemplo en sus abordajes de Wozzeck, Carmen o Lady Macbeth de Mtsensk— y también aquí su propuesta escénica expone el dolor sin maquillaje, de un modo casi expresionista. Uno de los principales méritos de la dirección escénica de Lombardero es su capacidad de volver actual el conflicto que plantea la obra, pero no por el hecho de un eventual traslado de época (que en esta oportunidad además no utilizó) sino por su habilidad para llegar al núcleo profundo de la trama, y por su manera de exponerlo al espectador y darle actualidad como problema que merece ser pensado.

Un aspecto de importancia es que esta ópera pertenece a dos autores vivos, lo cual supone para el director escénico la posibilidad de un intercambio con ellos y el producto de ese diálogo conforma una visión de la obra que indudablemente no es la misma si se cuenta sólo con una partitura y un libreto. La idea de repetición y circularidad en la historia aparece expresada en el texto de Cozarinsky, la música de Mainetti y la escenificación de Lombardero, alcanzando la escena final con una potencia extraordinaria.

El trabajo del equipo de cantantes y actores —hay partes cantadas y partes habladas— fue excelente, particularmente de la protagonista, la soprano Victoria Gaeta, cuya entrega resultó conmovedora y su escena solista, uno de los momentos climáticos de la obra. También el tenor Santiago Bürgi como Samuel aportó un sentido retrato del bandoneonista enamorado de la prostituta, mientras que Myriam Toker como Perla, Norberto Marcos en el doble rol del Rematador y el Rabino, Trini Goyeneche y Rocío Arbizu como dos prostitutas, Marta Cullerés como la Madama, Diego Cosín y Miguel Ángel Moraga como clientes aportaron excelentes actuaciones a la galería de personajes desesperados y trágicos.

En la nueva propuesta de TMC, confluyeron el talento de Pablo Mainetti en su primera incursión en el mundo de la ópera, el de Edgardo Cozarinsky con un texto de intenso vuelo poético y el de Marcelo Lombardero a cargo de una puesta escénica bella y potente. De lo que no quedan dudas al espectador al finalizar la ópera es que los tres tienen algo para decir sobre la condición humana y sus largas sombras dolorosas.

Ernesto Castagnino
ecastagnino@tiempodemusica.com.ar
Abril 2014


Imágenes gentileza TMC / Fotografías de Alejandro Held

Para agendar
Ultramarina se ofrecerá nuevamente los martes 6, 13, 20 y 27 de mayo, a las 21.00. Localidades en venta online por www.alternativateatral.com o en efectivo en Hasta Trilce, Maza 177. Más info: www.hastatrilce.com.ar

__________
 
Espacio de Opinión y Debate
Estuviste en esta obra, ¿cuál es tu opinión? ¿Coincidís con este artículo? ¿Qué te pareció? Dejanos tu punto de vista en nuestro facebook o nuestro blog. Hagamos de
Tiempo de Música un espacio para debatir.

 
Publicado el 02/05/2014
     
WebMind, Soluciones Web Contacto © Copyright 2006/2014 | Todos los derechos reservados