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“Macbeth” en Montevideo : Un año de homenajes verdianos
Con una sólida versión musical firmada por el director Carlos Vieu, el Teatro Solís presentó el primer título de su temporada lírica. Por Ernesto Castagnino (enviado especial a Uruguay)
 

Darío Solari (Macbeth) en el primer acto de
Macbeth, Teatro Solís, Montevideo, 2013

MACBETH, ópera de Giuseppe Verdi. Funciones del viernes 16 y sábado 17* de agosto de 2013 en el Teatro Solís, Montevideo, Uruguay. Dirección musical: Carlos Vieu. Dirección escénica y escenografía: André Heller-Lopes. Vestuario: Iluminación: Reparto: Darío Solari / Federico Sanguinetti* (Macbeth), Elizabeth Blancke Biggs / Eiko Senda* (Lady Macbeth), Alexander Teliga / Ariel Cazes (Banquo), Gastón Rivero (Macduff), Kaycobé Gómez (Dama de Lady Macbeth), Gerardo Marandino (Malcolm), Nicolás Zecchi (Médico), Julio Clavijo (Sicario), Mauricio Olivera (Heraldo), Álvaro Godiño, Marcia Díaz y Marianne Cardoso (Tres apariciones). Coro Nacional del SODRE, director: Esteban Louise Aineceder. Orquesta Filarmónica de Montevideo.

El próximo 10 de octubre se cumplirán doscientos años del nacimiento de Giuseppe Verdi, el segundo de los grandes bicentenarios festejados este año por los distintos teatros y compañías de ópera del mundo entero (el otro fue Richard Wagner el 22 de mayo). Es esta la razón de que tengamos una abundante presencia de títulos del gran compositor italiano en los teatros oficiales y los circuitos alternativos de nuestro país: Otello y Un ballo un maschera (Teatro Colón), La traviata (Teatro Argentino de La Plata, lamentablemente cancelada), Nabucco (BAL), Un giorno di regno (Ensamble Lírico Orquestal), Oberto, conte di San Bonifacio (Compañía Lírica “G. Verdi”), Il trovatore (Teatro Coliseo), Rigoletto (Teatro Roma de Avellaneda y Teatro El Círculo de Rosario) y la grandiosa Misa de réquiem (Auditorio de Belgrano).

También en países vecinos se homenajea al creador de las melodías más populares del género lírico: Il trovatore se verá en octubre en el Teatro Municipal de Santiago de Chile, mientras que en Uruguay el Teatro del SODRE presentará próximamente una producción de Aida y el Teatro Solís ha programado Macbeth y Falstaff. Un amplio panorama que abarca obras de juventud, o los llamados por el propio Verdi anni di galera (años de esclavitud), del período medio y de madurez permiten al público reencontrarse con algunas de sus óperas favoritas y adentrarse en otras menos conocidas.

Macbeth pertenece al primer período creativo del compositor y fue la cuarta vez que contó con el poeta Francesco Maria Piave, el libretista que mayor número de veces colaboró con Verdi (diez óperas en total, incluyendo las populares Rigoletto y La traviata). La frondosa correspondencia entre ambos ilustra acerca del hecho artístico que juntos estaban creando, mostrándonos a un músico de treinta y tres años con las ideas muy claras. Veamos un ejemplo: “Te envío el boceto de Macbeth. ¡Esta tragedia es una de las más grandes creaciones humanas! Si no podemos hacer algo grande, intentemos al menos hacer algo original. El boceto es claro: sin convencionalismo, sin dificultad y breve. Te ruego que los versos sean breves: cuanto más breves sean más efecto tendrán […] En los versos recuerda bien que no debe haber ni una palabra de más: todo debe decir algo […]”. Y, en otra carta: “Demasiadas palabras usaste para expresar ‘Ma tu abastanza non sarai malvaggio…’ demasiadas palabras también en ‘Chi a  congiurarsi non si sente forte e vi si addentra infamia aspetti e morte.’ ¡Lo mismo con un estilo más elevado se pueden decir con la mitad de palabras! […] (TEN SIEMPRE EN MENTE DE USAR POCAS PALABRAS… POCAS PALABRAS PERO EFECTIVAS) […] De lo que me enviaste antes habría que eliminar casi todo, de modo que mejor arregla y termina eso antes de seguir adelante para que yo pueda comenzar a componer… ¡ESTILO CONCISO!... ¡POCAS PALABRAS!.... ¿has entendido?...” (Las mayúsculas están en el original).

Una escena del primer acto de Macbeth, Teatro Solís, Montevideo, 2013

Este pequeño ejemplo muestra a un joven músico con ideas claras, buscando mantener un control prácticamente absoluto sobre el proceso creativo. La preocupación casi obsesiva por la brevedad de los versos y la significatividad de las palabras es una de las cosas que hace de Verdi un autor único y genial, porque alcanza con revisar algunas obras de compositores del período precedente para advertir la falta de profundidad, la repetición de ciertas fórmulas y lo superfluo de gran cantidad de versos. Desde sus primeras óperas Verdi comprendió la importancia de ese aspecto para hacer de la ópera un verdadero “teatro musical” y no una mera secuencia de arias y duetos con buen impacto melódico pero de escasa trascendencia dramática. El tratamiento musical que realiza sobre ciertas palabras o frases de alta significatividad (sangue, bestemmia, pugnale, inferno), el recitado de la carta con el que hace su entrada el personaje de Lady Macbeth, son muestra suficiente de este punto. Dieciocho años más tarde del estreno florentino, el Théâtre Lyrique de Paris le encarga una versión en francés con el agregado de un ballet y un coro, para acercarla al gusto del público parisino. Esta versión de 1865, retraducida al italiano, es la que ha quedado como definitiva y se utiliza hasta la actualidad.

La propuesta escénica de André Heller-Lopes planteó un mundo sin referencias espaciales y temporales precisas —sólo el vestuario de Johanna Bresque indicaba algún momento de la primera mitad del siglo veinte— y, si en aquel Rigoletto que firmó para BAL en 2012 toda la propuesta estaba basada en un solo elemento —el marco de los cuadros—, también aquí se buscó explorar las posibilidades simbólicas y alegóricas de un objeto que dominó la escena: la silla. Sillas como tronos, sillas caídas, sillas ocupadas y vacías, difíciles de ocupar, propias, ajenas y arrebatadas. Un recinto cerrado por altos muros con pequeñas aberturas en lo alto era el espacio único, opresivo e impersonal en el que los personajes se movían, impulsados por un inteligente diseño de iluminación de Gastón Alhadeff que se basó en violentos y efectivos contrastes.

La silla como elemento metafórico tuvo algo menos de eficacia que los marcos de cuadros de aquel Rigoletto, aunque lo menos convincente del régisseur brasileño sigue siendo el trabajo actoral con los cantantes que parecen librados a su suerte y algo perdidos en ese mundo alegórico por él creado. El hallazgo más interesante fue un sutil pero significativo gesto que el director escénico marcó al final, mientras Macduff sostiene la corona que le ha quitado a Macbeth: antes de dársela al príncipe Malcom, auténtico heredero del trono, el noble Macduff queda ensimismado con la mirada fija en la corona y la eleva hasta su propia cabeza, pero es interrumpido por la entrada del nuevo rey. Un pequeño instante que propone una relectura interesante y original de ese personaje algo plano que es Macduff.

Eiko Senda (Lady Macbeth) en el segundo acto
de Macbeth, Teatro Solís, Montevideo, 2013

La dirección musical de Carlos Vieu, lo más destacable de esta producción, brindó una versión de la partitura plena de teatralidad, que logró transmitir la riqueza de colores utilizados por Verdi para plasmar ese lienzo musical acerca de la ambición, la crueldad y la locura que es, en definitiva, Macbeth. Atento al detalle y sin tibiezas, Vieu hace hablar a la orquesta en voz alta pero sin ahogar nunca a los cantantes. La Orquesta Filarmónica de Montevideo se plegó al entusiasmo del director y brindó una ejecución de pareja calidad en todas sus secciones. Menos cohesionado se oyó al comienzo al Coro Nacional del SODRE, que logró en el cuarto acto una emotiva versión de “Patria oppressa!”.

Los dos elencos tuvieron puntos altos y bajos. Comenzando por el rol protagónico, Darío Solari es un barítono de impecable línea vocal, registro homogéneo, volumen suficiente, inteligente en el fraseo y cantó el rol en forma irreprochable. En el mismo cometido, Federico Sanguinetti fue un Macbeth lleno de ferocidad y una afinación algo errática, con buen dominio escénico y una capacidad actoral incisiva, si bien a costa de sacrificar muchas veces la línea.

Como Lady Macbeth, la norteamericana Elizabeth Blancke Biggs resultó superada por el rol desde el comienzo. Un timbre poco atractivo, agudos estridentes y destemplados, notas calantes y un registro grave casi inexistente dejaron un saldo muy pobre en su interpretación. Afortunadamente nada parecido ocurrió en el elenco alternativo, donde la soprano Eiko Senda sorteó sin dificultad los escollos de la partitura y dominó la escena en cada una de sus apariciones. Con un instrumento potente y auténtica vocalidad verdiana, Senda transitó todas las facetas de este difícil personaje: potente y heroica al comienzo, cuando se cree triunfante; ágil y desesperada en el desarrollo, al ver trastabillar a su débil marido; alucinada y oscura finalmente, mientras se hunde en la locura. Una Lady Macbeth que quedará en el recuerdo.

Una escena del tercer acto de Macbeth, Teatro Solís, Montevideo, 2013

Alexander Teliga posee una voz de bajo profunda y cavernosa que domina a la perfección y con la que hizo frente al rol de Banquo. También en el otro elenco Ariel Cazes hizo justicia al personaje. El resto de los roles por su brevedad no justificó la alternancia de dos cantantes diferentes: el tenor Gastón Rivero convenció como Macduff si bien su aria “Oh figli!... Ah, la paterna mano” fue demasiado sollozante. Completaban el elenco Kaycobé Gómez como la dama de Lady Macbeth, Gerardo Marandino como Malcom, Nicolás Zecchi como el médico, Julio Clavijo como un sicario, Mauricio Olivera como el heraldo, Álvaro Godiño, Marcia Díaz y Marianne Cardoso como las tres apariciones.

Se trató, en síntesis, de una propuesta escénica en la que algunos aspectos visualmente interesantes no evitaron que la fijeza en un elemento simbólico casi exclusivo —la silla— comportara cierta monotonía y fuera perdiendo eficacia con el transcurrir del drama, a la vez que la excelente versión musical constituyó lo más disfrutable de este primer homenaje del Teatro Solís al bicentenario del nacimiento de Giuseppe Verdi.

Ernesto Castagnino
ecastagnino@tiempodemusica.com.ar
Septiembre 2013


Imágenes gentileza Teatro Solís / Fotografías de Pablo La Rosa
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Publicado el 30/09/2013
     
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