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“Macbeth” en el Teatro Avenida : Verdi y Shakespeare, dos intérpretes de las pasiones humanas
La tragedia de Shakespeare en su versión verdiana cerró la temporada de Buenos Aires Lírica con una propuesta interesante en lo escénico y correcta en lo musical a la que le faltó, sin embargo, algo de intensidad dramática. Por Ernesto Castagnino
 

Luis Gaeta (Macbeth) en una escena del primer acto de
Macbeth, Buenos Aires Lírica, Teatro Avenida, 2011

MACBETH, ópera en cuatro actos de Giuseppe Verdi. Función del viernes 11 de noviembre de 2011 en el Teatro Avenida, organizado por Buenos Aires Lírica. Dirección musical: Javier Logioia Orbe. Dirección de escena: Fabián von Matt. Escenografía: Nicolás Boni. Vestuario: Daniela Taiana. Iluminación: Alejandro Le Roux. Coreografía: Valeria Primost. Elenco: Luis Gaeta (Macbeth), Mónica Ferracani (Lady Macbeth), Christian Peregrino (Banco), Arnaldo Quiroga (Macduff), Sabrina Cirera (Dama de Lady Macbeth), Nazareth Aufe (Malcolm), Walter Schwarz (Médico), Claudio Rotella (Siervo/Sicario), Ricardo Crampton, Melina Biagetti y Laura Bjelis (Tres apariciones). Coro de Buenos Aires Lírica, director: Juan Casasbellas.

La fascinación de Giuseppe Verdi por la obra de William Shakespeare está bien documentada y plasmada además en tres de sus óperas —Macbeth estrenada en 1847 y luego revisada para su reestreno en 1865 en París; Otello estrenada en 1887 y Falstaff en 1893—, además de un proyecto nunca concretado de poner música al drama El rey Lear. En su primer acercamiento a la obra de Shakespeare, los personajes del drama, un matrimonio homicida y ávido de poder, tenían un enorme potencial para convertirse en personajes de ópera. A sus treinta y tres años, con nueve óperas estrenadas y algunas con considerable éxito, Verdi era capaz de ver en esa historia una gran oportunidad de expresar, a través de la música y del canto, las pasiones más oscuras del ser humano, y así lo hizo.

Cada vez que el rey escocés y su esposa aparecen en escena la inspiración del compositor se eleva y el drama se vuelve cautivante, pero Verdi y sus libretistas no supieron demasiado qué hacer con el resto de los personajes, y es así que la trama presenta algunos baches y no posee el peso trágico de sus óperas maduras. Pero no cabe duda que la fuerza dramática de Macbeth y su sanguinaria mujer despertaron la inspiración de una música arrolladora que buscaba transmitir la violencia de las pasiones humanas.

Luis Gaeta (Macbeth) y Mónica Ferracani (Lady Macbeth) en la escena final del segundo acto de Macbeth, Buenos Aires Lírica, Teatro Avenida, 2011

La propuesta de Fabian von Matt —para esta segunda visita que Buenos Aires Lírica hace a este título (la primera fue en 2004)— fue muy efectiva en lo visual pero le faltó intensidad dramática. La escenografía de Nicolás Boni fue imaginativa, funcional a los permanentes cambios de escena y de excelente realización. Un juego de trasparencias y claroscuros, manejados a través de la iluminación de Alejandro Le Roux, completaban una idea visual donde dominaba la penumbra y el contraste entre el negro, el blanco y los algo obvios toques de rojo en la figura de Lady Macbeth. Los tres bailarines que interpretaban a las brujas crearon, de la mano de la coreógrafa Valeria Primost, un mundo aterrador a través de una gestualidad convulsionada e incisiva.

La dirección musical estuvo a cargo del siempre eficaz Javier Logioia Orbe, un director atento a los detalles y buen concertador, aunque algunas escenas se volvieron un tanto plomizas debido a un tempo algo lento. La orquesta tuvo un excelente rendimiento mientras que el Coro de BAL no estuvo siempre homogéneo.

El barítono Luis Gaeta, a cargo del rol protagónico, estuvo vocalmente a la altura del desafío ya que posee un buen caudal para hacer frente a la impiadosa orquestación del Verdi juvenil. Si por una parte el fraseo es pulido y cuidado, por otra su interpretación no mantiene la misma intensidad y por momentos cae en cierta monotonía. A su lado la Lady Macbeth de Mónica Ferracani fue corrosiva y feroz hasta su caída final en la locura y la muerte. La zona grave de su voz se mostró inestable pero llevó adelante el personaje con entrega y brindó una muy buena interpretación de “Una macchia è qui tuttora” (Hay una mancha aquí todavía) en el acto cuarto.

Mónica Ferracani (Lady Macbeth) en una escena del cuarto acto
de Macbeth, Buenos Aires Lírica, Teatro Avenida, 2011

Cumplieron el tenor Arnaldo Quiroga —un juvenil e impetuoso Macduff— y el bajo Christian Peregrino, un noble y firme Banco. Completaban el elenco las voces de Nazareth Aufe como Malcolm, Walter Schwarz como el Médico y Sabrina Cirera como la Dama de compañía —extraordinarios ambos en la escena de la locura de Lady Macbeth—, Claudio Rotella como un Siervo, Ricardo Crampton, Melina Biagetti y Laura Bjelis como las tres apariciones.

La segunda versión de esta ópera de juventud de Giuseppe Verdi por Buenos Aires Lírica, a cargo de un director y solistas competentes, fue correcta y con momentos destacables aunque no memorables.

Ernesto Castagnino
ecastagnino@tiempodemusica.com.ar
Noviembre 2011


Imágenes gentileza Buenos Aires Lírica / Fotografías de Liliana Morsia
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Publicado el 19/11/2011
     
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