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“Pelléas et Mélisande” en el Teatro Colón : El silencio como medio de expresión
Una interesante producción de la única ópera de Debussy alcanzó, con la batuta de Emmanuel Villaume y un equipo vocal homogéneo, un notable nivel musical. Por Ernesto Castagnino
 

Anne Sophie Duprels (Mélisande) y Markus Werba (Pelléas) en
el cuarto acto de Pelléas et Mélisande, Teatro Colón, 2011

PELLÉAS ET MÉLISANDE, drama lírico en cinco actos con música de Claude Debussy y libreto basado en el drama homónimo de Maurice Maeterlinck. Función del martes 9 de agosto de 2011 en el Teatro Colón. Nueva producción escénica, basada en la de la Holland Park Opera de Londres, 2010. Dirección musical: Emmanuel Villaume. Directora de escena: Olivia Fuchs. Escenografía y vestuario: Yannis Tavoris. Iluminación: Bruno Poet. Coreografía: Claire Whistler. Reparto: Markus Werba (Pelléas), Anne Sophie Duprels (Mélisande), Marc Barrard (Golaud), Kurt Rydl (Arkel), Vera Cirkovic (Geneviève), Fabiola Masino (Yniold), Mario De Salvo (Médico), Sebastiano De Filippi (Pastor). Orquesta y Coro Estable del Teatro Colón. Director de coro: Peter Burian.

Pelléas et Mélisande se originó con la fascinación de Clause Debussy por el drama homónimo en cinco actos de Maurice Maeterlinck, e implicó aproximadamente diez años de trabajo hasta su estreno en 1902, en la Ópera-Comique de Paris. El drama no sufrió casi modificaciones al ser convertido en ópera, el tratamiento de Debussy sobre el texto buscó respetar las inflexiones y respiraciones del lenguaje hablado, otorgando mayor naturalidad y fluidez, y dando lugar a una declamación lírica que no buscaba el efecto ni el virtuosismo vocal. La relación entre el compositor y el poeta comenzó con un armonioso entendimiento y sólo se resintió cuando Debussy se negó a aceptar la imposición de Maeterlinck de que su esposa representara el rol de Mélisande. La rotunda negativa del músico desató una campaña de desprestigio que el  poeta llevó adelante, logrando boicotear el estreno de la ópera.

El complejo mundo musical de Debussy puede comprenderse mejor al conocer algunas de las contundentes declaraciones que el compositor ha dejado sobre su visión estética de la música. Respecto de su ópera ha dicho: “He querido prescindir de frases musicales parásitas. He tratado de que las dos emociones que experimenta el espectador —la emoción musical y la del personaje— estuviesen perfectamente fundidas y fueran simultáneas. La melodía, si se me permite decirlo, es antilírica”. Claude Debussy define así una forma de encarar el teatro musical que no tiene precedentes, alejándose incluso de lo que él mismo llamó “la fórmula wagneriana” y planteando una fuerte reacción a la ópera italiana del romanticismo “donde la música predomina insolentemente y la poesía es relegada y sofocada por ropajes muy pesados. En el teatro musical se canta demasiado”.

Anne Sophie Duprels (Mélisande) y Markus Werba (Pelléas) en
el tercer acto de Pelléas et Mélisande, Teatro Colón, 2011

Los principios constructivos de Debussy se orientaron hacia una manera particular de combinar la música y la palabra, en la que se privilegian el ritmo del lenguaje, sus acentos, su entonación y los silencios, que cumplen una función dramática central. Con respecto a los silencios, tan sugestivos y conmovedores, el compositor comentó: “He usado el silencio como un medio de expresión […] Es quizás la única forma de poner de relieve el valor emocional de una frase”.

El Teatro Colón convocó en esta oportunidad a la directora escénica Olivia Fuchs quien —junto al diseño de escenografía y vestuario de Yannis Tavoris— creó una atmósfera onírica e indefinida, en la que se acentuaba el carácter simbólico de los personajes y los objetos. Esta interesante aproximación, en consonancia con la estética simbolista en la que el músico y el poeta se inscriben, permitió que el espectador pudiera significar y resignificar lo que en el escenario iba ocurriendo en correspondencia con la resonancia emocional que le producía lo que veía y escuchaba, sin referencias a tiempo, lugar ni nada que pueda limitar la inagotabilidad del sentido de los símbolos propuestos. Algunos —pocos— objetos geométricos dispuestos en una caja negra, un vestuario impersonal y monocromático funcionaron como dispositivos eficaces para que el espectador pudiera proyectar sus propias representaciones y significaciones.

Markus Werba (Pelléas) y Marc Barrard (Golaud) en el
tercer acto de Pelléas et Mélisande, Teatro Colón, 2011

La gran protagonista de esta versión fue la música de Debussy, admirablemente conducida por Emmanuel Villaume, quien mostró una profunda compenetración y afinidad con el estilo. La fluidez del tempo es un tema clave en la dirección de esta ópera y Villaume supo comprenderlo haciendo que las frases orquestales respiraran junto a los cantantes, con un expresivo uso del rubato, tan característico de la composición debussyana.

El equipo vocal estuvo liderado por las voces de la soprano Anne Sophie Duprels como Mélisande y Markus Werba como Pelléas. La soprano francesa, que protagonizó Manon en la temporada pasada, acentuó los aspectos más terrenales y sensuales del personaje, componiendo una Mélisande más mujer de carne y hueso que etérea e irreal. Tal vez el peso de su voz se adecue mejor a otro tipo de personajes, pero su interpretación fue franca y con mucha entrega. El barítono austríaco —que también nos visitó hace poco como Papageno en la producción de La flauta mágica— posee la vocalidad adecuada para el personaje de Pelléas, un rol para barítono lírico. Su perfecta dicción y su preocupación por hacer inteligible cada frase revelan un importante compromiso artístico, aunque a su interpretación le faltaron matices ya que su desbordante energía relegó otras facetas del personaje.

El barítono Marc Barrard como Golaud, posee un instrumento de gran contundencia dramática y estuvo en línea con la propuesta general que tendía a una vocalidad expansiva. En la escena con Yniold, Barrard supo dar cuenta del crescendo en el que la locura va sumergiendo al personaje hasta el desenlace final. El bajo Kurt Rydl fue un verdadero lujo en el papel de Arkel, completando el resto del elenco Vera Cirkovic como Geneviève, Fabiola Masino como Yniold (rol que ya había cantado en la última producción de esta ópera en 1999), Mario De Salvo como el Médico y Sebastiano De Filippi como Pastor.

Anne Sophie Duprels (Mélisande) y Kurt Rydl (Arkel) en el
quinto acto de Pelléas et Mélisande, Teatro Colón, 2011

La interesante y despojada producción escénica brindó la posibilidad de apreciar muchos matices de la ópera, a la vez que las marcaciones actorales se inclinaron a un, por momentos, desbordante dramatismo. Ese contraste produjo un interesante efecto aunque hubiera sido deseable un mayor sentido de la matización, algo que no faltó en la dirección de Emmanuel Villaume.

Ernesto Castagnino
ecastagnino@tiempodemusica.com.ar
Agosto 2011


Fotografías gentileza Teatro Colón
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Publicado el 22/08/2011
     
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