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Christiane Oelze y la Orquesta de Cámara de Munich en el Teatro Colón : Barrocos y modernos
Con un elevado nivel técnico y artístico, los veinte instrumentistas de la orquesta muniquesa y la soprano Christiane Oelze ofrecieron notables versiones de obras barrocas y contemporáneas. Por Ernesto Castagnino
 

Orquesta de Cámara de Munich / Fotografía de Marek Vogel 

ORQUESTA DE CÁMARA DE MUNICH, junto a CHRISTIANE OELZE, soprano. Concierto realizado el lunes 13 de junio de 2011 en el Teatro Colón, organizado por el Mozarteum Argentino. Pergolesi: Cantata Orfeo. Shostakovich: Sinfonía de Cámara en Do menor. Carl Philipp Emanuel Bach: Sinfonía Nº 1 en Sol mayor. Schönberg: Cuarteto de cuerdas Nº 2, Op. 10, versión para orquesta de cuerdas.

Asistir a un concierto con programa mixto siempre provoca una cierta expectativa de comprobar cómo funciona la combinación de las obras y los compositores elegidos. En esta oportunidad, se propuso un interesante diálogo entre el siglo XVIII y el XX a través de cuatro nombres: Giovanni Battista Pergolesi, Carl Philipp Emanuel Bach, Dmitri Shostakovich y Arnold Schönberg. El interesante contrapunto que produjo la combinación fue creando un pequeño universo sonoro en el que cada obra ganaba en su relación con el conjunto.

La Orquesta de Cámara de Munich, en actividad desde hace 61 años, es una formación muy flexible, capaz de abarcar un repertorio amplio y variado, desde el barroco a la música contemporánea, terreno este último en el que han estrenado obras de Tan Dun, Iannis Xenakis y Wolfgang Rihm, por citar algunos nombres. Esta versátil orquesta muniquesa propone, a través de su director artístico Alexander Liebreich, romper con la tradición y los cánones, con programas audaces en los que la elección de compositores tiene que ver con una idea rectora que da un sentido más profundo a cada programa de concierto. En la temporada 2010/2011 el eje planteado es “Arquitectura”, y todos los aspectos que desde ese concepto se vinculen con la música: estructura, proporción, orden, composición.

Abrió el concierto la Cantata Orfeo de Pergolesi para soprano y cuerdas, poniendo en primer plano la voz de Christiane Oelze, homogénea y sin fisuras. La soprano alemana posee un timbre lírico y una emisión pulcra, con buena proyección y una variada paleta de colores vocales, aunque a veces la dicción no sea del todo transparente. En su abordaje de las dos arias con extensos recitativos que componen la cantata, Oelze desplegó gran cantidad de recursos expresivos para transmitir las diferentes emociones por las que transita este Orfeo de Pergolesi. La coloratura y los adornos en los da capo, técnicamente impecables, mostraron un perfecto dominio del estilo.

Christiane Oelze

Del refinamiento barroco se pasó luego a la melancolía, ternura y crudeza de la Sinfonía de Cámara en Do menor de Dmitri Shostakovich, que es en realidad el arreglo orquestal del Cuarteto de cuerdas Nº 8, hecho por el recientemente fallecido Rudolf Barshai, reconocido violista, director de orquesta y discípulo del compositor. Con esta obra el concierto alcanzó su punto más alto: el ensamble de cuerdas ofreció una sólida versión, en la que una ilimitada cantidad de sutilezas y contrastes se articulaban con gran fluidez creando un clima de gran emotividad. El cuarteto original, compuesto en 1960 y dedicado “A las víctimas del fascismo y de la guerra”, expresa la angustia del hombre y se entrama con el difícil momento vital del compositor ruso, tironeado entre la fidelidad y la discrepancia con el aparato burocrático soviético en su pico más alto de kafkianismo.

Luego del intervalo, los instrumentistas retomaron sus lugares para arremeter con la partitura que menos lució en el concierto: la preclásica Sinfonía Nº 1 en Sol mayor de C. P. E. Bach, primera de las seis Hamburger Sinfonien, que a lo largo de sus tres movimientos no logró diluir la intensa impresión dejada por la experiencia Shostakovich-Barshai.

Como cierre, Christiane Oelze volvió a unirse al conjunto de cámara para proponernos un viaje de regreso al siglo XX con el Cuarteto de cuerdas Nº 2, Op. 10 de Arnold Schönberg en versión para orquesta de cuerdas. Schönberg, en esta obra compuesta en 1908, incorpora en los dos últimos movimientos la voz de soprano a través de dos poemas de Stefan George, algo hasta ese momento inédito. Oelze, absolutamente compenetrada con las poderosas imágenes que propone el poeta, demostró su gran afinidad con este repertorio, amalgamando su voz con gran expresividad en ambos poemas. Una larga pausa se produjo luego del último acorde, tiempo que necesitó el público para recuperarse del torbellino emocional que la orquesta de cuerdas junto a la soprano provocaron internándose en el universo musical de Schönberg. Luego del silencio, una fuerte ovación colmó la sala, interrumpida solo por un delicioso bis: el aria “Ombra mai fu” de la ópera Serse de Handel.

Un muy alto nivel alcanzó el tercer concierto de la Temporada 2011 del Mozarteum Argentino, en el que la inteligente combinación de obras barrocas y contemporáneas produjo un interesante contrapunto al que se sumaron la inobjetable calidad vocal de Christiane Oelze, junto a la energía y eficacia de la Orquesta de Cámara de Munich.

Ernesto Castagnino
ecastagnino@tiempodemusica.com.ar
Junio 2011


Fotografías gentileza Mozarteum Argentino
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Publicado el 28/06/2011
     
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