Miércoles 1 de Marzo de 2017
Una agenda
con toda la música


Miércoles 1
Jueves 2
Viernes 3

Conferencias, cursos,
seminarios y talleres

Convocatorias y concursos
para hacer música

Buscador


FacebookTwitterBlogspot
 

“Eh… (no sé cómo decirlo)” en el Petit Tabaris : Un pedazo de vida
La obra escrita, dirigida y actuada por Leo Bosio, Seku Faillace y Diego Corán Oria introduce otro tipo de teatro musical, que va hacia los sentimientos básicos y fundamentales de nuestra cotidianidad. Por Luciano Marra de la Fuente
 

Leo Bosio (Luis), Seku Faillace (Mariana) y Diego Corán Oria (Martín) en una
de las escenas finales de Eh... (no sé cómo decirlo), Petit Tabaris, 2011

EH… (NO SÉ CÓMO DECIRLO), obra de teatro musical con dramaturgia, dirección general y actuación de Leo Bosio, Seku Faillace y Diego Corán Oria. Función del sábado 11 de junio de 2011 en el Petit Tabaris, Av. Corrientes 831. Arreglos musicales: Francisco Ruiz Barlett. Arreglos vocales: Rodrigo Segura. Coreografía: Seku Faillace. Arte y vestuario: Mercedes Arturo. Iluminación: Manuel Abramovich.

La historia es mínima: Martín llega a Buenos Aires para el casamiento de su amigo Luis con Mariana, la novia que (aparentemente) no conoce. En ausencia de su amigo, Martín dará rienda suelta a sus bajos instintos, siendo correspondido por Mariana y desencadenando la ruptura de la pareja. Más allá de la simplicidad argumental, el texto colectivo de Eh… (no sé cómo decirlo), producido, actuado y dirigido por los multifacéticos Leo Bossio (Martín), Seku Faillace (Mariana) y Diego Corán Oria (Martín), muestra una complejidad discursiva al recurrir a la fragmentación de la historia, la recursividad de acciones, la no linealidad temporal y la puesta en evidencia del artificio teatral.

La propuesta escénica y la música seleccionada son los elementos que cohesionan estrechamente esta historia. Una serie de cubos y prismas rectangulares rectos de diversos colores que, a la manera de un Tetris a escala humana —ese videojuego de puzzle de los noventa—, los intérpretes van ordenando en cada situación, generando los diversos espacios de manera abstracta y dando dinamismo al espacio escénico, apoyado también por una puesta de luces bien pensada.

La apropiación de la música de Roxette y Nirvana —otra referencia a los años noventa— sirve para describir los diferentes estados de ánimo de los personajes. Se cantan cuatro canciones en vivo en determinados momentos y hay otras más originales de los grupos que se usan como banda sonora de las acciones, muchas veces cortadas abruptamente en concordancia con la fragmentación argumental. Quizá la asociación “romanticismo-Roxette” y “furia-Nirvana” resulte un tanto obvia, pero genera cierta identificación con estos personajes comunes en situaciones cotidianas.

Enmarcado por dos de las más populares canciones de Roxette —de un lado “The Big L” y por el otro “No sé si es amor”, la versión de “It must have been love” del disco Baladas en español (1996)— y cantadas a la manera de un simpático karaoke entre los tres personajes, se entremezclan una clase de primeros auxilios, sesiones de terapia, una salida de borrachera, recreaciones de video-clips —coreografiadas estupendamente por Faillace—, conversaciones por teléfonos celulares con poca señal y una fiesta de casamiento con un final no esperado.

Leo Bosio (Luis), Seku Faillace (Mariana) y Diego Corán Oria (Martín)
en una escena de Eh... (no sé cómo decirlo), Petit Tabaris, 2011

Cada personaje está construido perfectamente, con sus personalidades, tics y muletillas bien diferenciadas. Bossio y Corán Oria también se desdoblan en personajes complementarios, siempre de espaldas y con otro tono de voz, sin perder efectividad escénica. Es destacable el tono que los tres intérpretes logran, evitando caer en lo melodramático y enfatizando el costado paródico e irónico de esas situaciones. Hacia el final de la obra, con esas acciones que modificaron la relación de estos tres jóvenes y con la voluntad de querer seguir viviendo la vida de otra manera, llegan a un estado emocional sincero y conmovedor.

Con Eh… (no sé cómo decirlo) aparece un formato de teatro musical diferente a los que predominan. Es un teatro que tiene su base en la palabra hablada, junto a la intensidad de las relaciones entre sus intérpretes, y que toma músicas preexistentes para identificar situaciones y personajes bien definidos. Leo Bossio, Seku Faillace y Diego Corán Oria logran una obra que introduce un pedazo de vida en el teatro musical, recreando los lazos más fuertes y emocionales que los seres humanos tenemos.

Luciano Marra de la Fuente
editor@tiempodemusica.com.ar
Junio 2011

__________
 
Espacio de Opinión y Debate
Estuviste en esta obra, ¿cuál es tu opinión? ¿Coincidís con este artículo? ¿Qué te pareció? Dejanos tu punto de vista en nuestro blog. Hagamos de
Tiempo de Música un espacio para debatir.

 
Publicado el 17/06/2011
     
WebMind, Soluciones Web Contacto © Copyright 2006/2014 | Todos los derechos reservados