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“La Cenerentola” en el Teatro Avenida : La alegría según Rossini
Juventus Lyrica presentó como final de temporada una muy disfrutable versión de una de las óperas bufas más populares de Rossini, con la destacada voz de Mariana Carnovali en el rol protagónico. Por Ernesto Castagnino
 

Lara Mauro (Tisbe), Sabrina Cirera (Clorinda) y Mariana Carnovali (Angelina)
en una escena del primer acto de La Cenerentola, Juventus Lyrica,
Teatro Avenida, 2010

LA CENERENTOLA, dramma giocoso en dos actos de Gioacchino Rossini. Función del jueves 28 de octubre de 2010 en el Teatro Avenida, organizada por Juventus Lyrica. Dirección musical: Carlos Calleja. Puesta en escena: Ana D’Anna. Escenografía: Daniel Feijoo. Vestuario: María Jaunarena. Coreografía: Igor Gopkalo. Iluminación: Ana D’Anna y Fernando Micucci. Diseño y proyección de imágenes: Christian Parsons. Elenco: Mariana Carnovali (Angelina), Sebastián Russo (Ramiro), Fernando Santiago (Don Magnífico), Fernando Grassi (Dandini), Sebastián Angulegui (Alidoro), Sabrina Cirera (Clorinda), Lara Mauro (Tisbe). Orquesta Académica de Buenos Aires. Coro Juventus Lyrica, director: Miguel Pesce.

La Cenerentola, ossia La bontà in trionfo es —luego de Il barbiere di Siviglia pero antes de L’italiana in Algeri— la ópera cómica más popular y representada de Gioacchino Rossini. Estrenada en Roma el 25 de enero de 1817, marca en cierta forma el ocaso de un género que a comienzos del siglo XIX ya se encontraba agotado pero que sin embargo daría algunas joyitas más como L’elisir d’amore (1832) o Don Pasquale (1843) de Gaetano Donizetti.

Rossini no era muy propenso a lo sobrenatural ni a lo mágico, por lo que el libreto de Jacopo Ferretti basado en el cuento tradicional de Charles Perrault, eliminó tanto al personaje del hada madrina, que transformó en un sabio filósofo que mueve los hilos de la historia, como la escena de la transformación en princesa que fue directamente omitida. Tampoco aparece en la versión rossiniana la madrastra malvada pero eso se debe seguramente a la necesidad de equilibrar las voces femeninas y masculinas, por lo cual en su lugar tenemos al padrastro, que cubre el indispensable rol de bajo bufo.

Fernando Santiago (Don Magnífico), Fernando Grassi (Dandini), Sabrina Cirera (Clorinda) y Lara Mauro (Tisbe), junto al coro, en la escena final del primer acto de La Cenerentola, Juventus Lyrica, Teatro Avenida, 2010

Musicalmente es una obra muy inspirada. Posee escenas de conjunto de gran efecto, en las que el compositor usa magistralmente la superposición de onomatopeyas o el staccato como recursos cómicos para expresar la confusión o la sorpresa de los personajes, quienes van sumando sus voces en un crescendo que corona grandiosamente los finales de escena o de actos. El rol principal es, como el de Rosina en Il barbiere di Siviglia y el de Isabella en L'italiana in Algeri, para lo que se suele llamar contralto musico, o sea una mezzosoprano con capacidad de coloratura (agilidades y ornamentaciones vocales). Lo curioso es que en este caso y contra todas las formas establecidas, Rossini ubicó la pieza de lucimiento de la protagonista “Non più mesta” (Nunca más triste) no al comienzo sino al final de la obra.

La puesta en escena de Ana D’Anna incluyó los elementos mágicos omitidos por el compositor logrando una puesta ideal para el público infantil o juvenil. Destellos de luces, el zapallo devenido en carroza, artistas aéreos o con zancos y hasta dos niñas con movimientos de ratoncitos, conformaron un mundo de fantasía de gran frescura. El diseño de escenografía de Daniel Feijoo recreó las imágenes clásicas del cuento con la infaltable chimenea dominando la escena. Muy bueno el vestuario de María Jaunarena, marcando bien la diferencia entre la sobriedad de los personajes nobles y el grotesco de los personajes bufos. La caracterización y el maquillaje merecen una especial mención por el trabajo realizado en los personajes de Don Magnifico y las hermanastras.

La mezzosoprano Mariana Carnovali posee medios suficientes para hacer frente al rol de Angelina, con una voz de amplio registro y centro poderoso. Carnovali desgranó con prolijidad todas las agilidades en buen estilo belcantista y en el aria final se lanzó con arrojo a las vertiginosas escalas, coronando una prestación vocal magnífica. A diferencia de sus compañeras Rosina o Isabella, el personaje de Angelina es bastante unidimensional, no tiene la picardía de aquellas, pero hubiera ganado en matices si Carnovali hubiera logrado expresar la tristeza del comienzo, para que justamente ese “Non più mesta” (Nunca más triste) del final tuviera más sentido.

Fernando Grassi (Dandini) y Mariana Carnovali (Angelina) en el segundo
acto de La Cenerentola, Juventus Lyrica, Teatro Avenida, 2010

El rol del príncipe Ramiro estuvo a cargo de Sebastián Russo —quien remplazó a Iván Maier por razones no informadas— con un resultado aceptable. El de Ramiro es un personaje para tenor lírico-ligero y además de un aria con varios agudos expuestos, debe hacer frente también a importante coloratura. Russo posee un registro adecuado, timbre juvenil y pudo con la tesitura aguda del rol pero una voz de mayor cuerpo y potencia hubiera sido deseable.

Entre las voces graves se destacó la del barítono Fernando Grassi como Dandini, el mayordomo devenido príncipe para engañar a las frívolas hermanastras. Grassi realizó un trabajo excelente desde el punto de vista actoral y muy bueno en lo vocal, destacándose su impecable fraseo, sus brillantes notas agudas y su clara articulación. Resultados menos parejos obtuvo Fernando Santiago con el rol de Don Magnifico para bajo bufo, ya que si bien su actuación fue seguramente la mejor, el aspecto vocal quedó en segundo plano y su aria “Sia qualunque delle figlie” resultó deslucida. Sebastián Angulegui aportó el tono severo y hondo del filósofo Alidoro, con buenos resultados.

Finalmente las hermanastras Clorinda y Tisbe tuvieron en Sabrina Cirera y Lara Mauro dos intérpretes ideales, desenfadadas y con buena presencia en los conjuntos. Más allá de algunos desniveles, el equipo vocal mostró una interesante cohesión en los concertantes, disfrutando verdaderamente y arrastrando al público en el alegre vértigo rossiniano.

Mariana Carnovali (Angelina), Sebastián Russo (Ramiro), Lara Mauro (Tisbe) y Sabrina Cirera (Clorinda) en el segundo acto de La Cenerentola, Juventus Lyrica, Teatro Avenida, 2010

La prestación de la Orquesta Académica de Buenos Aires con la dirección de Carlos Calleja —quien remplazaba a Antonio María Russo por razones de fuerza mayor, según fue comunicado— no cumplió con las expectativas: la vivacidad de la música rossiniana se hizo presente pocas veces. El Coro Juventus Lyrica en su versión masculina tuvo una actuación acertada y buen aporte en la comicidad como se pudo ver en la escena “Noi, Don Magnifico”.

En síntesis, una buena versión que permitió revivir el espíritu del bufo italiano. Afortunadamente la alegría que se transmitía desde el escenario y fundamentalmente la excelente prestación vocal de la protagonista, lograron hacernos olvidar de un desempeño orquestal poco acertado.

Ernesto Castagnino
ecastagnino@tiempodemusica.com.ar
Noviembre 2010


Imágenes gentileza Juventus Lyrica / Fotografías de Liliana Morsia
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Espacio de Opinión y Debate
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Publicado el 02/11/2010
     
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