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“Carmen” en el Hollywood Bowl : Como anillo al dedo
Gustavo Dudamel encontró en la ópera de Bizet un excelente medio para expresar su inquieto carácter y temperamento, junto a la Filarmónica de Los Ángeles y un certero elenco de cantantes. Por Ramón Jacques (corresponsal en Estados Unidos)
 

Gustavo Dudamel, dirigiendo Carmen, Hollywood Bowl de Los Ángeles, 2010

CARMEN, opéra-comique en cuatro actos de Georges Bizet. Presentación en versión de concierto el domingo 1º de agosto de 2010 en el Hollywood Bowl de Los Ángeles, California. Dirección musical: Gustavo Dudamel. Elenco: Natasch Petrinsky (Carmen), Younghoon Lee (Don José), Alexia Voulgaridou (Micaela), Kyle Ketelsen (Escamillo), François Lis (Zúñiga), Mathias Hausmann (Morales), Mariana Ortiz (Frasquita), Jennifer Holloway (Mercedes), José Adán Pérez (Dancairo), Hak Soo Kim (Remendado). Orquesta Filarmónica de Los Ángeles. Los Angeles Master Chorale. Coro de Niños de Los Angeles. Director de coro: Grant Gershon.

La conducción musical de óperas comienza a aparecer de manera más frecuente en la ajustada agenda de conciertos sinfónicos del director musical venezolano Gustavo Dudamel. Sus escasas apariciones dirigiendo obras líricas se limitaban a unas cuantas producciones en la Scala de Milán —Don Giovanni de Mozart y La bohème de Puccini— y en la Ópera de Berlín —L’elisir d’amore de Donizetti y nuevamente Don Giovanni—, hasta que a mediados del año pasado, al frente de su Orquesta Sinfónica de la Juventud de Venezolana “Simón Bolívar”, descubrió la ópera Carmen de Bizet en Caracas, donde también a mediados de julio pasado condujo su primera Traviata de Verdi.

Todo parece indicar que en la apasionante música de esta conocida opéra-comique, cargada de ritmos y acentos españoles plasmados en su exuberante orquestación, Dudamel encontró una obra afín a su temperamento e inquieto carácter. Además de ser la que marcará su retorno al máximo escenario milanés en noviembre próximo, Carmen es la obra que personalmente eligió para realizar su debut operístico estadounidense al frente de otra de sus orquestas, la Filarmónica de Los Ángeles, agrupación de la cual es titular desde el año pasado.

La ópera —que se ejecutó en forma de concierto y en la versión de 1875 de Ernest Guirard, quien sustituyó los diálogos hablados por recitativos cantados— formó parte de la temporada de verano que la Filarmónica de Los Ángeles ofrece en el antiguo anfiteatro Hollywood Bowl, mismo recinto en el que Dudamel tuvo su debut sinfónico estadounidense hace cinco años, dirigiendo la misma orquesta.

Con su contagiosa energía, Gustavo Dudamel ofreció una sobresaliente y penetrante lectura, extrayendo de la orquesta brillantes matices de colores y momentos de admirable lucidez musical, con un sonido compacto y homogéneo, de adecuados tiempos y dinámicas. Su dirección no está basada sólo en la fuerza y el ímpetu de su batuta, sino que sabe conducir a la orquesta por los pasajes más tenues y sutiles con eficacia.  Además, su presencia en el podio se convirtió en la de un regista, porque constantemente gesticuló, respiró y fraseó con los cantantes.

Natascha Petrinsky (Carmen) y Gustavo Dudamel, junto a la Orquesta
Filarmónica de Los Ángeles, intepretando Carmen, Hollywood Bowl, 2010

El papel de Carmen fue interpretado de manera espléndida por la mezzosoprano Natascha Petrinsky, quien, por su apariencia y comportamiento sobre la escena, irradió sensualidad y gallardía. Su amplia y seductora voz es de una grata coloración oscura, mientras su canto es elegante y claro, y su emisión fue técnicamente impecable. Notable fue el desempeño de la soprano griega Alexia Voulgaridou, quien interpretó el papel de Micaela con su flexible voz de tono cristalino y facilidad para emitir notas agudas.

El bajo estadounidense Kyle Ketelsen dio relieve y autoridad al torero Escamillo, con su generoso y profuso instrumento y su segura musicalidad. El tenor coreano Yonghoon Lee fue un irregular Don José, ya que, si bien exhibió una robusta voz de interesante timbre al inicio del concierto, su interpretación fue mecánica, por tratarse de una voz técnicamente bien trabajada pero inexpresiva, que fue perdiendo en peso y en proyección.

El resto del elenco ofreció convincentes y dignas intervenciones individuales, por el buen nivel de los cantantes que se eligió para interpretar los papeles menores de la opera. Así, se pudo escuchar al bajo François Lis en el papel de Zúñiga; al barítono Mathias Hausmann como Morales;  y a la mezzosoprano Jennifer Holloway como Mercedes. El papel de Frasquita fue interpretado por la soprano venezolana Mariana Ortiz y el de Dancairo por el prometedor barítono mexicano José Adán Pérez, ambos de buen rendimiento.

Finalmente, cabe mencionar el valioso y meritorio aporte al concierto de la participación del Los Angeles Master Chorale, coro muy cercano a la orquesta californiana, con la que comparte la misma sala de conciertos.

Ramón Jacques
Estados Unidos, agosto 2010

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Publicado el 16/08/2010
     
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