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“Don Giovanni” en el Teatro Colón : Equilibrado y marmóreo
La nueva producción de la obra maestra de Wolfgang Amadeus Mozart no resultó una experiencia excitante, sino apenas interesante. Por Ernesto Castagnino
 

John Tessier (Don Ottavio), Norah Amsellem (Donna Anna) y Ernesto Morillo Hoyt (Il Comendatore) en el cuadro inicial de Don Giovanni, Teatro Colón, 2010

DON GIOVANNI, dramma giocoso en dos actos de Wolfgang Amadeus Mozart. Función del domingo 18 de julio de 2010 en el Teatro Colón. Nueva presentación escénica. Dirección musical: John Neschling. Director de escena: Michael Hampe. Escenografía: Germán Droghetti y Michael Hampe. Vestuario: Germán Droghetti. Iluminación: Ramón López. Elenco: Nicola Ulivieri (Don Giovanni), Norah Amsellem (Donna Anna), John Tessier (Don Ottavio), Virginia Tola (Donna Elvira), Eduardo Chama (Leporello), Eliana Bayón (Zerlina), Fernando Radó (Masetto), Ernesto Morillo Hoyt (Il Comendatore). Orquesta y Coro Estables del Teatro Colón. Maestro preparador del coro: Marcelo Ayub.

Cada nueva producción del Don Giovanni mozartiano debiera ser —por algo es llamada “la ópera de óperas”— una experiencia apasionante. El material musical y teatral que Wolfgang Amadeus Mozart y su libretista Lorenzo Da Ponte nos ofrecen es de un alcance ilimitado, por lo que en cada nueva versión aún el experto seguirá descubriendo nuevas y desconocidas facetas y matices.

La estética impuesta por el régisseur alemán Michael Hampe, de larga y reconocida  trayectoria, se enmarcó dentro de una línea tradicional sin mayores sorpresas. Algo que no puede negársele al septuagenario régisseur es tener las ideas claras, y si bien la concepción global era sólida y compacta, también resultó rutinaria. El escenógrafo y vestuarista Germán Droghetti creó un marco de elementos arquitectónicos fijos polivalentes a los que se agregaban paneles, objetos o cortinados para indicar los cambios de escena.

El resultado fue interesante desde lo teatral ya que Hampe y Droghetti lograron agilizar de modo sorprendente los numerosos cambios de escena y transiciones que existen en esta obra con el simple desplazamiento de estructuras que aparecían y desparecían en cuestión de segundos. Ese marco visual de solemne y frío mármol gris careció, sin embargo, de intensidad y potencia visuales. Lo único que realmente desentonó con el planteo general de Hampe fue una proyección del universo estelar que apareció junto con la estatua del Commendatore. Una proyección de estética setentista que giraba en espiral como en la serie El túnel del tiempo, y que carecía de relación con todo lo que venía sucediendo visualmente, provocó más risa que el efecto sobrenatural buscado.

Nicola Ulivieri (Don Giovanni) y Eduardo Chama (Leporello)
en el primer acto de Don Giovanni, Teatro Colón, 2010

El bajo-barítono italiano Nicola Ulivieri realizó un excelente trabajo en el rol titular. Si bien no avasallador e irresistible, el Don Giovanni de Ulivieri fue sólido, elegantemente fraseado y bien actuado. Su importante voz se proyectó con buena técnica y estilo mozartiano. Aunque hubiera sido preferible un mayor contraste vocal entre Don Giovanni y su sirviente Leporello, este último tuvo en la voz de otro bajo-barítono, Eduardo Chama, un buen intérprete. Chama, que ha cantado Leporello en numerosas producciones, conoce el rol muy bien y eso se evidenció en la fluidez de sus recitativos y un “Madamina, il catalogo è questo” en el que la vivacidad mozartiana nunca se confundió con bufonerías vocales rossinianas.

El tenor canadiense John Tessier fue el encargado de dar vida a Don Ottavio —representante del Orden y la Razón así como su antagonista Don Giovanni representa el Caos y el Exceso— y los resultados fueron inmejorables. Tessier posee la vocalidad propia del tenor mozartiano, pureza de línea y estilo impecable, que le permitió dar vida a un flemático y aristócrata Ottavio. Lo único objetable fue su anglófona pronunciación del italiano. El joven campesino Masetto fue personificado por el bajo Fernando Radó, quien hace apenas dos meses asumía el rol protagónico de esta ópera en La Plata. Radó posee una voz bellamente timbrada pero por momentos se excedió en las demostraciones de rusticidad y virilidad del personaje transformando sus intervenciones en agresivos exabruptos en los que el cantante imponía su importante caudal vocal por encima de la matización. Completaba el elenco masculino el bajo venezolano Ernesto Morillo Hoyt que compuso un sobrenatural e imperativo Commendatore.

Virginia Tola (Donna Elvira) y Eduardo Chama (Leporello)
en el primer acto de Don Giovanni, Teatro Colón, 2010

Viginia Tola posee la voz necesaria para hacer frente a Donna Elvira, con timbre límpido y bella línea de canto, pero ello no alcanzó para hacer una convincente personificación del rol, con su cambiante ánimo y sus contradicciones. Tola le imprimió al personaje un ímpetu desbordante desde el comienzo, con bruscos ataques de ciertas notas y un fraseo por momentos demasiado verista que atentó contra la contención y el decoro que mantienen siempre los personajes nobles en las partituras mozartianas. Hubiera sido deseable también una mejor articulación del texto.

La soprano Norah Amsellem encarnó una Donna Anna más doliente que crispada, pero su buen trabajo actoral no se acompañó del mismo nivel en lo vocal. La voz de la soprano francesa, demasiado expuesta por la orquestación mozartiana, evidenció un vibrato pronunciado que afeaba la emisión de una voz que da mejores resultados en otro repertorio. Eliana Bayón posee el timbre juvenil y ligero para el rol de Zerlina en el que estuvo sólo correcta.

La Orquesta Estable tuvo momentos buenos y otros no tanto, acorralada por la dirección equilibrada pero más bien superficial de John Neschling, quien se limitó a pasar por arriba de una de las más geniales partituras jamás escritas y no logró en ningún momento elevarse por encima de la corrección. A pesar de la buena cohesión, no pudieron apreciarse en su plenitud las texturas de la orquestación mozartiana debido a una falta de claridad en la batuta. Las intervenciones del Coro Estable, aunque breves, tuvieron buen efecto.

Fernando Radó (Masetto), Nicola Ulivieri (Don Giovanni), Eliana Bayón (Zerlina) y, de espaldas, Eduardo Chama (Leporello), junto al Coro Estable, en el primer acto de Don Giovanni, Teatro Colón, 2010

En definitiva, poco de lo que sucedió alcanzó el nivel esperable de una producción del Teatro Colón. No llegaron a convencer ni las experimentadas pero demasiado serias y marmóreas visiones del régisseur y el director musical, ni un equipo vocal en el que sólo Ulivieri, Chama y Tessier poseían los medios necesarios para el canto mozartiano.

Ernesto Castagnino
ecastagnino@tiempodemusica.com.ar
Julio 2010


Imágenes gentileza Teatro Colón / Fotografías de Máximo Parpagnoli
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Espacio de Opinión y Debate
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Publicado el 21/07/2010
     
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