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“La Cenerentola” en México : Bel canto dinámico y colorido
La Ópera de Bellas Artes presentó la ópera bufa de Rossini en una interesante versión musical dirigida por el francés Sébastian Rouland y una colorida puesta en escena. Por Ramón Jacques (corresponsal en México)
 

Guadalupe Paz (Angelina) y Noé Colín (Don Magnifico) en el primer acto de
La Cenerentola, Compañía Nacional de Ópera de Bellas Artes, Teatro de las
Artes, México D. F., 2010

LA CENERENTOLA, dramma giocoso en dos actos de Gioacchino Rossini. Función del martes 15 de junio de 2010 en el Teatro de las Artes, Cenart de México D. F., organizada por la Compañía Nacional de Ópera de Bellas Artes. Dirección musical: Sébastian  Rouland. Dirección escénica: Juliana Faesler. Escenografía, vestuario e iluminación: Juliana Faesler y Moza Sancho. Elenco: Guadalupe Paz (Angelina), Hans Ever Mogollón (Don Ramiro), Josué Cerón (Dandini), Noé Colín (Don Magnifico), Luis Rodarte (Alidoro), Zaira Soria (Clorinda), Gabriel Thierry (Tisbe). Orquesta y Coro del Teatro de Bellas Artes. Director del coro: Maurizio Baldin.

El barroco y el bel canto han sido dos géneros habitualmente olvidados y relegados de las temporadas de la Opera de Bellas Artes, prueba de ello es que La Cenerentola de Rossini fue representada por esta compañía hace más de diez años, e Il barbiere di Siviglia, una de las óperas más populares de su compositor y una de las más conocidas de todo el repertorio operístico, ha sido escenificada en una sola ocasión durante ese mismo periodo de tiempo. Dicho lo anterior, sería imposible cuantificar, tanto en tiempo como en títulos, la deuda que la Compañía ha adquirido con el público operístico de México por haberlo privado de conocer y escuchar en vivo tantas joyas operísticas.

Con el reciente anuncio de que el Teatro de Bellas Artes no reabrirá sus puertas como se tenía previsto en septiembre próximo, la temporada 2010 continúa realizándose en sedes alternativas, como esta producción que se llevó a cabo en el Teatro de las Artes —del Centro Nacional de las Artes—, un moderno recinto que por sus dimensiones de espacio y atmósfera pareció ser adecuado para este repertorio.

Noé Colín (Don Magnifico), junto a Zaira Soria (Clorinda) y Gabriel Thierry
(Tisbe), en el segundo acto de La Cenerentola, Compañía Nacional de Ópera
de Bellas Artes, Teatro de las Artes, México D. F., 2010

Los aspectos artísticos-escénicos como el diseño de la escenografía, la iluminación y la dirección escénica fueron encomendadas a Juliana Faesler, que tan memorable labor realizó montando Jenufa de Leoš Janáček hace un par de años en el Teatro de Bellas Artes. En esta ocasión optó por contar la historia como un colorido cuento o un comic con el que intentó captar y conservar la diversión que emana de la historia: en un austero salón, en un jardín repleto de animales y en un barco en alta mar.

Como sucede frecuentemente cuando se representan estas óperas, se sobrecargó la actuación de solistas y coro con superflua comicidad, innecesaria si se considera que la trama y la música ya contienen un candor y una jocosidad propia. La escena contó además con la presencia de cuatro ratones en continuo movimiento que acompañaban en todo momento a Angelina —y que tal y cómo sucedió en la producción escénica del Liceu de Barcelona del grupo catalán Els Comediants que inspiró este recurso— aportó no más que distracción y desconcierto.

Musicalmente, la velada resultó ser ampliamente satisfactoria gracias al dinamismo y  entusiasmo que el francés Sébastian  Rouland le imprimió a su lectura, logrando extraer de la Orquesta de Bellas Artes una amplia gama de tonalidades orquestales presentes en la música de Rossini con convicción, uniformidad y balance entre todas las fuerzas artísticas. Un reconocimiento merece el bien trabajado y homogéneo Coro de Bellas Artes, que bajo la guía del italiano Maurizio Baldin, se convirtió en un protagonista más de la función.

Guadalupe Paz (Angelina) y Hans Ever Mogollón (Don Ramiro) en el primer
acto de La Cenerentola, Compañía Nacional de Ópera de Bellas Artes,
Teatro de las Artes, México D. F., 2010

El papel de Angelina fue interpretado por la debutante mezzosoprano Guadalupe Paz,  quien actuó con pasividad y  poca convicción, y cantó con un timbre de tonalidad oscura pero sonido áspero en la emisión y poca agilidad vocal en sus intervenciones. Por su parte, el tenor colombiano Hans Ever Mogollón mostró experiencia y solvencia interpretando al personaje de Don Ramiro, a quien prestó una voz clara en la emisión, muy flexible y elegante en el fraseo.  

Destacadas fueron las prestaciones del experimentado bajo bufo mexicano Noé Colin, quien personificó a Don Magnifico con la gracia y arrogancia necesarias, y plasmó en sus recitativos y arias vigor, vivacidad y una agradable línea de canto; y del barítono Josué Cerón quien dio vida a un simpático Dandini, impetuoso en su canto con voz segura y homogénea. Dignas y convincentes fueron las actuaciones del bajo-barítono Luis Rodarte como Alidoro, la soprano Zaira Soria como Clorinda y la mezzosoprano Gabriela Thierry como Tisbe.

Ramón Jacques
México, junio 2010


Fotografías gentileza Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA)
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Publicado el 14/07/2010
     
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