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“Los Maestros Cantores de Nüremberg” y “Eugenio Onegin” en Zurich : Contrastes románticos
La Opernhaus presentó una memorable versión de la comedia de Wagner, gracias a la dirección de Philippe Jordan, mientras que el drama de Tchaikovsky sufrió de una desangelada versión, más allá de destacadas actuaciones. Por Massimo Viazzo (corresponsal en Suiza)
 

Michael Volle (Sixtus Beckmesser) en Los Maestros
Cantores de Nüremberg
, Ópera de Zurich, 2010

LOS MAESTROS CANTORES DE NÜREMBERG (Die Meistersinger von Nürnberg), comedia en música de Richard Wagner. Función del sábado 1 de mayo de 2010 en la Opernhaus de Zurich. Dirección musical: Philippe Jordan. Dirección escénica: Nikolaus Lehnhoff. Escenografía: Roland Aeschlimann. Vestuario: Moidele Bickel y Amélie Haas. Iluminación: Jürgen Hoffmann. Coreografía: Denny Sayers. Elenco: Alfred Muff (Hans Sachs), Robert Dean Smith (Walther von Stolzing), Matti Salminen (Veit Pogner), Michael Volle (Sixtus Beckmesser), Peter Sonn (David), Edith Haller (Eva), Wiebke Lehmkuhl (Magdalene), Kresimir Strazanac (Konrad Nachtigall), Martin Zysset (Kunz Vogelsang), Cheyne Davidson (Fritz Kothner), Peter Straka (Balthasar Zorn), Andreas Winkler (Ulrich Eisinger), Boguslaw Bidzinski (Augustin Moser), Giuseppe Scorsin (Hermann Ortel), Andreas Hörl (Hans Schwarz), Reinhard Mayr (Hans Foltz), Tomasz Slawinski (Nachtwächter). Orquesta y Coro de la Ópera de Zurich.
EUGENIO ONEGUIN, ópera de Piotr Ilitch Tchaikovsky. Función del sábado 2 de mayo de 2010 en la Opernhaus de Zurich. Director musical: Vladimir Fedoseev. Dirección escénica: Grischa Asagaroff. Escenografía: Bernhard Kleber. Vestuario: Reinhard von der Thannen. Iluminación: Jürgen Hoffmann. Coreografía: Stefano Giannetti. Elenco: Petra Maria Schnitzer (Tatjana), Thomas Hampson (Eugen Onegin), Piotr Beczala (Lenskij), Anja Schlosser (Olga), Stefania Kaluza (Larina), Cornelia Kallisch (Filipjewna), Pavel Daniluk (Fürst Gremin), Boguslaw Bidzinski (Triquet), Valeriy Murga (Ein Hauptmann), Valeriy Murga (Saretzkij). Orquesta y Coro de la Ópera de Zurich. Coro y Orquesta de la Ópera de Zurich.

Estos Maestros Cantores serán recordados principalmente por la fulgurante dirección musical de Phillipe Jordan. Las dotes de Jordan, hijo del arte nativo de Zurich pero ahora residente en París, quizás no han podido captar la atención más allá de los Alpes. Sin pretender incomodar modelos ilustres —pero el de Karajan de 1951 se hizo presente en más de una ocasión en esta velada en Opernhaus—, la lectura del talentoso director suizo se basó en la inexhausta brillantez, el cuidado de los empastes tímbricos, la acentuación siempre caligráfica de los leitmotiven y la centelleante exuberancia rítmica.

Ya desde los primeros movimientos de su batuta en el “Preludio”, quitando cada pesadez, con sentido de contagiosa energía, de joy de vivre  y de urgencia comunicativa, electrizó la atmósfera y recorrió los temas wagnerianos con naturaleza y coherencia en un caleidoscópico y remolino de colores.

Thomas Hampson, protagonista de Eugenio Oneguin, Ópera de Zurich, 2010

Justo eso fue lo que estuvo ausente, un día después, en la letárgica y destejida concertación de Vladimir Fedoseev, en un Eugenio Oneguin que pareció un poco inconcluso también desde el plano visual. El hecho de que también la “escena de la carta” haya sido soporífera se debió a que justamente algunas cosas no cuadraron, como la falta de ritmo teatral, algunos desfases entre el foso y el escenario, y la carencia evidente de profundidad psicológica. Quizás un fraseo más abigarrado y una tímbrica más seductora no hubiera comprometido una función que sumando sus partes resultó ser poco brillante.

Sólo Thomas Hampson logró compensar en parte con sus indudables dotes actorales y sus actuales límites vocales —emisión leñosa y fatigosos agudos. Petra Maria Schnitzer, quien debutaba el papel de Tatiana, estuvo sólo correcta, pero superada por el óptimo Lenski, ardiente y exaltado, de Piotr Beczala, que ofreció agudos timbrados al grado de cantar siempre a flor de labio y con buena proyección vocal. Una verdadera joya fue la recuperación, al límite de lo audible del aria “Kuda, kuda, kuda vi udalilis”.

Alfred Muff (Hans Sachs) en una escena de Los Maestros Cantores
de Nüremberg
, Ópera de Zurich, 2010

Pero volviendo a los Maestros, fue para destacar la prestación de Michael Volle, cuya cálida y comunicativa vocalidad le permitió confeccionar el retrato de un Beckmesser simpático y alborotador, pero siempre como un exquisito liederista. Robert Dean Smith tuvo una prestación que fue en crescendo, aunque por momentos estuvo un poco a la defensiva. Alfred Muff fue un Sachs bastante sobresaliente aunque monótono, mientras que Edith Haller fue una Eva un poco matrona que incurrió en una fastidiosa rigidez y Matti Salminen, un sólido y probado Pogner, completando un elenco que si bien no fue extraordinario, fue bastante creíble sobre escena.

El espectáculo firmado por Nikolaus Lehnhoff obtuvo altura en el segundo acto donde unas luces diáfanas y un espacio vacío, delimitado al fondo por unas escaleras y en la parte alta por una esfera grande y brillante, nos introdujo sutilmente en la encantada noche wagneriana.

Massimo Viazzo
Suiza, junio 2010


Imágenes gentileza Ópera de Zurich / Fotografías de Suzanne Schwiertz
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Publicado el 04/07/2010
     
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