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“Carmen” en México : Un Bizet extramuros
Mientras continúa la restauración del Palacio de Bellas Artes, la Compañía Nacional presentó en otra sede la célebre ópera con una puesta inspirada en Goya y una dirección musical poco brillante. Por Ramón Jacques (corresponsal en México)
 

Veronica Simeoni (Carmen), junto al Coro del Teatro de Bellas Artes,
en el primer acto de Carmen, Teatro de la Ciudad, México D. F., 2010

CARMEN, ópera en cuatro actos de Georges Bizet. Función realizada el domingo 9 de mayo de 2010 en el Teatro de la Ciudad, México D. F. organizada por la Compañía Nacional de Ópera del Instituto de Bellas Artes de México. Dirección musical: Ivan Anguelov. Dirección escénica y escenografía: José Antonio Morales. Coreografía: María Antonia. Iluminación: Rosa Blanes Rex y José Antonio Morales. Reparto: Veronica Simeoni (Carmen), Fernando de la Mora (Don José), Rubén Amoretti (Escamillo), Enivia Mendoza (Micaela), Martín Luna (Dancairo), Antonio Duque (Remendado), Margarita Botello (Mercedes), Belinda González (Frasquita), Edgar Gil (Zúñiga), Roberto Aznar (Morales), Pablo Miguel Munguía (Lillas Pastia). Orquesta y Coro del Teatro de Bellas Artes. Director del coro: Xavier Ribes. Coro de Niños “Schola Cantorum”, dirección: Xavier Rives. Cuadro de Danza del Club España.

La Ópera de Bellas Artes, la compañía nacional lírica de México, ofreció la reposición de Carmen, la célebre opéra comique de Georges Bizet, pero no en la versión original que contiene diálogos sino en la versión con recitativos cantados, que fue introducida por Ernest Guirard para el estreno de la obra en Viena en 1875. Esta  adaptación fue hecha con el objetivo de hacer que la ópera tuviera mayor aceptación en el extranjero, y es la manera como se representa con mayor frecuencia en la actualidad.

La Compañía de Ópera mexicana ha pasado por dos años de inestabilidad y complicaciones en la conformación de sus temporadas, debido en gran medida al cierre por remodelaciones del Palacio de Bellas Artes, el teatro lírico más importante del país, cuya reapertura esta prevista para septiembre de este año. Tal parecería que el cierre para la remodelación de teatros líricos se ha convertido en una actividad de moda en las principales capitales de nuestro continente si se considera que el Teatro Colón de Buenos Aires, el Municipal de Río de Janeiro y el Municipal de San Pablo en Brasil, el Colón de Bogota en Colombia, el Segura de Lima Perú y el Municipal de Santiago —a causa del terremoto—, todos permanecen cerrados y en cada caso con diversas fechas previstas para su correspondiente reapertura.
 
El Palacio de Bellas Artes es un ecléctico edificio que mezcla los estilos art nouveau y art déco, y que fue construido en mármol blanco, cuyo proyecto de construcción estuvo a cargo del arquitecto italiano Adamo Boari. Como todo teatro lírico del mundo, su historia está repleta de funciones memorables, otras no tanto, y una interminable cantidad de anécdotas y recuerdos, de los cuales se podrían resaltar dos: la primera,  Placido Domingo —uno de los cantantes más importantes de la historia de la ópera— nació y creció artísticamente aquí, y la segunda, que sobre su escenario la célebre Maria Callas intercaló un célebre Mi bemol en el final del segundo acto de Aida para provocar al tenor Kurt Baum, y de la cual existe una grabación.

Enivia Mendoza (Micaela) y Fernando de la Mora (Don José) en el
primer acto de Carmen, Teatro de la Ciudad, México D. F., 2010

La función que nos ocupa se llevó a cabo de manera satisfactoria en el antiguo Teatro de la Ciudad, un teatro de dimensiones mas reducidas respecto al Teatro de Bellas Artes, y se hizo con una antigua y austera, pero remozada producción escénica ideada y regida por José Antonio Morales, quien se inspiró en las pinturas y los rojos incandescentes representados en los cuadros de Goya. Con pocos elementos en escena, correctos vestuarios, una brillante iluminación y la incorporación de una procesión religiosa al inicio del primer acto, y un acto de flamenco con verdaderos cantaores y bailadores en el inicio del segundo acto, mezcló fantasía con un toque de realismo, en una puesta apegada a la historia.

El papel de Carmen fue encomendado a la mezzosoprano italiana Veronica Simeoni, quien interpretó a la gitana con entusiasmo y cantó con frescura  vocal y suavidad, con un sonido siempre timbrado, colorido y de gran homogeneidad. El tenor mexicano Fernando de la Mora creó un expresivo Don José de estilo fuerte y heroico, con su voz de timbre penetrante, y estuvo preciso en la caracterización escénica.

Rubén Amoretti (Escamillo), junto al Coro del Teatro de Bellas Artes,
en el segundo acto de Carmen, Teatro de la Ciudad, México D. F., 2010

A su vez, el bajo-barítono español Rubén Amoretti actuó con buen porte  y la arrogancia requerida del personaje de Escamillo, al que cantó con profundos medios vocales. La soprano Enivia Mendoza creó una vivaz Micaela, muy participativa en escena y que agradó por su  timbre y buena forma vocal. El resto de los personajes del elenco, y el coro cumplieron cabalmente en cada una de sus intervenciones.

La dirección, al frente de la Orquesta del Teatro de Bellas Artes, fue confiada al director búlgaro Ivan Anguelov quien logró conducir la maquina bizetiana con profesionalidad pero sin particular brillantez, y por momentos con un sonido y  una elección de tiempos aletargados.

Ramón Jacques
México, mayo 2010


Imágenes gentileza Teatro de la Ciudad, Cultura D. F. / Fotografías de Alejandro Amezcua
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Espacio de Opinión y Debate
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Publicado el 25/05/2010
     
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