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“Desde la casa de los muertos” en Milán : Janáček compone, Chéreau humaniza
La última ópera del checo Léos Janáček, basada en la novela de Dostoievski, tuvo una sobresaliente realización en la Scala, gracias a la dirección musical de Esa-Pekka Salonen, la puesta en escena de Patrice Chéreau y un compacto elenco. Por Massimo Viazzo (corresponsal en Italia)
 

Escena final del primer acto de Desde la casa de los muertos,
Teatro alla Scala de Milán, 2010 

DESDE LA CASA DE LOS MUERTOS (Z mrtvého domu), ópera de Leoš Janáček. Función del sábado 13 de marzo del 2010 en el Teatro alla Scala de Milán, Italia. Dirección musical: Esa-Pekka Salonen. Dirección escénica: Patrice Chéreau. Escenografía: Richard Peduzzi. Vestuario: Caroline De Vivaise. Iluminación: Bertrand Couderc. Director de coro: Bruno Casoni. Reparto: Willard White (Alexandr Gorjančikov), Erik Stoklossa (Aljeja), Stefan Margita (Filka Morozov), John Mark Ainsley (Skuratov), Peter Mattei (Šiškov), Peter Straka (viejo prisionero), Vladimir Chmelo (joven prisionero) y otros. Orquesta y Coro del Teatro alla Scala de Milán.

La visión del mundo de los campos de prisioneros de Patrice Chéreau es muy humana. En este espectáculo —creado hace dos años y medio en Aix-en-Provence y coproducido, entre otros, por el teatro milanés—, el director francés realizó una obra maestra de intensidad psicológica fuera de lo común, logrando que un trabajo sustancialmente sin trama fuera fascinante.

Toda la ambientación fue atemporal: las altas y suspendidas paredes —un recurso típico de la estética de Richard Peduzzi, colaborador habitual de Chéreau— delimitaron un espacio escénico que nunca fue invasivo. Tres momentos memorables de esta producción serían la lluvia de desechos —nunca tan actual— con la que se dio paso del primero al segundo acto; la muy eficaz pantomima del segundo acto que fue alienada y melancólica; y el águila de madera, que después de estar sostenida a la fuerza se liberó con un vuelo catártico al final de la ópera.

Pantomima del segundo acto de Desde la casa de los muertos,
Teatro alla Scala de Milán, 2010 

Desde la casa de los muertos cuenta una serie de eventos ligados al pasado de los prisioneros, basados en la mecánica repetitiva de los gestos cotidianos de la vida de un campo de concentración, unidos entre sí por un delgado hilo conductor y cristalizados en tres magníficos monólogos, uno por acto, que fueron verdaderos micro-dramas de enérgica sustancia musical. Toda la obra fue dominada por una interminable conmoción de franco vigor, y por una fuerza expresiva y devoradora.

El director Esa-Pekka Salonen mostró una vitalidad rítmica mantenida tenazmente desde los primeros compases, un control casi infalible de los empastes tímbricos y un incontenible paso teatral. En su debut al frente de una producción en el máximo teatro milanés, el finlandés prefirió un discurso ajustado sin descuidar las dinámicas ni tampoco la búsqueda de la eufonía: todo sonó afilado, cortante y agresivo, pero nunca malvado en una ejecución más animada y con más claroscuros respecto a la original y cartesiana realizada por Pierre Boulez en 2007.

Escena final del tercer acto de Desde la casa de los muertos,
Teatro alla Scala de Milán, 2010 
 

Y como nunca, en la última obra maestra de Leóš Janáček, el trabajo en equipo rinde frutos. No fue sólo mérito de Chéreau que las representaciones de los carcelarios hayan quedado impresos en la memoria, sino también de la formidable conexión con el drama que tuvo el elenco vocal. Por ello, no se puede olvidar la demencia de Skuratov del sobrexcitado John Mark Ainsley, la muy amarga perturbación y agresividad del Filka de Stefan Margita y la gallardía del Šiškov de Peter Mattei, quien además exhibió un seductor y suave canto.

Tampoco se debe perder de vista la nobleza del Gorjančikov del elegante Willard White ni la inocencia de Aljeja de Eric Stoklossa, quien estuvo verdaderamente conmovedor en su actuación. Se debe destacar también el muy compacto y deslumbrante desempeño, muy seguro en los timbres, del Coro del Teatro alla Scala. En suma, el espectáculo resultó un éxito.

Massimo Viazzo
Italia, marzo 2010


Imágenes gentileza Teatro alla Scala, Milán / Fotografías de Ros Ribas
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Publicado el 30/03/2010
     
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