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2010, la odisea operística del Bicentenario
Un recorrido por las óperas programadas por los teatros oficiales y las compañías independientes para esta temporada muestra la creciente polarización de los espacios según los repertorios. Por Luciano Marra de la Fuente
 

Detalle de la sala del Teatro Colón, antes de su restauración / Fotografía
de Arnaldo Colombaroli, Departamento Fotofilmación del Teatro Colón

Comenzó marzo y es el momento perfecto para cualquier amante del género operístico de tener en sus manos toda la programación junta que este año nos depara. Esto significa armar un mapa de relaciones —muchas veces de manera consciente, otras no tanto—, en el cual las obras programadas por los teatros oficiales y las compañías de ópera independientes dialogan entre sí, generándonos expectativas o no, e invitándonos a la reflexión.

Hace unos diez años aproximadamente la hegemonía de los teatros oficiales —el Teatro Colón de Buenos Aires, el Teatro Argentino de La Plata y, en menor medida, el Roma de Avellaneda, El Círculo de Rosario y el Libertador San Martín de Córdoba— se empezó a disputar con las compañías independientes que tomaron como base al legendario templo de la zarzuela, el Teatro Avenida de la Avenida de Mayo. Hoy en día, algunos de esos proyectos han ganado continuidad, generando su propia identidad —muy disímiles entre sí— y afianzándose en el público de tal manera que llegaron a adoptar el sistema tradicional de abonos, propios de los teatros oficiales o de los ciclos de conciertos privados.

I. Una historia de títulos

Detalle del plafón del Teatro Avenida / Fotografía Tiempo de Música

La temporada 2010 consta de alrededor de treinta títulos, que van desde el barroco hasta nuestros días. Para los amantes de la música antigua, habrá dos obras de Handel: la fundamental Giulio Cesare (1724) en el Teatro Argentino de La Plata y Serse (1738) en el Avenida para Buenos Aires Lírica (BAL), ambas ausentes muchas décadas en los teatros oficiales —la primera se dió en 1968 y la segunda en 1971 en el Colón. También está por confirmarse la ópera con la cual la Compañía de las Luces, dirigida por Marcelo Birman, se presentará este año en el Museo de Arte Decorativo y el Templo Amijai.

Serán de la partida tres óperas mozartianas, bien conocidas por el público porteño: dos producciones de La flauta mágica (1791) para Fundamús y Teatro El Círculo, dos producciones oficiales de Don Giovanni en el Teatro Colón y el Teatro Argentino de La Plata, y la primera versión historicista en nuestro país de Così fan tutte para Juventus Lyrica (JL). Volverá Fidelio, la única aproximación al género lírico de Ludwig van Beethoven, para la apertura de BAL.

El bel canto italiano estará representado por tres óperas: la reposición luego de 19 años de Belisario (1836) de Gaetano Donizetti en BAL, Norma (1831) de Vicenzo Bellini y La Cenerentola (1817) de Gioacchino Rossini, ambas en JL. Giuseppe Verdi tendrá otras tres: Rigoletto (1851) en La Plata; dos Aida (1871), una versión de concierto por la Scala en el Teatro Colón y una presentación escénica por el Teatro El Círculo de Rosario; y dos producciones porteñas de su última obra, Falstaff (1893), en la finalización del año del Colón y de Buenos Aires Lírica. El repertorio romántico francés nuevamente será exclusivo de teatros oficiales: Faust (1859) de Charles Gounod en el Argentino y Manon (1884) de Jules Massenet en el Colón.

Tres dramas puccinianos sonarán este año: Manon Lescaut (1893) por JL, La bohème (1896) en la reapertura del Teatro Colón y Madama Butterfly (1904) por BAL. Contemporáneo a Puccini, es bienvenida la reposición de Francesca da Rimini (1914) de Ricardo Zandonai, luego de su exhumación a fines de los noventas en La Plata y en 2000 en el Colón.

La Sala Alberto Ginastera del Teatro Argentino
de La Plata / Fotografía de Genitti

También habrá cuatro óperas de principio del siglo XX, enraízadas en el post-romanticismo de sus países de origen: los estrenos locales de Violanta (1916) y Una tragedia florentina (1917) de los austríacos Erich Wolfgang Korngold y Alexander von Zemlinsky, respectivamente; luego de 42 años de ausencia, Katia Kabanová (1921) del checo Léos Janacek; y la siempre polémica Lady Macbeth del distrito de Mtsensk (1934) de Dimitri Shostakovich, que abre la temporada del Teatro Argentino de La Plata. Este teatro, justamente, es el único que programó un título de compositor argentino: el estreno sudamericano de Ainadamar (2003/5) de Osvaldo Golijov, compositor platense residente en Estados Unidos.

 

II. Repeticiones y ausencias
III. Nuevas aventuras


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Publicado el 20/03/2010
     
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