Lunes 29 de Mayo de 2017
Una agenda
con toda la música


Lunes 29
Martes 30
Miércoles 31

Conferencias, cursos,
seminarios y talleres

Convocatorias y concursos
para hacer música

Buscador


FacebookTwitterBlogspot
 

“Rigoletto” en Milán : Sólo por Nucci
El segundo título de la temporada de la Scala tuvo como protagonista al barítono Leo Nucci, quien, más allá de su extensa carrera, demostró ser uno de los principales intérpretes del personaje verdiano. Por Massimo Viazzo (corresponsal en Italia)
 

Leo Nucci (Rigoletto) en el primer acto de
Rigoletto, Teatro alla Scala de Milán, 2010

RIGOLETTO, ópera en tres actos de Giuseppe Verdi. Función del domingo 31 de enero de 2010 en el Teatro alla Scala de Milán, Italia. Dirección musical: James Conlon. Director escénico: Gilbert Deflo. Escenografía: Ezio Frigerio. Vestuario: Franca Squarciapino. Elenco: Leo Nucci (Rigoletto), Stefano Secco (Duque de Mantua), Aleksandra Kurzak  (Gilda), Marco Spotti (Sparafucile), Mariana Pentcheva (Maddalena), Sofio Jenelidze (Giovanna), Ernesto Panariello (Monterone), Marco Camastra (Marullo), Luca Casalin (Matteo Borsa), Francesco Musinu (Conde de Ceprano), Nicoletta Zanini (Condesa), Filippo Polinelli (Ujier), Shi Young Jung (Paje). Orquesta y Coro del Teatro alla Scala de Milán. Director de coro: Bruno Casoni.

Fue Leo Nucci el verdadero triunfador de este Rigoletto “scaligero”. El barítono boloñés de sesenta y seis años, que ha hecho de este papel uno de sus caballitos de batalla a lo largo de su extensa carrera, se ha identificado una vez más con la pasión y la ternura, pero también con el cinismo y el deseo de venganza del bufón de la corte, mostrando consumada habilidad teatral y gran espíritu de sacrificio. Sí, porque Nucci no se reservó nada, y aunque pareció que su timbre se ha secado un poco, tuvo aún mucho que enseñar con su sentido del fraseo y la parola scenica. El público lo premió con una ovación después de su “Cortigiani, vil razza dannata” —que cantó con el corazón en la mano—, además de que el La bemol con el que concluye la cabaletta “Sì, vendetta, tremenda vendetta” sonó tan firme como una daga.

Como Gilda estuvo la joven polaca Aleksandra Kurzak, una soprano ligera de voz fresca, que aunque no siempre fue capaz de controlar los agudos, sí estuvo precisa desde el punto de vista interpretativo. Stefano Secco como el Duque de Mantua desplegó un timbre agradable, un acento convincente, pero su voz tendió a adelgazarse mucho en la región aguda, por lo que su interpretación de “Ella mi fu rapita” pareció desvanecerse. Estuvieron adecuados el Sparafucile de Marco Spotti y la Maddalena de Mariana Pentcheva —especialistas cada uno de sus papeles—, y retumbante y oscuro estuvo el Monterone de Ernesto Panariello.  En términos generales, los demás intérpretes fueron no más que funcionales.

El Teatro alla Scala de Milán repuso la clásica, sugestiva y bien rodada producción dirigida por Gilbert Deflo, con la suntuosa escenografía de Ezio Frigerio. Finalmente, en la dirección musical estuvo el americano James Conlon, quien no convenció en su labor de depuración de la partitura: es verdad que no se escucharon los tan vituperados “zum-pap-pà” —aquel ritmo de acompañamiento en tiempo de vals tan típico en Verdi—, pero también se debe extraer carne y sangre de la música del compositor. Su concertación fue poco incisiva —incluso se notaron algunos desfases rítmicos entre el foso y el escenario— y tampoco resultó ser muy envolvente.

Massimo Viazzo
Italia, febrero 2010

Imágen gentileza Teatro alla Scala / Fotografía de Marco Brescia
__________

Espacio de Opinión y Debate
Estuviste en esta ópera, ¿cuál es tu opinión? ¿Coincidís con este artículo? ¿Qué te pareció? Dejanos tu punto de vista en nuestro blog. Hagamos de
Tiempo de Música un espacio para debatir.

Compartir
 
Publicado el 04/02/2010
     
WebMind, Soluciones Web Contacto © Copyright 2006/2014 | Todos los derechos reservados