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La Kammerorchester Basel, dirigida por Kristjan Järvi, en Turín : Otra oportunidad…
Con esta orquesta suiza, el director estonio volvió a Turín —luego de una versión poco satisfactoria de “Tancredi” en el Regio— rectificando su desigual desempeño. Por Massimo Viazzo (corresponsal en Italia)
 

Kristjan Järvi dirige a la Kammerorchester Basel
en el Auditorio "Giovanni Agnelli" de Turín, 2010

KAMMERORCHESTER BASEL. Dirección: Kristjan Järvi. Solista: Steven Isserlis, violoncello. Concierto del lunes 26 de enero de 2010 en el Auditorio “Giovanni Agnelli” de Turín, Italia, organizado por la Asociación “Lingotto Musica”. Ravel: Le tombeau de Couperin. Schumann: Concierto para violoncello y orquesta, en La menor, op. 129. Debussy: Sarabande, transcripción para orquesta de Ravel. Moser: Sein und Meinen (primera audición italiana). Schumann: Obertura, Scherzo y Final, Op. 52

Kristjan Järvi volvió al lugar del delito. Me refiero naturalmente al Tancredi rossiniano, ópera puesta en escena en el principal recinto piamontés —el Teatro Regio de Turín— los días previos a la Navidad. Fue justamente la batuta del director estonio a la que se señaló como la principal culpable de una versión musical poco satisfactoria. La curiosidad de reescuchar a Järvi con una de sus orquestas, interpretando un repertorio sinfónico más apropiado a sus propios medios, despertó cierto interés.

Señalo inmediatamente que tampoco en esta ocasión las cosas funcionaron  a la perfección, como al final de la primera obra, la versión orquestal de Le Tombeau de Couperin de Maurice Ravel. Una predilección para el divisionismo tímbrico, una cierta brillantez y fluidez en el fondo, no parecieron suficientes para dejar una impronta verdaderamente personal en una visión general, completa y superficial, que resultó como poner frecuentemente el pie en el acelerador del virtuosismo —encima de todo, puso en dificultades en más de una ocasión a los solistas de la agrupación helvética.

En general estuvo poco interesado en el color, extremadamente mecánico en el ritmo —como en la “Forlane”, segunda parte de Le Tombeau de Couperin— y particularmente poco atraído por las categorías de lo dionisíaco y visionario de Schumann.

Steven Isserlis junto a la Kammerorchester Basel, dirigida
por Kristjan Järvi, en el Auditorio "Giovanni Agnelli" de Turín, 2010

A pesar de ser algo frio por naturaleza, Kristjan Järvi supo desenvolver con extrema lucidez la desmaterialización de colores de Sein und Meinen (Ser y pensar), obra que se ofrecía en primera audición en Italia y que fue compuesta por el músico suizo Roland Moser, inspirada en Parménides. Aquí, Järvi trabajó con cincel logrando equilibrar con transparencia las dinámicas de los “llenos” y los “vacíos”, en una labor incesante y eficaz en la calibración.

Los aplausos más convincentes de la noche los recibió el violoncellista Steven Isserlis, quien interpretó el Concierto en La menor de Robert Schumann de manera muy íntima, con una expresividad contenida, pero con claridad tímbrica en los pasajes técnicamente más complicados —el Sehr Lebhaft final, por ejemplo.

Massimo Viazzo
Italia, febrero 2010

Imágenes gentileza Asociación Lingotto Musica de Turín / Fotografías de Pasquale Juzzolino
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Publicado el 04/02/2010
     
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