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Cinco óperas y un oratorio en Zurich : Un paseo musical por Suiza
En la capital suiza, el 2009 cerró con “La creación” de Haydn y el año nuevo fue recibido con cinco producciones de ópera en la Opernhaus que fueron de Handel y Rossini a Verdi y Richard Strauss. Por Massimo Viazzo (corresponsal en Europa)
 

Tonhalle-Orchester Zürich / Foto de Priska Ketterer, gentilesa TOZ

LA CREACIÓN, oratorio de Franz Joseph Haydn. Concierto del jueves 31 de diciembre de 2009 en el Tonhalle de Zurich. Dirección musical: Sir Roger Norrington. Solistas: Lisa Larsson, soprano; Werner Güra, tenor; Florian Boesch, bajo. Tonhalle-Orchester Zürich. Schweizer Kammerchor, director: Fritz Näf.

En la ciudad de Zurich se pudieron apreciar un oratorio en el Tonhalle para la última noche de 2009, más cinco producciones de ópera en la Operhaus —tres nuevas y dos reposiciones— en los primeros días de 2010.

El 31 de diciembre de 2009 Sir Roger Norrington —un director que rara vez encontramos por estos lados— concertó La Creación de Haydn, al frente de la Tonhalle-Orchester Zurich, con un cierto racionalismo, privilegiando una articulación barroca y una prominente rítmica. El maestro inglés pareció poco interesado en perseguir una tensión narrativa continua o una sensación de espontaneidad, sino una muy construida que se asomaba por un lado y por otro.

En conjunto, se trató de una ejecución muy digna, que tuvo también su mérito en los cantantes Lisa Larsson, Werner Güra y Florian Boesch, todos ellos declamadores —aunque no de personalidad desbordante. Y como un mensaje de buen augurio por el fin de año podría parecer el alegre y ligero “und eine neue Welt”, restituido e interpretado asombrosamente por el muy bien preparado Schweizer Kammerchor.

Año nuevo, propuestas nuevas

 

Escena final del primer acto de Il barbiere di Siviglia,
Opernhaus de Zurich, 2010

IL BARBIERE DI SIVIGLIA de Gioacchino Rossini. Nueva producción escénica. Función del viernes 1º de enero de 2010 en la Opernhaus de Zurich. Dirección musical: Nello Santi. Dirección escénica: Cesare Lievi. Escenografía: Mario Botta. Vestuario: Marina Luxardo. Principales intérpretes: Massimo Cavalletti (Figaro), Serena Malfi (Rosina), Javier Camarena (Almaviva), Ruggero Raimondi (Basilio), Morgan Moody (Bartolo). Orquesta y Coro de la Ópera de Zurich.
IL CORSARO de Giuseppe Verdi. Nueva producción escénica. Función del viernes 1º de enero de 2010 en la Opernhaus de Zurich. Dirección musical: Eivind Gullberg Jensen. Dirección escénica: Damiano Michielett. Escenografía: Paolo Fantin. Vestuario: Carla Teti. Elenco: Carmen Giannattasio (Gulnara), Vittorio Grigolo (Corrado), Elena Moşuc (Medora), Renato Bruson (Seid), Giuseppe Scorsin (Giovanni). Orquesta y Coro de la Ópera de Zurich.

En la Opernhaus —a unos cien metros de la Tonhalle— 2010 comenzó con la nueva producción de Il barbiere di Siviglia firmada por Cesare Lievi, que fue divertida en ciertas partes, aunque la escenografía encuadrada en unos paralelepípedos colgantes y rotantes de Mario Botta pareció incluso rígida. Desde el punto de vista vocal fue anodino, sólo se puede destacar la prestación un tanto despareja del joven tenor mexicano Javier Camarena, un Conde Almaviva de timbre agradable, línea musical, agilidad no muy nítida y vocalmente todavía un poco insípido. Nello Santi se ocupó también de la realización (plúmbea) de los recitativos en el clavecín.

Para la nueva producción de Il corsaro, Damiano Michieletto creó un espectáculo de fuerte sugestión visual, en el que la presencia del mar no fue tan sólo evocada, sino que inundó el escenario de agua, disponiendo de un ambiente delimitado por paredes reflejantes. El joven régisseur veneciano presentó a los personajes, vagando desde que se levantó el telón, totalmente inmersos en el elemento marino: Corrado sobre un cadáver que llamó su estudio —con escritorios inclinados y sillas volteadas de cabeza— y Medora recostada sobre la cama matrimonial, siendo náufragos de ellos mismos en su ilusoria y mutua búsqueda. Juegos de espejos, luces, agua y fuego —memorable fue la realización del incendio provocado por Corrado en el harén del Seid al final del segundo acto— quedaron grabados aún más que los recitativos, que fueron por cierto muy bien cuidados.

Vittorio Grigolo (Corrado) en una escena
de Il corsaro, Opernhaus de Zurich, 2010

En lo vocal se destacaron los dos protagonistas, Vittorio Grigolo y Carmen Giannattasio, entregados y seguros. Aunque alguna falta de homogeneidad en la emisión comprometió en parte la “tetre immagini” de Elena Moşuc, su prestación, sin embargo, fue creciendo hacia el final de la opera. A Renato Bruson no le ha bastado el indudable carisma escénico (aunque su Seid/Banchiere difundió claros reflejos germontianos) para sostener un medio vocal que ya no suena tan fresco.


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Publicado el 27/01/2010
     
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