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“El rapto en el serrallo” en el Teatro Coliseo : Mozart en Medio Oriente o la domesticación de lo exótico
Con un respetuoso y prolijo trabajo de las direcciones musical y escénica, el Teatro Colón presentó este “singspiel” de Mozart que contó, sin embargo, con un discreto equipo vocal. Por Ernesto Castagnino
 

Una escena del primer acto de El rapto en el serrallo,
el Teatro Colón en el Teatro Coliseo, 2009

EL RAPTO EN EL SERRALLO, singspiel en tres actos de Wolfgang Amadeus Mozart. Función del miércoles 30 de septiembre de 2009 en el Teatro Coliseo, organizada por el Teatro Colón. Dirección musical: Jonas Alber. Puesta escénica, escenografía, vestuario e iluminación: Willy Landin. Reparto: Katarzyna Dondalska (Konstanze), Natasha Tupin (Blonde), Todd Wilander (Belmonte), Kevin Burdette (Osmín), Carlos Natale (Pedrillo), Raúl Neumann (Selim), Gabriela Ceaglio, Mariela Barzola, Hernán Sánchez Arteaga y Román Modzelewski (Jenízaros). Coro y Orquesta Estables del Teatro Colón. Preparador del coro: Marcelo Ayub.

El sinsgpiel es un género alemán en el que Mozart se aventuró en más de una ocasión (El empresario teatral, La flauta mágica) y constituye la base sobre la que se buscaba cimentar un teatro nacional germano. Su característica más notable es la presencia de diálogos hablados en lugar de recitativos, lo cual permitía al público seguir la trama sin dificultad. El rapto en el serrallo posee otra característica distintiva y es que se trata de una ópera “de rescate”, como Fidelio de Beethoven o Lodoïska de Cherubini, en la cual el desarrollo dramático se basa en la liberación heroica del amado o la amada de su cautiverio. Finalmente, en esta ópera aparece el exotismo del mundo turco, un tópico muy frecuentado por músicos de la época. Haydn y Gluck también gustaban de incorporar elementos exóticos en sus composiciones, inspirados en las marchas de los jenízaros con su inconfundible percusión (platillos, triángulo, tambor y flauta piccolo). Esto dio lugar a la denominación alla turca con que se identificaban estas piezas musicales.

La trama de El rapto en el serrallo, estrenada con éxito en Viena en 1782, narra las vicisitudes del joven Belmonte en su intento de rescatar a su amada Konstanze, quien ha sido raptada junto a la doncella Blonde y su criado Pedrillo por el sultán Selim. Pese a la hostilidad y las amenazas de Osmín, lugarteniente del sultán, Belmonte consigue rescatar a la amada, aunque es sorprendido a último momento. Selim perdona la osadía y deja ir a los cautivos en paz. Mozart sigue en esta obra la usual partición de los personajes en la pareja aristocrática (Belmonte-Konstanze), la pareja plebeya (Blonde-Pedrillo), un antagonista del héroe (el sanguinario Osmin) y el rey magnánimo y sabio (Selim). Exceptuando a Selim, que es un personaje hablado, Mozart describe musicalmente a cada personaje dotándolo de sus características propias: acentos nobles y melancólicos para Konstanze y Belmonte, ligereza y picardía para Blonde y Pedrillo, y toda la fanfarria turca para Osmin.

Raúl Neumann (Selim) y Katarzyna Dondalska (Konstanze) en
el segundo acto de El rapto en el serrallo, el Teatro Colón en el

Teatro Coliseo, 2009

La dirección escénica, escenografía, vestuario e iluminación a cargo de Willy Landin fue eficaz en conjunto y el traslado de la acción a comienzos del siglo XX resultó interesante. Un tanto desconcertante fue la transformación del solemne Selim en un personaje bufo lo cual desequilibraba las proporciones clásicas (3 personajes bufos: Osmín, Blonde y Pedrillo y 3 personajes nobles: Belmonte, Konstanze y Selim). El planteo escenográfico rico en detalles y bien realizado recreaba el exterior e interior del palacio del sultán. El vestuario fue excelente en conjunto, con bellos y pintorescos trajes de inspiración árabe, aunque en la escena final los vestidos de las dos figuras femeninas parecían pertenecer a siglos diferentes.

La soprano Katarzyna Dondalska asumió el rol de Konstanze con moderados resultados. Dondalska posee una voz de soprano lírica con facilidad para la coloratura pero carece del dramatismo y volumen que este personaje requiere. Una interpretación algo fría pero ajustada al estilo generó en el público aprobación pero no entusiasmo. El tenor Todd Wilander en el rol de Belmonte no mostró uniformidad de color ni impecable línea melódica —requisitos mínimos del tenor mozartiano— y, a pesar de las buenas intenciones, no logró convencer.

Natasha Tupin (Blonde) y Kevin Burdette (Osmin) en el segundo acto
de El rapto en el serrallo, el Teatro Colón en el Teatro Coliseo, 2009

Kevin Burdette, resultó ser la figura de la noche, revelando una voz de bajo de buen calibre sumada una interpretación impecable para dar vida a Osmin, un rol que tiene mucha exigencia en el registro grave. El bajo norteamericano abordó sus dos arias con excelentes medios vocales y precisión estilística. Blonde es un rol para soprano ligera y tuvo en Natasha Tupin un adecuado vehículo tanto en lo vocal como en lo actoral. Tupin aportó la cuota justa de picardía y sensualidad que hace perder la razón a Osmin. Carlos Natale cumplió en el rol de Pedrillo y Raúl Neumann hizo que el papel hablado del sultán Selim resultara algo desdibujado.

La dirección musical estuvo a cargo de Jonas Alber con muy buenos resultados. Con matices y contrastes bien delineados, el director alemán brindó una interpretación de auténtico espíritu mozartiano. Elección de tempi adecuados, incorporación de las voces como un instrumento más de la orquesta, equilibrada exposición del exotismo musical, fueron algunos de los aciertos de la batuta de Alber. La orquesta respondió con la solvencia acostumbrada, destacándose el cuarteto de violín, cello, flauta y oboe que introduce el aria de bravura para la soprano “Martern aller Arten” (Todas las torturas). El coro preparado por Marcelo Ayub tuvo el nivel acostumbrado.

Escena final de El rapto en el serrallo, el Teatro Colón en el Teatro Coliseo, 2009

La prolija labor de Willy Landin y Jonas Alber en las direcciones escénica y musical de este singspiel mozartiano, consiguió una propuesta muy disfrutable, sólo empañada por un discreto nivel vocal, algo que en el repertorio mozartiano no es un inconveniente menor.

Ernesto Castagnino
ecastagnino@tiempodemusica.com.ar
Octubre 2009

Imágenes gentileza Teatro Colón / Fotografías de Miguel Micciche y Máximo Parpagnoli, Departamento de Fotofilmación del Teatro Colón
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Espacio de Opinión y Debate
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Publicado el 03/10/2009
     
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