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[DVD] “Idomeneo” en Munich 2008 : De tal padre, tal voz
Una nueva versión de esta ópera seria mozartiana nos llega de la batuta de Kent Nagano, junto con los tenores John Mark Ainsley y el naciente talento Pavol Breslik en los roles masculinos. Por Cristóbal Astorga Sepúlveda.
 

John Mark Ainsley (Idomeneo), junto al coro, en el final del
segundo acto de Idomeneo, Teatro Cuvillés, Munich, 2008

IDOMENEO de Wolfgang Amadeus Mozart. Dirección musical: Kent Nagano. Dirección escénica: Dieter Dorn. Escenografía y vestuario: Jürgen Rose. Iluminación: Tobias Löffler. Elenco: John Mark Ainsley (Idomeneo), Pavol Breslik (Idamante), Juliane Banse (Ilia), Annette Dasch (Electra), Rainer Trost (Arbace), Guy de Mey (Gran Sacerdote de Neptuno), Steven Humes (La voz). Bewegungschor, Coro y Coro Adicional de la Ópera del Estado Bávaro. Director de coro: Andrés Máspero. Orquesta Estatal Bávara. Grabación: Teatro Cuvilliés, Munich, junio de 2008. Sonido PCM Stereo, DD 5.1 y DTS 5.1; subtítulos en alemán, castellano, francés, inglés e italiano. 2 DVD (168 minutos) + folleto trilingüe (12 páginas). Medici Arts 2009 (2072448).

La opera seria fue durante casi todo el siglo XVIII la forma preponderante de la ópera como género musical. Ella poseyó no solo un valor estético, sino también político, al ser parte de los ritos del poder de los príncipes a los que comúnmente buscaba celebrar. Mozart incursionó en el género en varias ocasiones y con diversos resultados. La clemenza di Tito (1791) es casi el último suspiro de esta forma, que ya en las puertas del nuevo siglo resultaba anquilosada. Diez años antes, Mozart compuso Idomeneo para el Teatro Cuvilliés de Munich, y obtuvo un resultado en el cual se puede apreciar el aspecto más tradicional del género, como son las complejas arias, pero también la incorporación del coro y el ballet como elementos dramáticos, lo que la hace la más francesa de sus óperas.

Mozart contó para el estreno con uno de los más destacados tenores del panorama europeo. Anton Raaf, que ya se encontraba en el final de su carrera, fue la voz para la que se compuso el rol titular, algo no del todo usual en el siglo de los castrati. El rol posee enorme complejidad y el mismo Mozart dispuso una versión con ornamentación reducida para “Fuor del mar”, la peligrosa aria del acto segundo. Vincenzo del Prato, de la misma edad que el compositor, fue el destinatario de Idamante, el hijo de Idomeneo y primo uomo. Del Prato no era un castrato particularmente efectivo en el aspecto dramático y en la correspondencia entre los Mozart es referido irónicamente como “il nostro amato castrato”. Algunos años después del estreno, la ópera fue llevada a Viena, donde Idamante sería ejecutado por un tenor. A tales efectos, Mozart recompuso la parte e hizo algunas alteraciones, suprimiendo algunas arias y añadiendo otras. El resultado es interesante y el descubrimiento de Idomeneo en el siglo pasado fue principalmente el vehículo para Idamantes tenores (lo que, en todo caso, no implicó que se siguiera ni remotamente la versión vienesa).

John Mark Ainsley (Idomeneo) en el segundo acto
de Idomeneo, Teatro Cuvillés, Munich, 2008

En junio de 2008 el Teatro Cuvilliés fue devuelto al circuito de la ópera después de varios años de restauración y puesta al día en los aspectos técnicos. El título elegido para su reapertura fue Idomeneo, pero no en la forma en que hacía más de doscientos años había aparecido ahí mismo por primera vez, sino ahora con un tenor adicional y un castrato menos. La puesta en escena de Dieter Dorn (conocido por la actual producción de Tristán e Isolda en la Metropolitan de New York) es un contraste efectivo para el rococó del teatro, y logra, con recursos cotidianos y hasta naifs emociones muy sinceras (la llegada de las tropas cretenses y sus prisioneros troyanos, el reconocimiento de padre e hijo, la despedida de Electra en el acto segundo). Esto hace que las dosis de mayor pompa y efectismo luzcan cabalmente. Las arias exteriores de Electra, por ejemplo, todas llenas de aceleración, sangre y venganza, se roban fácilmente el espectáculo. La escenografía es reducida y se mueve más en el nivel de las sugerencias: lo que podría ser el tridente de Neptuno clavado en el escenario, la cabeza colorada de un caballo de Troya (¿o se trata quizá de otra sugerencia marina, algo como un caballito de mar macrocéfalo?). El vestuario va desde lo discreto, particularmente para las mujeres, a lo exótico, como en el caso del rol titular, emparentado más con la realeza de Kornwall que con la de Creta. Cuidadoso el trabajo de iluminación, en especial para un muy efectivo final del segundo acto.

John Mark Ainsley debe ser uno de los tenores más versátiles hoy en día. Con un repertorio que corre de Monteverdi a Henze, se ha mantenido activo durante dos décadas y tenerlo como el rey cretense es sencillamente una lección de canto. Ejecuta con una elocuencia cercana al descaro la coloratura de “Fuor del mar”, aquí en versión extendida, y desde la pantomima que lo introduce en la obertura, domina con autoridad cada escena. Es una lástima que el aria final, “Torna la pace”, haya sido suprimida, pues hubiese hecho de su interpretación algo verdaderamente completo. El eslovaco Pavol Breslik es uno de los nuevos tenores del panorama actual, y se lo nota muy cómodo en Mozart. La voz es lírica y le permite colorear con gracia el lado amoroso del joven príncipe, como también la incertidumbre que lo carcome al cierre del primer acto; si bien Idamante sale bastante damnificado en la reestructuración, pues se omiten el K. 490 (un rondó con obbligato de violín compuesto especialmente para la versión con tenor) y el aria del tercer acto, hay abundante solaz proporcionado por una voz que vale la pena seguir.

Juliane Banse (Ilia) y Pavol Breslik (Idamante) en el
tercer acto de Idomeneo, Teatro Cuvillés, Munich, 2008

Julianne Banse como la princesa troyana provoca sentimientos encontrados. El timbre es algo oscuro, lo que sugiere una Ilia menos superficial que la regla; sin embargo, a ratos parece estar incómoda en la zona más aguda, lo que es bastante evidente en “Zeffiretti lusinghieri”, no demasiado cristalino. Electra es, paradójicamente, un rol ingrato, al mostrar el lado más agresivo del amor, pero también recompensante, ya que ofrece al cantante momentos únicos de lucimiento. Annette Dasch rinde muy bien en las partes más neuróticas del personaje, en particular su aria final, bastante exigida por una puesta que no cesa de moverse; resulta además muy emotiva en su aria del acto segundo, “Idol mio”, en la que su voz de grueso calibre es matizada con inteligencia. El Arbace de Rainer Trost es en todo sentido espléndido; pocas veces uno agradece que sus dos arias no se supriman.

Kent Nagano ha sido un músico particularmente consistente a lo largo de su carrera. Su atención a los detalles y texturas orquestales se ha lucido principalmente en el repertorio moderno y contemporáneo, y tenerlo ahora en el mundo de la opera seria parece un cambio drástico de hábitos. Probablemente lo sea, pero eso no obsta para que Nagano ofrezca una lectura cuidadosa de la partitura. Desde la obertura, su batuta se mueve con fluidez; aquí estamos lejos de la apurada dirección de James Levine, también con orquesta moderna, o de la excesiva preocupación por revivir un estilo antiguo. Nagano, en cambio, respira con naturalidad a través de las formas barrocas. Hay un respetuoso equilibrio entre foso y escena, muy evidente en la forma en que las maderas y las cuerdas dialogan con las voces, a veces de forma aérea, como en “Zeffiretti lusignhieri”, otras con un serpenteo inquietante, como en “Tutte nel cor vi sento”, la primera aria de Electra. Si bien Nagano no privilegia una edición crítica de la partitura, bastante notorio en un algo mutilado tercer acto, su trabajo sirve bien al compositor. Gracias a la modernización del teatro, vemos como a medida que el ballet final avanza, el foso se eleva para terminar con la orquesta a la altura del escenario. En esta producción, orquesta y voces están al mismo nivel.

Cristóbal Astorga Sepúlveda
kastorgas@tiempodemusica.com.ar
Santiago de Chile, agosto de 2009

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Publicado el 03/08/2009
     
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