Lunes 26 de Junio de 2017
Una agenda
con toda la música


Lunes 26



Conferencias, cursos,
seminarios y talleres

Convocatorias y concursos
para hacer música

Buscador


FacebookTwitterBlogspot
 

[CD] “Owen Wingrave” de Britten : Un poco más que fantasmas
El fallecido director inglés Richard Hickox dirige con precisión en esta obra, la penúltima ópera de Britten, a un equilibrado conjunto de cantantes encabezado por el barítono Peter Coleman-Wright. Por Cristóbal Astorga Sepúlveda.
 

Richard Hickox / Foto de Branco Gaica

OWEN WINGRAVE, ópera en dos actos de Benjamin Britten. Dirección musical: Richard Hickox. Reparto: Peter Coleman-Wright (Owen Wingrave), Alan Opie (Spencer Coyle), James Gilchrist (Lechmere), Elizabeth Connell (Miss Wingrave), Janice Watson (Mrs. Coyle), Sarah Fox (Mrs. Julian), Pamela Helen Stephen (Kate), Robin Leggate (sir Philip Wingrave, narrador). Coro de Niños Tiffin, maestro de coro: Simon Toyne. City of London Sinfonia. Estudio, diciembre de 2007. 2 discos (107 minutos) + libretto trilingüe (220 páginas). Chandos 2008 (CHAN 10473).

Existe cierto fetichismo respecto a las grabaciones que Benjamin Britten hiciera de sus propias obras. La mayoría tiende a verlas como inmejorables. Lo cierto es que muchas de ellas representan enfoques intepretativos posibles, que en ningún caso debieran funcionar como obstáculos para otros. Colin Davis, un gran intérprete de Britten, hizo de Peter Grimes una pieza más oscura que lo habitual, y más recientemente Richard Hickox se presentó como el britteniano por excelencia. La abrupta muerte de Hickox en noviembre pasado, con tan solo sesenta años, pone término al proyecto que por más de una década le llevó a grabar la casi entera producción del compositor inglés. Owen Wingrave fue su novena y última contribución a esa empresa.

La penúltima de las óperas de Britten fue compuesta para la televisión y reunió en su estreno, un 16 de mayo de 1971, a un extraordinario elenco de cantantes británicos. Owen Wingrave se basa en un cuento de Henry James adaptado por Myfanwy Piper, la misma libretista de The turn of the screw y de la posterior Death in Venice. El cuento de James presenta a Owen, un muchacho de la familia Wingrave, la que se ha visto vinculada al mundo militar desde hace varias generaciones. Owen no quiere ingresar a ese mundo, y el conflicto con su familia es el corazón de la historia. Spencer Coyle, el instructor militar de Owen, llega incluso a referirse a ese compromiso militar de la familia Wingrave como una religión. Owen es rechazado incluso por la chica a quien ama, Kate, quien lo reta a probar su coraje durmiendo en el cuarto embrujado de la casa, en el cual existiría la presencia de un niño muerto a manos de su padre, un antiguo coronel Wingrave. Owen acepta y es encerrado en la habitación. En medio de la noche, es encontrado muerto, luciendo “como un joven soldado en el campo de batalla”.

Britten y Piper dividieron la acción en dos actos, conservando prácticamente todos los elementos de la historia de James. El rol titular fue entregado a un barítono, Benjamin Luxon en el estreno, y Peter Pears encarnó a sir Philip, el abuelo de Owen. La partitura mira tanto al pasado de The turn of the screw, como al futuro de Death in Venice, en particular por el uso de un colorido conjunto de percusión gamelana, similar al utilizado por Britten en su última ópera. La efectividad de todo esto ha sido cuestión de debate. El hecho de que la ópera haya sido compuesta para la televisión no es indicativo de ninguna peculiaridad de la pieza, que poco absorbió de la estética cinematográfica. La forma en que la pieza tematiza el pacifismo es también vaga. ¿Se trata tan solo de una objeción de conciencia? ¿Es el pacifismo una manifestación de la negativa a dañar a otro ser humano? ¿O es, en el caso de Owen, solo una forma de rechazar la tradición? Algunas de estas ideas surgen en el monólogo del primer acto de Owen, donde Piper insertó fragmentos de La reina Mab, un poema filosófico de Shelley muy crítico de la guerra. Lo cierto es que la sola idea de pacifismo tiende a diluirse entre el rechazo al orden familiar y una velada pretensión por el reconocimiento de aquello que es distinto; en el caso de Owen, su negativa a continuar con el oficio familiar (aunque, ¿a qué quiere dedicarse Owen?), en el caso de Britten, su homosexualidad.

Suele verse a Owen Wingrave como un fracaso en la producción operística de Britten. Si bien posee un carácter conversacional muy alejado de la usual estructura de una ópera, la pieza no es en ningún caso inferior a otras de Britten, en particular a Death in Venice, donde el tema de la homosexualidad, a pesar de ser todavía más central, es tratado casi tan oblicuamente como en Owen Wingrave y con un nivel de racionalización brutal. La estructura en dos actos no es favorable, y menos todavía el “segundo comienzo” que Britten coloca en la cabeza del acto segundo: una balada sobre el niño Wingrave muerto, cantada por el tenor que representa a sir Philip. En diversos momentos la ópera resulta estimulante, pero principalmente por el tipo de reflexión a la que invita, más que por su valor musical intrínseco (aunque vale la pena preguntarse si lo primero no es un mérito menor). Richard Hickox no intenta disfrazar estos defectos, y más bien se concentra en ofrecer una lectura comprensiva de la pieza. La City of London Sinfonia, fundada por él, responde con precisión a una batuta que es solo un par de minutos más lenta que la del propio Britten en su grabación de 1970. Desde el preludio, con una fuerte presencia de la percusión, Hickox explora con expansión una partitura sutil y comedida, y es capaz de sacar provecho sinfónico al hermoso pasaje que se desarrolla desde la entrada en el acto primero de sir Philip, especie de pequeña sinfonía en cuatro movimientos como lo llamó Jeremy Tambling en su análisis del film original (Opera, Ideology and Film, 1987).

Peter Coleman-Wright es un barítono de hermosa y robusta voz que transmite con facilidad la negativa de Owen a continuar la vida militar. En su monólogo del acto segundo, “In peace I have found my image”, pinta con dulzura el compromiso del protagonista con el pacifismo, y resulta inevitablemente melodrámatico cuando en sprechstimme cierra ese pasaje interpelando a los fantasmas que aparecen. No suena más joven que Luxon, que por lo demás tampoco resulta tan fresco. Pamela Helen Stephen, la viuda de Hickox, es Kate, un personaje más bien antipático que Stephen vierte con mucha feminidad. La voz no es lo suficientemente oscura como para transmitir la amargura del personaje, y a ratos hasta simpatizamos con ella. Elizabeth Connell como Miss Jane Wingrave, la matriarca de la mansión, es imponente, a pesar de aproximarse al grito en muchos pasajes. Un poco más de autocontrol hubiese comunicado más eficientemente el tipo de coacción que su presencia desata en la trama.

Robin Leggate, un veterano del Covent Garden, es un interesante contraste a la forma en que Peter Pears virtió el papel. La de Leggate se aproxima más a la tradición de tenores de carácter que al tipo de tenor lírico que Pears fue. Hay algo de estridencia en su voz, que recuerda al pederasta Peter Quint de The turn of the screw, y si bien todavía se agradecería un poco más de condimento, es un retrato interesante de la virtud ofendida. Excelente el instructor Coyle de Alan Opie, siempre atento a los detalles de un texto inteligente, lo mismo que una radiante Janice Watson en el rol de su mujer, uno de los personajes más maternales de Britten. Correctos el Lechmere, codiscípulo de Owen, de James Gilchrist, y la Mrs. Julian de Sarah Fox, algo plana. La presentación del set es pulcra, con un instructivo ensayo de Anthony Burton, y no hubiese venido de más completar el espacio sobrante del segundo disco, modestos 43 minutos, con alguna otra pieza de Britten. Es de esperar que Chandos tenga algo de Richard Hickox guardado en sus bodegas.

Cristóbal Astorga Sepúlveda
kastorgas@tiempodemusica.com.ar
Santiago de Chile, marzo de 2009
______

Espacio de Opinión y Debate... ¡Participá!
¿Qué te pareció esta nota? ¿Escuchaste este CD y no coincidís? Dejanos tu punto de vista en nuestro blog. Hagamos de
Tiempo de Música un espacio para debatir.

 
Publicado el 17/03/2009
     
WebMind, Soluciones Web Contacto © Copyright 2006/2014 | Todos los derechos reservados