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[CD] “Don Giovanni” de Mozart: Limpio y fresco
René Jacobs, el especialista en repertorio barroco, culmina la grabación de la clásica trilogía Da Ponte-Mozart con la “ópera de las óperas”, en una versión alejada del enfoque romántico. Por Cristóbal Astorga Sepúlveda
 

Don Giovanni, limpio y fresco
Harmonia Mundi 2007 (HMC 901964.66)

René Jacobs / Foto de Eric Larrayadieu

DON GIOVANNI de Wolfgang Amadeus Mozart. Dirección musical: René Jacobs. Reparto: Johannes Weisser (Don Giovanni), Lorenzo Regazzo (Leporello), Alexandrina Pendatchanska (Donna Elvira), Olga Pasichnyk (Donna Anna), Kenneth Tarver (Don Ottavio), Sunhae Im (Zerlina), Nikolay Borchev (Masetto), Alessandro Guerzoni (el Comendador). Freiburger Barockorchester y RIAS Kammerchor. Estudio, noviembre de 2006. 3 discos (170 minutos) + libretto cuatrilingüe (300 páginas).

Ha pasado casi una década desde que René Jacobs grabara Così fan tutte e iniciara su viaje por la trilogía Da Ponte de óperas de Mozart. Ese registro gozó de una feliz bienvenida, y todavía asombra su refrescante enfoque. Quizá lo que más llamó la atención en ese entonces, cuando no era cierto que Jacobs grabara las otras dos óperas, fue la elección, dado que Così es una ópera particularmente reflexiva y no la más popular de las tres. Con Bodas de Fígaro, y ahora con Don Giovanni, el asunto ha sido menos enigmático, en particular porque ambos lanzamientos han sido acompañados con una versión en devedé de reparto similar (en el caso de Don Giovanni, con vestuario del modista Christian Lacroix). Todos los sets fueron elaborados con elegancia y acompañados de contundentes ensayos escritos por el propio Jacobs (en Don Giovanni, una entrevista). El foco de esos textos era casi siempre técnico, en particular en cuestiones referidas a la ornamentación, la innovación más evidente para el auditor mozartiano que encontraba en estos discos algo verdaderamente inusitado (había algunos precedentes en Gardiner, pero nada siquiera comparable a, por ejemplo, el “Voi che sapete” de Angelika Kirchschlager). Jacobs parece ahora menos preocupado de justificar sus decisiones técnicas, y en la entrevista prefiere vérselas con el rival más obvio en el caso de Don Giovanni: el enfoque romántico.

Ha elegido para grabar la versión de Viena, agregando como apéndice la sección correspondiente a la versión original de Praga; esto es, después del sexteto y antes de la escena del cementerio oímos, en la versión de Viena, un dúo para Leporello y Zerlina, seguido por la tercera aria de Elvira, y, en la versión de Praga, el aria de Leporello “Ah pietà”, seguida por la de Octavio “Il mio tesoro”. No hay, como en el primer registro de Solti, solución de compromiso que ofrezca los cuatro números seguidos, ni, como ocurre mucho más a menudo, una mezcla que permita oír las tres arias sin el dúo. La solución de Jacobs no es extravagante, permitiendo restablecer cierto equilibrio al privilegiar en la versión “oficial” a Elvira, la verdadera prima donna.

Alexandrina Pendatchanska, una Vitellia de antología en La clemenza di Tito de Jacobs, pasa así a un primer plano, destacándose más en sus arias del primer acto que en un “Mi tradì” alejado de la usual caracterización patológica, y más cercano a la piedad. Olga Pasichnyk es una Ana ligera, toda dignidad y altura, y uno casi llega a extrañar algo más de arrebato, pero Jacobs es claro: Ana no es una soprano dramática, ni “Or sai chi l’onore” un aria de venganza. El mayor interés femenino recae en Sunhae Im, Zerlina juguetona y con carácter, cuyas arias suenan como recién salidas del taller: no hay esa candidez ridícula que casi todos los directores le infligen al rol, sino un tono campesino y espontáneo (alguien dirá “ordinario”). Es por lo mismo un placer oírla en su número “adicional”, esto es su dúo con Leporello en el acto segundo.

El adelgazamiento de la obra que hace Jacobs atañe principalmente a su rol titular, aquí Johannes Weisser, un barítono de voz clara y buenas dotes actorales que, sin embargo, despierta enormes dudas acerca de la embestida contra la visión romántica. Giovanni, el mismo Jacobs lo sostiene, se asemeja más a un no-personaje, a un misterio que el propio Mozart no habría querido resolver. Weisser transmite juventud y arrojo, juega con su voz para imitar a Leporello y corre despreocupado por la vida. No hay ni la extraña crueldad de un Siepi, ni el magnetismo de un Pinza, por mencionar dos Giovannis clásicos. No hay, en pocas palabras, nada viejo en su Giovanni, pero tampoco hay algo escasamente nuevo, excepto claro la imagen sugerida de un “joven extremadamente licencioso”. Jacobs ve su labor como la de un restaurador encargado de quitar capas adicionales de pintura. Uno se pregunta si en ese esfuerzo no se ha dejado la tela desnuda.

Lorenzo Regazzo, un espléndido bajo-barítono, es un Leporello gracioso y dado a la ironía. Rinde con soltura los pasajes rápidos y su aria del catálogo concluye por una vez con un giro inesperado, algo que se agradece. El tenor Kenneth Tarver suena algo discreto y hay que ir al apéndice para convencerse más de sus dotes; de todas formas, una voz limpia y, en el mejor de los sentidos, amorosa. Redondo el Masetto de Nikolay Borchev, sobrio el Comendador de Alessandro Guerzoni.

La Orquesta Barroca de Friburgo suena casi como una extensión del cuerpo de Jacobs, atenta a cada detalle, cambio de ritmo súbito, juego con la dinámica y un largo etcétera de sutilezas que hacen de este set algo verdaderamente novedoso. Lo mismo debe decirse del que quizá sea el mayor aporte que Jacobs ha venido haciendo en sus grabaciones de ópera: los recitativos. Ya desde Così uno se asombraba por los agudos comentarios de Nicolau de Figuereido al pianoforte, y Giorgio Paronuzzi no es menos aquí. Es otro mundo comparado con el resto, algo que también merece ser dicho de Clemenza que, sin cortar los recitativos, los hace parecer más cortos. En suma, una grabación que merece atención, y que puede convivir en paz en la estantería con las demás versiones románticas que todos tenemos.

Cristóbal Astorga Sepúlveda
kastorgas@tiempodemusica.com.ar
Diciembre de 2007, Santiago de Chile
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Publicado el 03/01/2008
     
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