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Leonardo Pastore : La identidad fundada en el legado
Por Javier Villa
 

2. La propia identidad

Leonardo Pastore / Foto de Nelson Gutiérrez

Tal vez uno de los temas medulares para todo artista es el hecho de definir su identidad. Ese recorrido de búsqueda, de superación, de incertidumbres, es la carta de presentación que va a gestar el vínculo con el público, porque en definitiva la identidad está relacionada con un movimiento subjetivo de afirmación.

¿Cómo creés que se sintetizó tu estilo, tu forma actual de cantar?
No sé, creo que termino siendo un artista que hace lo que ama hacer y canta lo que le gusta, lo que siente cantar. Va por ahí. Tener la posibilidad de cantar es maravilloso, es un sentimiento a flor de piel. Siempre digo se canta para uno y después se canta para los demás, para poder expresar con la voz los sentimientos que está diciendo el texto, los estados de ánimo, dentro de eso también es todo lo escuché y recibí.

¿Qué influencias de Gardel reconocés en tu manera de cantar?
Cuando canto Gardel soy muy gardeliano, debe ser por eso que te digo de chiquito que quería ser como él. Me enseñó a cantar de un modo que lo puedo hacer tranquilamente y puedo hacer que la voz corra, más allá del estudio posterior que tuve. Siempre digo, y alguna vez también se ha debatido sobre este tema, que hay que escuchar a los grandes cantantes, siempre. No para imitarlos, pero siempre de los grandes cantantes vas a aprender algo. No se puede ignorar todo lo del pasado, al contrario. Hay que escucharlos, prestar atención, estudiar, averiguar.

Leonardo Pastore / Foto de Nelson Gutiérrez 

¿Cómo fue que después llegaste al canto lírico?
Voy a contar una cosa que nunca la conté. En mi casa había discos de Tito Schipa, de Caruso, de Lily Pons. El primer disco que escuché de Tito Schipa, que fue el que me dio una especie de puntapié, era cantando tangos. Vida mía lejos más te quiero [canta]. Me encantaba y mirá cómo sería de inconsciente, que un día escucho por radio a Tito Schipa cantando el lamento de Federico [de la ópera L’Arlesiana] y dije “ah canta ópera también” (ríe). Era totalmente al revés. Cantaba como un grandísimo tenor y también se dedicó a cantar otros géneros de los países que visitaba. De toda esa gente me entró el gusto por la ópera y también el gusto por intentar ser tenor, porque obviamente no lo era hasta que un día me decidí a estudiar la técnica.

¿Cuáles son tus criterios en cuanto a la de elección del repertorio? Porque el gusto personal no es lo único que cuenta.
Tiene que ver un poco con que le guste a mi voz o no. Es una realidad eso. Hay cosas que a mí me encantan pero prefiero escucharlas, y otras que también me gustan y que me veo que quedan mejor, entonces eso tiene que ver con ser un poco inteligente en el cuidado de la voz, porque la voz es una sola. Lamentablemente no tiene recambio. Te lo confieso sotto voce que he cantado “L’improviso” de Andrea Chénier para darme el gusto, pero jamás, aún si me lo ofrecieran, cantaría la ópera con orquesta. He llegado a cantar Edgardo, Nemorino, hasta Rodolfo puede ser, pero jamás cantaría Chénier o Radamés, y eso no quiere decir que no me guste.

¿Y en cuanto a la elección del repertorio de música popular? ¿Qué cosas pesan a la hora de elegir una canción?
Sobre todo si lo siento, eso es fundamental. Después veo si está la exigencia vocal o no. Nunca pienso en si tiene un lucimiento vocal, porque hay cosas tienen poca exigencia vocal pero que son hermosas, y hay otras que son de gran lucimiento y que también se pueden hacer obviamente.

En 2013 Leonardo Pastore editó Recordándote, un trabajo discográfico dedicado a la obra del gran Alfredo Zitarrosa, uno de los artistas más sensibles y profundos que ha dado la canción latinoamericana. En ese disco, Pastore recorre una variada e interesante selección de temas del cantautor uruguayo.

Contáme cómo surgió la idea de homenajear a Zitarrosa en disco.
Siento mucho a la obra de Alfredo, sus textos. Estoy muy identificado con lo que fue su vida y su compromiso con su tiempo. Un día hablando con Hernán Malagoli, el músico que me acompaña, cuando recién nos conocíamos, resultó que él era tan fan de Zitarrosa como yo, entonces dijimos “¿Y si hacemos un disco?”. Fue un disco que nos dio muchas satisfacciones porque llegamos a cantarlo en vivo en Uruguay en la sala Zitarrosa con la familia de Alfredo. En el disco una versión de “La canción y el poema” y allí intenté usar la técnica del cantante de ópera, y hago filados pero con mucho sentimiento porque el tema es hermosísimo. En conciertos líricos cuando se conoció ese tema, sin saber que era de Zitarrosa, el público me pedía en los bises “La canción y el poema”, y me acostumbré a hacerlo muchas veces, después de cantar Guastavino, Tosti. Fijate de qué manera la música une.

Claro porque le diste la posibilidad de conocerla a un público que quizás de otra manera no lo hubiera podido hacer.
Como decía Yupanqui lo más lindo es cuando uno empieza a ser anónimo, cuando pasa alguien silbando un tema tuyo y no sabe que es tuyo, Yupanqui, Victor Heredia decían eso.

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Publicado el 25/04/2019
     
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