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La clase magistral de Nelson Goerner : Una mirada integral sobre la enseñanza
Con motivo de su visita a Buenos Aires, el destacado pianista ofreció una clase magistral organizada por el Centro de Estudios Pianísticos en la Universidad de las Artes. Por Javier Villa
 

Sin lugar a dudas Nelson Goerner es uno de los pianistas argentinos de mayor trascendencia internacional. Oriundo de San Pedro, se formó en el Conservatorio Nacional “Carlos López Buchardo” con Jorge Garrubba, Juan Carlos Arabián y posteriormente en forma privada con la notable Carmen Scalcione. Goerner continúo sus estudios pianísticos en Europa junto a notorios maestros, entre los que se destacan a la excelsa pianista María Tipo. Desde su proyección internacional Goerner ha desarrollado una sólida carrera sustentada en la calidad y el refinamiento de sus interpretaciones que han podido apreciarse en un vasto repertorio de la literatura pianística.

El jueves 29 de junio pasado el Centro de Estudios Pianísticos (CEP) organizó una clase magistral del pianista sampedrino en el Departamento de Artes Musicales y Sonoras “Carlos López Buchardo” de la UNA. Es imposible no evocar en estas líneas a la creadora del Centro, María Rosa Oubiña de Castro o Cucucha, como se la conocía en el ambiente musical. Heredera directa de la escuela pianística de Vicente Scaramuzza, fue una de las discípulas que más difundió y transmitió las enseñanzas del gran maestro italiano. En 1976 fundó en Buenos Aires el CEP, entidad destinada a promover el conocimiento de la interpretación y de la técnica pianística, fomentar el estímulo a los jóvenes músicos y organizar clases magistrales, entre otras cosas. Todo esto no hubiera sido posible sin el espíritu incansable que tenía Cucucha.

Gracias a su labor, maestros de la talla de Vincenzo Vitale, Pierre Sancan, Bruno Gelber, Manuel Rego, Pía Sebastiani y Carlo Bruno, entre otros, brindaron clases magistrales. Del mismo modo el Centro ha organizado encuentros con notables pianistas como Alicia de Larrocha, Martha Argerich, Claudio Arrau, Sergio Tiempo y muchos más. En 2002 el pianista marplatense Sebastián Colombo —que fuera alumno de Cucucha— fundó la sede del CEP en Europa, continuando con la labor de su entrañable maestra. Sus actividades en la actualidad abarcan no sólo la organización de conciertos y de clases magistrales, sino también de conferencias, reportajes, programas de formación y becas de perfeccionamiento, lo cual da cuenta de la amplitud de criterio y de una mirada global que abarca tanto a la interpretación como a la pedagogía.

Seguramente para Nelson Goerner esta clase magistral haya tenido un sabor diferente. El hecho de regresar al lugar donde comenzó su formación musical no sólo era un reencuentro con el pasado, sino también con parte de la comunidad educativa que lo acompañó en su crecimiento musical. El recibimiento entusiasta del público presente sumado al cálido recibimiento por parte de las autoridades de la institución y del representante del CEP, evidenciaron un notorio gesto emotivo del pianista previo al comienzo de la clase magistral.

Nelson Goerner en la Sala García Morillo del Departamento de Artes Musicales y Sonoras “Carlos López Buchardo” de la UNA, 2017 / Foto del CEP

Los alumnos activos seleccionados para la masterclass fueron Rodrigo Tavera, Tomás Azcárate y Tomás Nessi, todos ellos becados por el Centro con la beca de perfeccionamiento “Carmen Scalcione”. Tanto Tavera como Azcárate resultaron ganadores del premio “María Rosa Oubiña de Castro” en sus dos últimas ediciones, mientras que Nessi es actualmente alumno del DAMus. Las obras interpretadas fueron las siguientes: Sonata en Re Mayor, K. 576 de Wolfang Amadeus Mozart (Rodrigo Tavera), Fantasía, Op. 49 de Frédéric Chopin (Tomás Azcárate) y el Etude Tableaux N° 5, Op. 39 de Sergei Rachmaninov (Tomás Nessi).

Dentro de los encuadres pedagógicos el formato de “clase magistral” tiene algunas particularidades que merecen ser analizadas. En principio nos encontramos ante un espacio pedagógico que habilita el desarrollo de los procesos de enseñanza-aprendizaje, es decir, los dispositivos que permiten la construcción del conocimiento. En otras palabras, el intercambio que se produce entre un maestro, que desde su idoneidad brinda las herramientas necesarias, y un alumno, que desde su lugar incorpora aquello que promueve ese maestro. Ahora bien para que estos procesos puedan darse es necesaria la construcción de un vínculo entre ambos, y más aún, ese vínculo debe ser un vínculo positivo. La particularidad de este tipo de clase es que ese vínculo tiene que poder armarse en ese momento, y estará dado (entre otras cuestiones) por la empatía que se genere entre el maestro y el alumno.

Desde el inicio de la clase, Nelson Goerner puso de manifiesto una de las características más importantes para un maestro: brindar explicaciones claras y concisas sobre lo que pretende del alumno. La palabra es una de las herramientas más importantes con las que cuenta un docente y Goerner hizo uso de ella, elaborando indicaciones precisas, muy puntuales, como así también argumentaciones más sustanciosas que reflejaban lo requerido por el compositor en la partitura. Para ello utilizó un tono de voz pausado y seguro. Es destacable señalar el parangón que hizo en varias ocasiones entre el fraseo musical con el fraseo cantado. Goerner ejemplificó cantando algunos pasajes para así destacar el relieve melódico de una frase. Fue notoria la referencialidad vocal que señaló en ciertos pasajes, pero también en el carácter de una obra, como sucedió con el “Adagio” de la sonata de Mozart.

Goerner también señaló cuestiones vinculadas a lo técnico, ya sea de la posición corporal más general, como puede ser la soltura de los hombros —ya que permite una mejor transmisión del peso del brazo hacia el teclado— o bien del tipo de toque de dedos. Fue muy interesante lo que le señaló a uno de los alumnos en relación con la articulación, y que es el toque de dedos más cercano al teclado para producir un sonido más cálido y menos incisivo, siempre considerando el contexto del discurso musical de la obra que se estaba interpretando.

 

El abordaje de las cuestiones antes mencionadas estuvo direccionado a servir a la expresión musical. Fue muy atractivo el uso que le dio a la concepción del “color” en relación con la diferenciación de los planos sonoros, es decir, las distintas jerarquías que se establecen en los diferentes estratos que intervienen en una obra.

Eso pudo observarse con claridad en el trabajo que realizó con el estudio de Rachmaninov —aun cuando estuvo muy bien encarado por el alumno que lo interpretó— en donde pudo profundizar mucho más en las diferencias de toques. El Etude Tableaux N°5, Op. 39 presenta una escritura polifónica llena de posibilidades y de gamas dinámicas que dejaron bien claro el enfoque, desde el punto de vista armónico y de la relación con las diferentes voces que van apareciendo en las líneas del canto. En cuanto a lo realizado con la Fantasía Op. 49 de Chopin, Goerner hizo hincapié en la relación de tempi en las distintas secciones y también en el uso del ligado en el fraseo. De la misma manera abordó la diferencia entre el tipo de toques en las octavas virtuosísticas respecto de las que son de carácter más expresivo. Junto con ello puso énfasis en la conducción del fraseo para darle mayor continuidad al discurso musical.

Ahora bien no sólo las explicaciones, ni las ejemplificaciones con la voz cantada estuvieron presentes. También estuvo el modelo del gran pianista que es Nelson Goerner. Esto le sirvió para ilustrar aquellas ideas que necesitaba que el alumno captara. Los pasajes que pudo interpretar reflejaron su concepción sonora, y sobre todo su jerarquía artística. A veces el sonido habla por sí solo y es sumamente inspirador para poder corregir un pasaje o para ajustarlo más acabadamente.

Tanto para los alumnos activos, como para la comunidad educativa del DAMus, ha sido un verdadero lujo contar con la presencia no sólo ya del gran artista que indudablemente es Nelson Goerner sino también del excelente maestro que demuestra ser. El aplauso cerrado y caluroso de todo el público presente reflejó la importancia del acontecimiento. El Centro de Estudios Pianísticos viene trabajando muy acertadamente en ese sentido y, como se ha podido vislumbrar en esta masterclass, con inmejorable resultado.

Javier Villa
Julio 2017

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Publicado el 07/07/2017
     
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