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El Coro de la Radio de Berlín en el Teatro Colón : Dos Réquiems para un Coro
La temporada del Mozarteum Argentino finalizó este año con la brillante presentación del casi centenario coro alemán en dos obras monumentales de la música sacra. Por Ernesto Castagnino
 

Gijs Leenaars, dirigiendo al Coro de la Radio de Berlín y a la Orquesta "L'arte del mondo", Mozarteum Argentino, Teatro Colón 2016 / Foto de Liliana Morsia

CORO DE LA RADIO DE BERLÍN (RUNDFUNKCHOR BERLIN). ORQUESTA “L’ARTE DEL MONDO”. Dirección: Gijs Leenaars. Solistas: Anne Bretschneider* y Melinda Parsons, sopranos; Sabine Eyer, contralto; Joo-Hoon Shin, tenor; Artem Nesterenko*, barítono; Axel Scheidig, bajo. Conciertos realizados el lunes 31 de octubre* y martes 1° de noviembre de 2016 en el Teatro Colón, organizados por el Mozarteum Argentino. Brahms: Un Réquiem alemán, Op. 45* / Warum ist das Licht gegeben dem Mühseligen, Op. 74, N° 1. Mahler: “Adagietto” de la Sinfonía N° 5 (versión para coro a cappella de Clytus Gottwald). Mozart: Misa de Réquiem en Re menor, K.626.

La oportunidad de escuchar dos obras gigantescas como Un Réquiem alemán de Johannes Brahms y la Misa de Réquiem de Wolfgang Amadeus Mozart interpretadas por un coro capaz de transmitir su profundidad y hacer frente a la complejidad de climas y matices que presentan, no es algo frecuente. El Coro de la Radio de Berlín, fundado en 1925, se encuentra entre los principales coros alemanes y entre los más apreciados a nivel mundial. Su flexibilidad es admirable, abarcando un amplísimo repertorio que abarca del siglo XVII al XX, tanto del repertorio sacro como lírico. En esta oportunidad, la Orquesta “L’arte del mondo” —que a pesar de su nombre se trata de una agrupación de origen alemán— acompañó al coro en ambas obras con sobriedad.

El primer concierto estuvo dedicado al Réquiem brahmsiano, una obra de enormes proporciones y no pocas exigencias para el coro, distribuido en siete secciones con textos en alemán (una curiosidad para el género sacro, que utilizó hasta el siglo XX casi con exclusividad los textos en latín). La dirección de Gijs Leenaars tuvo como eje la claridad de texturas, lo que en las fugas con que terminan los movimientos tercero y sexto permitió apreciar sutilezas a las que, en versiones más “románticas”, resulta más difícil llegar. Anne Bretschneider con un timbre etéreo cantó un “Ihr habt nun Traurigkeit” (Ahora estáis afligidos) irreprochable, mientras que el barítono Artem Nesterenko cumplió en sus dos momentos solistas de los que se espera algo más de aplomo vocal. La Orquesta “L’arte del mondo” cumplió un rol que se adivinó secundario desde los primeros compases, y que tuvo su punto más débil en la sección de los bronces.

El segundo concierto estuvo dividido en dos secciones. En la primera, y casi como una continuidad del día anterior, el coro a cappella cantó el primero de los Dos motetes, Op. 74 de Johannes Brahms, “Warum das Licht gegeben dem Mühseligen” (¿Por qué se ha otorgado luz a los fatigados?) y el arreglo para coro hecho por Clytus Gottwald del “Adagietto” de la Sinfonía N° 5 de Gustav Mahler. En ambas obras pudieron apreciarse el control, la precisión y el sonido diáfano del que es capaz este magnífico coro.

El Coro de la Radio de Berlín, junto a Gijs Leenaars, Mozarteum Argentino, Teatro Colón 2016 / Foto de TdMargentina

La segunda sección, nuevamente con la Orquesta “L’arte del mondo”, presentó la Misa de Réquiem de Mozart, una obra que el compositor dejó inconclusa y fue terminada por su discípulo Franz Xaver Süssmayr. La dirección de Leenaars, con suficiente energía y dramatismo dejó fluir las emociones convocadas por la última obra del genio salzburgués: angustia, contemplación, temor y esperanza. Una vez más el Coro de la Radio de Berlín mostró un extraordinario rango dinámico, desde los delicados pianissimi en “Confutatis” hasta los atronadores fortissimi en “Dies Irae”. De los solistas merecen una mención la bien impostada voz de la soprano Melinda Parsons que se inclinó a una interpretación más expansiva y operística, y el tenor Joo-Hoo Shin de impecable estilo.

En la segunda velada se ofreció como bis el motete Abendlied (Canción del atardecer), Op. 69/3 de Josef Rheinberger, bella composición del romanticismo tardío alemán y perfecto cierre para estos dos conciertos de altísimo nivel.

Ernesto Castagnino
ecastagnino@tiempodemusica.com.ar
Noviembre 2016

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Publicado el 07/11/2016
     
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