Viernes 24 de Noviembre de 2017
Una agenda
con toda la música


Viernes 24
Sábado 25
Domingo 26

Conferencias, cursos,
seminarios y talleres

Convocatorias y concursos
para hacer música

Buscador


FacebookTwitterBlogspot
 

“Written on skin” en La Plata : Dibujado en su música exacta
Para la culminación de su temporada lírica, el Teatro Argentino asumió el desafío de estrenar en Latinoamérica esta magistral ópera de George Benjamin, con excelentes resultados artísticos. Por Luciano Marra de la Fuente
 

Escena final de la primera parte de Written on skin, Teatro Argentino de La Plata, 2016

WRITTEN ON SKIN, ópera de George Benjamin con libreto de Martin Crimp. Estreno latinoamericano. Función del domingo 16 de octubre de 2016 en la Sala Alberto Ginastera del Teatro Argentino de La Plata. Dirección musical: Lucas Urdampilleta. Dirección escénica: Cristian Drut. Escenografía y vestuario: Cecilia Zuvialde. Iluminación: Alejandro Le Roux y Jorge Ferro. Reparto: Hernán Iturralde (El Protector), Jaquelina Livieri (Agnès), Flavio Oliver (Ángel 1 / El Joven), Eugenia Fuente (Ángel 2 / Marie), Carlos Natale (Ángel 3 / John). Orquesta Estable del Teatro Argentino.

El Teatro Argentino de La Plata —con la nueva dirección artística, desde diciembre pasado, a cargo de Martín Bauer— ha apostado para su breve temporada lírica 2016 a dos títulos de célebres autores —La bohème de Giacomo Puccini y Così fan tutte de Wolfgang Amadeus Mozart— más dos títulos, en calidad de  estrenos latinoamericanos, de compositores actuales, no tan conocidos para aquellos que no están tan interesados en las creaciones de las últimas décadas. En agosto pasado se pudo apreciar De Materie del holandés Louis Andriessen en versión de concierto escénico, concebida por el genial artista alemán Heiner Goebbels y con un destacado elenco. Para finalizar su temporada, puso en escena tal vez la primera obra maestra del género operístico en lo que va de nuestro siglo, Written on skin del inglés George Benjamin sobre texto del dramaturgo Martin Crimp.

Pareciera que el Teatro Argentino en su más reciente historia, desde su reapertura en 2000 con el nuevo edificio de la calle 51, oscilara entre gestiones más conservadoras y poco imaginativas con otras más atrevidas y arriesgadas. El plan de este año, sin dudas, se encuentra entre las últimas de manera radical, con los riesgos que eso pudiera traer. Es una lástima que la Sala Alberto Ginastera no estuviera medianamente colmada —al menos en la función que se reseña— para apreciar esta obra de Benjamin, no sólo por los méritos que la obra tiene en sí, sino también por el esfuerzo y la calidad artística de lo que se vio en el escenario. Como en toda apuesta, eso puede pasar.

Desde su estreno en 2012 en el Festival de Aix-en-Provence, Written on skin se ha convertido en un fenómeno, no sólo por mostrar la mirada dramática y musical del compositor inglés, sino también por la rápida difusión que ha logrado en estos cuatro años.

Cultor mayormente de formas camarísticas, Benjamin logra plasmar su estética sonora en una obra a gran escala, potenciada por un efectivo libreto de Martin Crimp que se inspira en una leyenda medieval del trovador Guillem de Cabestany. Hay una verdadera síntesis de elementos de la tradición operística, tanto argumentales como musicales, logrando un arco dramático perfecto en sus breves quince escenas distribuidas en tres partes. Es una ópera donde el canto es protagonista, y la partitura de Benjamin resalta su expresividad y claridad, tanto en sus líneas melódicas como en su prosodia, potenciada por una colorida paleta orquestal, con combinaciones de cámara y algunos estallidos del tutti.

Flavio Oliver (El Joven) y Jaquelina Livieri (Agnès) en el primer acto de Written on skin, Teatro Argentino de La Plata, 2016

Desde su estreno ha sido vista en varios teatros europeos y en los Estados Unidos, tanto en su versión escénica —la original de Katie Mitchell y otras más para otros teatros— como en una reciente versión semi-escenificada —en esta página la hemos comentado cuando se ofreció en el Barbican Centre de Londres en marzo pasado—. Dos jóvenes artistas vinculados más con los circuitos alternativos que los teatros oficiales de ópera, fueron los convocados por el Teatro Argentino para asumir la dirección musical y escénica de esta primera versión en Latinoamérica de la ópera de Benjamin.

Lucas Urdampilleta, un excelente pianista de música de los siglos XX y XXI, al frente de la Orquesta Estable del Teatro Argentino, logró un muy buen ensamble entre el foso y el escenario, generando las diferentes atmósferas que el compositor inglés va creando a lo largo de su partitura. Obtuvo de los músicos de la Estable una lectura siempre atenta, tanto en los pequeños detalles de las texturas camarísticas como en los sonoros tutti en partes más dramáticas.

El director teatral Cristian Drut —de quien recordamos su única aproximación al género operístico en una bastante abstracta puesta en escena de Clone de Antonio Zimmermann en el CETC en 2007— aprovechó la ambivalencia del texto de Crimp para dar su lectura sobre el drama. Si uno lee el libreto o ve la partitura, las didascalias son mínimas e incluso describen poco los ambientes donde pasan cada una de las escenas: esto le da al director de escena una amplia libertad para interpretar las situaciones dramáticas. El único condicionante pareciera ser el propio texto que los personajes cantan, que, común a una tendencia del teatro contemporáneo, está escrito mayormente en tercera persona, auto-relatándose y provocando una acción ineludible.

Así, tal vez, la construcción de los personajes y situaciones fue extraña. El Joven desde lo corporal tuvo una desinhibición inicial que contradecía con las dudas y palabras inocentes de este personaje que va creciendo a partir de los desafíos que le plantea Agnès —incluso es él y no ella quien toma la iniciativa en esa escena de seducción magnífica, en cuanto texto y música, que cierra la primera parte de la ópera—. El personaje femenino, en esa visión, también es sometido a los deseos de otro hombre —su marido, el Protector, es el primero— y no es visto como la mujer que se decide a tomar sus propias decisiones. Drut también interpretó la relación entre el Protector y el Joven como dominada no sólo por la admiración por ser el instrumento que perpetúe la historia de su familia, sino por una atracción física que se llega a consumar en un beso en la escena 9. Fue raro en este sentido ver la furia del Protector y escucharlo decir que el Joven “era fácil de estrangular — como a una niña” y al rato ver dándole un beso apasionado. Si bien uno puede acordar o no, son elecciones escénicas que permite la interpretación de este libreto abierto.

Hernán Iturralde (El Protector) y Flavio Oliver (El Joven) en el segundo acto de Written on skin, Teatro Argentino, 2016

Si en el texto hay una convivencia de lenguajes actuales con otros más neutros en cuanto época, desde lo visual —escenografía y vestuario diseñados por Cecilia Zuvialde— también hubo esa mezcla de elementos temporales: una sala medieval y una estatua de un ángel dominaban con su presencia pétrea rodeados de una estructura de andamios y escaleras de metal con algunos objetos modernos, en tanto que un grupo de obreros y los dos ángeles con vestimentas actuales contrastaban con el vestuario antiguo del triángulo protagónico. Muy logrado fue el diseño de iluminación de Alejandro Le Roux y Jorge Ferro, que creó las diferentes atmósferas de cada escena. Tal vez el momento más bello visualmente fue precisamente la escena final de la primera parte cuando, tras bajar un telón en el fondo, todo el escenario se convirtió en esa página dibujada que el Joven intenta explicarle a Agnès con, a decir del libreto, “la música exacta”.

El elenco reunido por el Teatro Argentino fue excepcional, integrado por destacados artistas locales más uno invitado de Europa. El bajo barítono Hernán Iturralde interpretó magistralmente al dramático y siempre presente en escena Protector y, en la compleja visión de Drut, con más ambigüedades y contradicciones que certezas en su accionar. Con su voz claramente proyectada en todo su registro, más una dicción perfecta, su actuación fue magnética en escena, pareciendo que este personaje hubiera sido escrito para su siempre destacada capacidad interpretativa.

A su lado, la soprano rosarina Jaquelina Livieri compuso a una Agnès vocalmente sorprendente. Este personaje, sumamente demandante, es mayormente pura voz, un instrumento que expresa el drama de sometimiento y búsqueda de libertad en sus diferentes inflexiones. Livieri pudo sobrellevar esa exigencia con su bello timbre y buena técnica, quizá resintiéndose en los últimos sobreagudos de los finales de las partes segunda y tercera. Más allá de ese pequeño detalle, la joven cantante ha logrado interpretar con mucho carácter a este complejo personaje, quizá la personificación operística mejor lograda de toda su incipiente carrera.

El contratenor ítalo-español Flavio Oliver —recordado por su interpretación como Tolomeo en Giulio Cesare in Egitto en este mismo teatro seis años atrás— fue puro cuerpo en su interpretación del Joven, tal vez no tan delicado en ciertas frases cantadas que se solapan con la orquesta de manera más sutil. Su canto, sin embargo, se escuchó bien proyectado y se complementó perfectamente con Livieri en las escenas clave del drama. La tercera y última miniatura vocal con la cual finaliza la obra fue uno de los momentos sobresalientes en la interpretación de Oliver.

Escena final de Written on skin, Teatro Argentino de La Plata, 2016

Lo único que se le podría reprochar a la pareja de Livieri y Oliver fue una no muy clara dicción, una característica que en la escritura de Benjamin es clave, donde cada palabra debe ser inteligible cabalmente. Completaron el elenco la mezzosoprano Eugenia Fuente y el tenor Carlos Natale, que interpretaron de manera excelente, tanto a los ángeles como a Marie y John, respectivamente.

Con un elenco destacado, una discutible aunque interesante puesta en escena y una muy buena dirección musical, el Teatro Argentino de La Plata produjo el estreno latinoamericano de Written on skin de George Benjamin y Martin Crimp. Ojalá que prontamente tenga una nueva oportunidad de verse en La Plata mismo o en algún teatro de Buenos Aires, así más personas puedan tomar contacto con una de las óperas más maravillosas que se hayan escrito en los últimos años.

Luciano Marra de la Fuente
editor@tiempodemusica.com.ar
Octubre 2016

Imágenes gentileza Teatro Argentino / Fotografías de Guillermo Genitti y Paula Pérez de Eulate
Seguinos en
www.twitter.com/TdMargentina y www.facebook.com/tiempodemusica.argentina
__________
 
Espacio de Opinión y Debate
Estuviste en esta obra, ¿cuál es tu opinión? ¿Coincidís con este artículo? ¿Qué te pareció? Dejanos tu punto de vista en nuestro facebook o nuestro blog. Hagamos de
Tiempo de Música un espacio para debatir.

Compartí esta nota en Facebook o en Twitter

 
Publicado el 30/10/2016
     
WebMind, Soluciones Web Contacto © Copyright 2006/2014 | Todos los derechos reservados