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“Orfeo ed Euridice” en el Teatro Avenida : Orfeo erudito
Desde el 2010, Juventus Lyrica viene confiando uno de los títulos de su temporada a la batuta especializada en barroco y clasicismo de Hernán Schvartzman, este año fue el turno del Orfeo gluckiano. Por Ernesto Castagnino
 

Victoria Gaeta (Amore), Martín Oro (Orfeo) y María Goso (Euridice) en una escena de Orfeo ed Eurídice, Juventus Lyrica, Teatro Avenida, 2016

ORFEO ED EURIDICE, ópera en tres actos de Christoph Willibald Gluck. Función del viernes 19 de agosto de 2016 en el Teatro Avenida, organizada por Juventus Lyrica. Dirección musical: Hernán Schvartzman. Puesta en escena y vestuario: María Jaunarena. Escenografía e iluminación: Gonzalo Córdova. Elenco: Martín Oro (Orfeo), María Goso (Euridice), Victoria Gaeta (Amore). Orquesta. Coro de Juventus Lyrica, director: Hernán Sánchez Arteaga.

En 1773 Christoph Willibald Gluck envió una carta al Mercure de France en la que explicitaba su proyecto estético. Dice en un fragmento: “La imitación de la naturaleza es la meta reconocida hacia la cual deben orientarse todos los artistas. Es también lo que yo intento obtener. Siempre con la sencillez y la naturalidad más acentuadas que estén a mi alcance, mi música pugna por llegar a la máxima expresividad, e intenta reforzar el sentido de la poesía básica. Por eso no uso esos trémolos y esas coloraturas y cadencias que los italianos emplean con tanta abundancia”. Una nueva oleada de “retorno a las fuentes” —esto es, al mundo grecolatino— se estaba produciendo en todos los ámbitos artísticos e intelectuales, como reacción al desborde barroco, y Gluck tuvo un rol central en ella.

Con una carrera consolidada tras unas treinta óperas estrenadas, el compositor enfrentó con el proyecto de Orfeo ed Euridice (1762) una ambiciosa y arriesgada —el público no siempre es receptivo a las novedades— apuesta de transformación del género operístico. Un primer dato a tener en cuenta es que no reutilizó ningún libreto existente —práctica habitual en la época— sino que se asoció al poeta Raniero de Calzabigi, y creó con él una obra de apenas tres personajes centrada en el dolor de Orfeo frente a la pérdida de la amada, otorgándole al coro un rol inusual en la época por su protagonismo en la trama. Otro dato es que desaparecieron las arias da capo, con sus repeticiones ornamentadas a piacere por el solista (“esos trémolos y esas coloraturas y cadencias”, leíamos en su carta), dando indicaciones precisas en la partitura a los cantantes que debían concentrarse en transmitir de modo natural y directo los afectos contenidos en la creación poética de Calzabigi, por lo que las palabras debían ser claras e inteligibles para el espectador.

Martín Oro (Orfeo), junto al Coro de Juventus Lyrica, en una escena de Orfeo ed Eurídice, Teatro Avenida, 2016

Hernán Schvartzman, un director especializado en el período —y que viene abordando en esta compañía desde 2010 obras de Mozart y Cherubini— realizó un trabajo encomiable en lo musical, sin duda el aspecto más destacable de esta propuesta. Un conjunto de instrumentistas disciplinados, un coro de sonido empastado y tres solistas en estilo, redondearon una versión musical sobria y satisfactoria. Schvartzman hizo plena justicia a una partitura repleta de momentos inolvidables como el pizzicato de las cuerdas que representa la lira de Orfeo para calmar a las Furias infernales, o la bellísima introducción instrumental al aria “Che puro ciel”, por citar solo dos ejemplos concertados con eficacia por el director.

Martín Oro, como el héroe del mito, lució una voz de timbre brillante desde el centro hacia el agudo y alguna opacidad en la zona grave. Su voz tiene una emisión natural —aspecto fundamental en el registro de contratenor— y se proyecta sin dificultad en toda la sala. El Orfeo de Oro fue a la vez noble y doliente, heroico y humano, arribando a la famosa aria “Che farò senza Euridice?” con seguridad y abundancia de medios. La soprano María Goso ofreció un retrato vocal estilísticamente irreprochable de la impaciente Eurídice. Con una interpretación que fue creciendo conforme avanzaba el acto tercero —el único en el que aparece su personaje—, la voz de Goso corrió cómodamente y su timbre encantador se impuso en los duetos con el amado. Victoria Gaeta aportó expresión, gracia y una línea de canto fluida al rol de Amor.

La puesta escénica, a cargo de María Jaunarena, resultó el punto más endeble de la propuesta. Con pretensiones de erudición literaria y ampulosidad filosófica, la directora introdujo en la trama unos personajes externos que “comentan” el drama a partir de un recitado de textos poético-filosóficos sobre el mito, la vida, la muerte y el amor. Todo ello ocurría encima de los bellísimos momentos instrumentales que Gluck dejaba a la danza, transformados aquí en música de fondo para pomposos declamados de dos actores que oficiaban —según el programa de mano— de “intelectuales”.

Una escena de Orfeo ed Eurídice, Teatro Avenida, 2016

La interpretación del descenso a los infiernos y el rescate de la amada como un sueño o alucinación de Orfeo producto de su dolor, es sumamente válida, pero esta lectura en clave psicológica terminó en algún exceso como la escena donde un Orfeo niño dialoga con su madre como parte de esa ensoñación alucinatoria. La abundancia de estímulos —a los flashbacks freudianos y los declamados se sumaban proyecciones de los mismos textos recitados u otros diferentes, pero del mismo tenor— llegaba por momentos a una sobreinterpretación abrumadora. La visión de Jaunarena hubiera ganado fuerza despojándose de algunas capas y centrándose en la esencia de la tragedia.

El uso de tecnología para amplificación de las voces de los actores jugó lamentablemente en contra, ya que un zumbido casi permanente opacaba la belleza del sonido orquestal.

En suma, a pesar de un planteo escénico que naufragó en un mar saturado de interpretaciones y sentidos, pudo disfrutarse de una versión musical con interesantes cualidades, en la que se impuso la sobria riqueza melódica de Gluck —valga el oxímoron— bien servida por la batuta de Hernán Schvartzman.

Ernesto Castagnino
ecastagnino@tiempodemusica.com.ar
Septiembre 2016

Imágenes gentileza Juventus Lyrica / Fotografías de Liliana Morsia y Juan Inglemo
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Publicado el 06/09/2016
     
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