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“El limonero real” en el CETC : De ausencias y presencias
El joven compositor Ezequiel Menalled estrenó una ópera de cámara basada en la novela de Juan José Saer, con una dramaturgia que vincula a la literatura argentina con nuestro teatro musical. Por Luciano Marra de la Fuente
 

 Luca Zubieta (Ladeado) y Alejandro Spies (Wenceslao) en una escena de El limonero real, CETC, 2015

EL LIMONERO REAL, ópera de cámara con música de Ezequiel Menalled y libreto de Fernando Regueira basado en la novela homónima de Juan José Saer. Estreno mundial (23 de julio de 2015). Función del martes 28 de julio de 2015 en la Sala del Centro de Experimentación del Teatro Colón. Dirección musical: Ezequiel Menalled. Puesta en escena y dirección: Maricel Álvarez. Escenografía: Julieta Potenze. Vestuario: Belén Parra. Iluminación: Agnese Lozupone. Dirección de arte y diseño gráfico: Leandro Ibarra. Video: Natalia Labaké. Reparto: Esteban Manzano (Narrador), Alejandro Spies (Wenceslao), Virginia Correa Dupuy (Ella), Luca Zubieta (Ladeado), Virginia Majorel (Rosa), Juan Francisco Ramírez (Rogelio), Tomás Catania (Hijo). Ensamble Modelo 62.

Cuando en 2009 se desarrollaron en La Plata las jornadas del Segundo Encuentro de Ópera Latinoamericana —la agrupación novel de teatros de ópera de la región—, llegó invitado a nuestro país el belga Gérard Mortier, genial gestor cultural fallecido en 2014 y que fue un renovador, tanto de repertorio como de público, cuando asumió la dirección del Festival de Salzburgo, la Ópera de París y el Teatro Real de Madrid. En una de sus charlas señaló que Latinoamérica estaba en deuda en el campo de la creación sobre todo a partir de los grandes textos literarios latinoamericanos, de los cuales vislumbraba su potencialidad para la música dramática.

Ya han pasado seis años desde ese diagnóstico del belga, y ahora, en el Centro de Experimentación del Teatro Colón, se estrena El limonero real, una ópera de cámara basada en una novela del santafesino Juan José Saer, tal vez uno de los escritores fundamentales de la literatura de nuestro país y de Latinoamérica durante la segunda mitad del siglo XX. Quienes aceptaron ese desafío fueron Ezequiel Menalled, un compositor argentino de treinta y cinco años que reside en La Haya, junto Fernando Regueira, un guionista y ensayista de cuarenta y dos años que realizó el libreto. Una nueva generación salda de esta manera esa deuda con nuestra literatura para la creación de un teatro musical propio.

Si la novela de Saer se estructura en ocho secuencias que se conectan con la sentencia “Amanece / y ya está con los ojos abiertos”, la ópera de Menalled-Regueira adopta esa misma forma y frase —aunque, si no conté mal, son cinco las veces que aparece— para moldear el progreso dramático de la historia. En la víspera de Año Nuevo, Wenceslao intenta, inútilmente, convencer a su mujer —mencionada simplemente como “Ella”, un personaje sin nombre pero que conserva su identidad— a ir a la cena familiar. Ella esgrime que está de luto por la muerte del hijo ambos, aunque seis años atrás. Wenceslao, acompañado por su sobrino Ladeado, van a la fiesta de sus parientes Rogelio y Rosa. En ese viaje recuerdan la muerte del hijo ahogado en el Paraná: esa ausencia se hace aún más fuerte cuando se sacrifica el cordero para la cena final, momento de quiebre de Wenceslao que recuerda e intenta revivir los últimos momentos de la víctima.

Luca Zubieta (Ladeado) y Alejandro Spies (Wenceslao) en una escena de El limonero real, CETC, 2015

Esas cinco secuencias de la ópera están marcadas por la presencia de un Narrador que, a la manera del Evangelista de la Pasiones barrocas, va poniendo en contexto cada situación. Es interesante la opción de Menalled con respecto al tratamiento vocal de este personaje extemporáneo que ancla aún más en la raíz literaria de la obra: desde la palabra hablada (con amplificación) que incluye algunas frases cantadas hasta la secuencia final con en un intenso canto expansivo y algunas frases salmódicas —nuevamente este procedimiento remite a un contexto religioso—. Cada secuencia posee breves escenas que enfrentan a los personajes o simplemente se expresan con soliloquios musicales. En estos casos hubo escenas de subyugante belleza para Ella —“Dolor” y “Sombras negras”— y Wenceslao —“Esa lluvia” y “Yo todavía escucho la zambullida”—, en donde se privilegió dotar de bellos sonidos al discurso musical, incluso sumándole ecos a cargo de otras voces (la del Ladeado, interpretado por una voz blanca), aunque en detrimento por la inteligibilidad de las palabras que se cantan en un registro sumamente agudo.

Esta característica también se la pudo notar en las escenas de conjunto, además de, en algunos momentos, generar una prosodia bastante silabeada, ajena al fluir normal de nuestra habla y un tanto artificial, aunque el inquietante lenguaje musical de Menalled —bastante ecléctico al disponer de diferentes recursos y estéticas sonoras— generó las situaciones dramáticas pertinentes de manera global para cada episodio del argumento. Para eso también se valió de una pequeña formación instrumental, el excelente Ensamble Modelo 62 fundado y dirigido por el propio compositor, que exploró hasta los límites de sus posibilidades técnicas, generando un discurso expresivo contundente.

La propuesta escénica de Maricel Álvarez —con escenografía de Julieta Potenze, vestuario de Belén Parra, iluminación de Agnese Lozupone y diseño de video de Natalia Labaké— tomó el espacio central de la sala del CETC, convirtiéndolo en un cubo de paneles traslúcidos, tal vez una metáfora del encierro de Wenceslao y su mujer en una isla del Río Paraná. En esos paneles hubo proyecciones mayormente alusivas a la naturaleza y, dependiendo de la iluminación, generó ámbitos con una atmósfera onírica. También en ellos se sobreimprimieron textos del propio Saer, desde el epígrafe de la novela perteneciente a Luis de Góngora a frases (aunque no textuales) que describían las acciones en escena de manera paralela. Este último recurso, quizá explicitando aunque sea un mínimo de la frondosa prosa descriptiva del escritor, redundó al lenguaje teatral que, sin duda, generó los lazos afectivos y tensiones dramáticas evidentes entre los personajes. La ausencia del hijo, el conflicto central de la pareja, también fue disminuida en su impacto dramático al hacerlo presente (el niño actor Tomás Catania), al igual que la presencia de un cordero real, alcanzando un nivel de literalidad que le restó el valor alegórico y poético que posee de por sí la pieza.

Juan Francisco Ramírez (Rogelio), Alejandro Spies (Wenceslao) y Tomás Catania (Hijo) en El limonero real, CETC, 2015

El elenco estuvo liderado por el barítono Alejandro Spies y la mezzosoprano Virginia Correa Dupuy, quienes brindaron una brillante actuación de Wenceslao y Ella. La voz de Correa Dupuy, sin dudas, se amoldó perfectamente a sus soliloquios que se enraízan con la tradición de los lamentos operísticos, en tanto que Spies exploró todos los vericuetos técnicos y expresivos de su instrumento, desde las notas más profundas hasta el falsete, pasando por la remarcada pronunciación de letras, para componer al desgarrado padre. Esteban Manzano también se destacó como Narrador, cumpliendo con las exigencias requeridas por la partitura descriptas más arriba, en tanto que las actuaciones de Luca Zubieta, el tenor Juan Francisco Ramírez y la soprano Virginia Majorel fueron bien llevadas para interpretar al Ladeado, Rogelio y Rosa, respectivamente.

El estreno en el CETC de El limonero real de Ezequiel Menalled y Fernando Regueira con la propuesta del equipo escénico comandado por Maricel Álvarez, más allá de la opinión que uno pueda tener sobre ciertos detalles, se convierte en un hecho significativo para nuestro campo cultural porque, desde la mirada de una nueva generación, la literatura argentina y, en particular, la ineludible prosa de Juan José Saer son las que forjan una nueva obra de teatro musical con una poética y dramaturgia muy nuestra.

Luciano Marra de la Fuente
editor@tiempodemusica.com.ar
Agosto 2015

Imágenes gentileza Teatro Colón / Fotografías de Máximo Parpagnoli
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Publicado el 06/08/2015
     
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