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“Carmen” en el Teatro Argentino de La Plata : Tradicional Carmen
Con un planteo escénico de lectura simple e inmediata y una dirección musical errática, el teatro lírico platense presentó el segundo título de una temporada basada en los clásicos. Por Ernesto Castagnino
 

Primer acto de Carmen, Teatro Argentino de La Plata, 2015

CARMEN, opéra-comique de Georges Bizet. Nueva producción escénica. Funciones del domingo 31 de mayo y sábado 6 de junio* de 2015 en la Sala Alberto Ginastera del Teatro Argentino de La Plata.  Dirección musical: Tulio Gagliardo. Dirección escénica: Valeria Ambrosio. Escenografía: René Diviú. Vestuario: Producción Teatro Argentino. Coreografía: Alejandro Ibarra. Iluminación: Willy Landín. Director del Coro Estable: Hernán Sánchez Arteaga. Director del Coro de Niños: Mónica Dagorret. Elenco: Adriana Mastrángelo / María Luisa Merino Ronda* (Carmen), Enrique Folger / Charles Dos Santos Cruz* (Don José), Leonardo Estévez / Gustavo Gibert* (Escamillo), María Bugallo / Rocío Giordano* (Micaela), Walter Schwarz / Víctor Castells* (Zúñiga), Sebastián Angulegui / Alberto Jáuregui Lorda* (Morales), Victoria Gaeta / Laura Polverini* (Frasquita), Rocío Arbizu / Vanina Guilledo* (Mercedes), Patricio Oliveira / Daniel Zuppa* (Remendado), Sebastián Sorarrain / Mirko Tomas* (Dancairo), Fernando Álvar Núñez (Lillas Pastia), Juan Ignacio Suáres Christiansen (El guía/soldado). Orquesta y Coro Estables del Teatro Argentino. Coro de Niños del Teatro Argentino.

Una nueva autocontratación de la directora artística del Teatro Argentino, la convirtió en directora escénica de esta producción de Carmen. Valeria Ambrosio, sin antecedentes en el ámbito lírico se dio el gusto —igual que Pedro Pablo García Caffi en el Teatro Colón— de entrar al oficio por la puerta grande, salteándose todos los escalones que numerosos y talentosos régisseurs suben trabajosa y humildemente antes de acceder a las salas de los dos principales teatros de ópera de nuestro país. Luego de su tecnológica Tosca de la temporada 2014, Ambrosio regresa con otro de los favoritos de todos los tiempos, aunque con una propuesta bien diferente, prescindiendo de recursos tecnológicos y encuadrada en lo que suele llamarse planteo tradicional.

Con énfasis en el gran despliegue escénico, el enfoque de Ambrosio transitó por todos los lugares comunes que hacen directa y simple la lectura del espectador, sin exigirle demasiado. Apelando a caracteres —por no decir estereotipos— bien definidos desde la entrada de cada personaje —la gitana provocadora, la joven pueblerina con coletas, los soldados rebosantes de testosterona, etc.— todo transcurrió en el plano de las lecturas llanas.

El diseño escenográfico de René Diviú reprodujo estilizadamente los espacios con estructuras que, al girarse, conformaban el afuera de la plaza o el adentro de la taberna de Lillas Pastia. El vestuario no ayudó demasiado a la conformación de un planteo visual sólido, y la iluminación de Willy Landín sufrió de una operación de luces algo desprolija.

El desdoblamiento de los personajes en tres bailarines que interpretaban a la gitana, el soldado y el torero, resultó redundante, mientras que las coreografías de algunas escenas rozaron directamente lo bizarro, como el quinteto del segundo acto o el desfile de toreros del cuarto acto, en tanto el modernoso baile del inicio del segundo acto en la taberna, recordó bastante al de la puesta de Marcelo Lombardero de 2011, aunque allí tenía un sentido dentro del conjunto.

Patricio Oliveira (Remendado), Victoria Gaeta (Frasquita), Adriana Mastrángelo (Carmen), Rocío Arbizu (Mercedes) y Sebastián Sorarrain (Dancairo) en el quinteto del segundo acto de Carmen, Teatro Argentino de La Plata, 2015

Tulio Gagliardo, al frente de la Orquesta Estable del Teatro Argentino, tuvo algunos inconvenientes en la concertación, ya que notorios y constantes desfasajes entre el foso y el escenario deslucieron una versión que tuvo momentos musicalmente destacables, como el interludio previo al acto tercero. Buenas prestaciones del Coro Estable y el Coro de Niños.

Indiscutible química hubo en la pareja protagónica de Adriana Mastrángelo como Carmen y Enrique Folger como Don José: la mezzosoprano volvió a ponerse en la piel de la gitana, como en 2011, y el resultado fue vocalmente irreprochable. Con fraseo cuidado e importante caudal, dio forma a su Carmen, que indudablemente ha madurado en estos 4 años. Folger, como en su abordaje del rol en 2013, desplegó su voluminosa y brillante voz para dar vida a un impetuoso y enérgico José.

La pareja del elenco alternativo, compuesta por María Luisa Merino Ronda y Charles Dos Santos Cruz convenció solo por momentos, ya que aunque la mezzosoprano chilena se destaque por un centro voluminoso y de color atractivo, y el tenor uruguayo tenga un timbre que se vislumbra en un futuro más heroico y dramático, a ambos les resta aún considerable trabajo sobre algunos aspectos escénicos y vocales para estos dos roles de altísima exigencia. No obstante, brindaron un cuarto acto de intensidad y dramatismo considerables.

En el rol del torero Escamillo, los barítonos Leonardo Estévez y Gustavo Gibert resultaron suficientemente seductores para atraer la atención de Carmen, aunque en el segundo el registro agudo le jugó alguna mala pasada. Micaela, la joven pueblerina que espera casarse con José, tiene una inspirada aria en el tercer acto que comienza con un bellísimo solo de trompa y a la que hicieron justicia las dos sopranos que se alternaron en el rol, María Bugallo y Rocío Giordano, aunque las marcaciones escénicas acentuaron innecesariamente su candidez hasta volverla ñoñez.

Enrique Folger (Don José) y Adriana Mastrángelo (Carmen) en
la escena final de Carmen, Teatro Argentino de La Plata, 2015

Cumplieron Victoria Gaeta y Laura Polverini como Frasquita, Rocío Arbizu y Vanina Guilledo como Mercedes; destacable el Morales de Sebastián Angulegui, en tanto Alberto Jáuregui Lorda estuvo más ajustado en volumen en el mismo rol. Algo similar ocurrió con la pareja de los contrabandistas: a Patricio Oliveira y Sebastián Sorarrain se los vio algo más cómodos, como Remendado y Dancairo, que a Daniel Zuppa y Mirko Tomas en el otro elenco. Completaban Walter Schwarz y Víctor Castells como Zúñiga, Fernando Álvar Núñez como Lillas Pastia y Juan Ignacio Suáres Christiansen como el guía.

El segundo título de una temporada lírica centrada en cuatro óperas populares y una zarzuela, no aportó más que la posibilidad de escuchar a destacados intérpretes como Adriana Mastrángelo y Enrique Folger, en una producción basada en el despliegue escénico pero con escaso interés dramático.

Ernesto Castagnino
ecastagnino@tiempodemusica.com.ar
Junio 2015

Imágenes gentileza Teatro Argentino de La Plata / Fotografías de Paula Pérez de Eulate
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Publicado el 17/06/2015
     
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